El biopic de Michael Jackson ya está en los cines de todo el mundo y su resultado ya se anticipaba desde hacía semanas, con una recepción dividida tanto entre la crítica como entre el público. Sin embargo, la gran cuestión es: ¿está a la altura de Michael Jackson?
El biopic no es un género nuevo, pero sí uno que en los últimos años ha encontrado una nueva forma de existencia. Ya no se trata únicamente de contar una vida, sino de decidir cómo contarla. Películas como Bohemian Rhapsody, centrada en Freddie Mercury, o Elvis, han demostrado que el género puede oscilar entre el homenaje emocional y la reinterpretación estilizada. Otras más recientes, como A Complete Unknown, han apostado por un enfoque más introspectivo, centrado en el artista más que en el mito.
En ese contexto, era inevitable que una figura como Michael Jackson acabara teniendo su propia película. No solo por lo que fue como artista, sino por lo que representa: un icono irrepetible, pero también una figura profundamente compleja. Ahí es donde Michael encuentra su principal virtud… y también su mayor límite. ¿Ha estado a la altura de las expectativas? ¿Es una representación justa de todo lo que fue el Rey del Pop?
El biopic de Michael Jackson: un homenaje perfecto
Cuando se aborda un biopic, especialmente uno musical, se busca algo muy concreto: no solo entender al artista, sino sentirlo. Revivir su música, su impacto y su presencia. Se espera una experiencia cinematográfica y musical al mismo tiempo y, en ese sentido, Michael acierta de lleno.
Puede afirmarse que al filme le faltan varios elementos, algunos de carácter técnico y otros derivados de decisiones que pueden resultar polémicas. Sin embargo, como homenaje a la figura de Michael Jackson y a su música, la película cumple de forma notable.
La película dirigida por Antoine Fuqua entiende que Michael Jackson no era solo una persona, sino un fenómeno cultural. Por ello, apuesta sin complejos por el espectáculo. Las escenas musicales están construidas para emocionar, conectar con el recuerdo colectivo y devolver al espectador a ese lugar donde Michael era, simplemente, imparable.
Sentarse en la butaca, iniciar la película y limitarse a observar cómo Michael se convirtió en una figura tan influyente, así como llegó a crear canciones que hoy en día se consideran de culto, es exactamente lo que ofrece el filme. Es cierto que se aleja de algunos conflictos relevantes en la vida del cantante y que no profundiza en determinadas cuestiones personales, pero esa decisión queda enmarcada en los primeros compases del relato.
¿Por qué el biopic de Michael Jackson se siente algo incompleto?
Aunque la cinta presenta algunos fallos en el guion y en aspectos como el maquillaje, cabe señalar que puede percibirse como algo incompleta, ya que al final se indica que la historia continúa, sugiriendo que existe una segunda en desarrollo.
Además, Jim Barge, el director financiero de Lionsgate —productora de la película—, anunció que está en desarrollo una segunda entrega del biopic, que retomará la vida del cantante justo después del final visto en cines.

Más allá de su división en dos partes, hay aspectos de la historia del artista que no se desarrollan en profundidad. Por ejemplo, la relación con sus hermanos se trata de forma superficial, mientras que el foco se centra en la relación tensa con su padre, Joe Jackson, interpretado por Colman Domingo.
Siguiendo en el terreno familiar, tampoco se profundiza en la ruptura parcial entre los Jackson 5 y Michael Jackson. También es cierto que resulta complejo abarcar todos los inicios del Rey del Pop en una película de una duración cercana a las dos horas, pero hay aspectos que no deberían pasarse por alto, especialmente si se tiene en cuenta que otros biopics no han dudado en abordar cuestiones delicadas de la vida de los artistas que retratan.
En este punto entra en juego el hecho de que el nuevo biopic de Michael Jackson ha estado supervisado de cerca por su familia, que ha tenido la última palabra sobre qué debía contarse y qué no, especialmente en lo relativo a su vida privada.
El resultado es una película que protege el legado, pero que, al hacerlo, también limita la profundidad del retrato. No es que el filme evite el conflicto, sino que lo rodea. Y ahí es donde surge la sensación constante de que falta algo, no en lo emocional, sino en lo narrativo.
Las actuaciones en el biopic Michael alcanzan un nivel sobresaliente
Como en todo biopic, las interpretaciones constituyen un pilar fundamental, por no decir el más importante, a la hora de construir una película de este tipo, y en este proyecto en concreto no es una excepción.
Michael cuenta con dos interpretaciones destacadas que sostienen el filme. Una de ellas es la de Jaafar Jackson, sobrino de Michael Jackson, cuyo debut actoral resulta especialmente notable. Jaafar consigue que, en determinados momentos, la figura del propio Michael parezca estar presente en pantalla.
En muchos pasajes, la interpretación no se percibe como tal, sino como una recreación. Captura los gestos, la energía y, sobre todo, la presencia escénica que definía al artista. Es en los escenarios donde la película alcanza su mayor nivel, en gran parte gracias a su trabajo.
Su interpretación será recordada durante mucho tiempo, al tratarse de una propuesta en la que encarna a su tío con una notable solvencia, en lo que ya puede considerarse un trabajo relvanye dentro del biopic musical. Resulta complejo situarse en un nivel comparable al de actuaciones como las de Rami Malek como Freddie Mercury o Austin Butler como Elvis, pero el resultado de Jaafar Jackson se sostiene en ese mismo territorio interpretativo.

Si hay otro papel que puede rivalizar directamente con el de Jaafar Jackson, es el de Colman Domingo interpretando al padre de Michael Jackson. Se trata, probablemente, de uno de sus mejores trabajos hasta la fecha, ya que cada aparición suya en escena transmite una auténtica sensación de amenaza hacia el protagonista. Cada escena en la que interviene está cargada de una tensión que resulta palpable, recordando constantemente que detrás del mito existía una historia mucho más compleja y dura. Colman Domingo entrega una de sus interpretaciones más sólidas, un trabajo que podría situarlo en la próxima temporada de premios.
Ambos actores sostienen la película desde dos extremos: el mito y el conflicto. Gracias a ellos, Michael logra mantenerse firme cuando el guion opta por no profundizar en determinados aspectos.
¿Está Michael diseñada especialmente para sus fans?
Michael es, ante todo, una experiencia diseñada para quienes ya admiran a Michael Jackson. La película no oculta su intención: emocionar, homenajear y reconectar al espectador con la figura del artista a través de su música y su legado, lo que ha generado un intenso debate en torno a su recepción. Hay quienes esperaban un análisis más profundo y otros que buscaban únicamente un homenaje sin distracciones.
Para quienes han crecido escuchando sus canciones o viendo sus actuaciones, la película se convierte en un viaje nostálgico constante. Cada número musical está pensado para activar el recuerdo y devolver al espectador a un momento concreto de su vida. Es ahí donde Michael conecta de verdad.
Pero, al priorizar la experiencia del fan, la película renuncia en parte a construir un retrato completo. No busca cuestionar ni profundizar en exceso, ni tampoco incomodar. Prefiere mantenerse en un terreno seguro donde el mito permanece intacto. Y eso deja una sensación clara al salir de la sala: Michael no pretende que se descubra al artista, sino que se le recuerde.
¿Vale la pena ver Michael en cines?
Michael es un biopic que comprende la magnitud de su protagonista, pero no siempre se atreve a explorarla en toda su complejidad. Funciona como homenaje, emociona en sus momentos clave y se apoya en interpretaciones sólidas, especialmente las de Jaafar Jackson y Colman Domingo. Sin embargo, al mismo tiempo, deja la sensación de que había una historia más profunda que contar.
No es el biopic definitivo. Ni probablemente lo pretende. Michael prefiere celebrar el mito antes que cuestionarlo. Y, aunque eso la limita como retrato, no impide que funcione como experiencia.
Porque, al final, la película no intenta explicar quién fue Michael Jackson, sino hacer que el espectador vuelva a sentir por qué fue irrepetible.