Cherry ChicCherry Chic | Fotografía: Fran Madera

Fotografía de Fran Madera

La autora malagueña publicó el pasado 4 de abril su nueva novela ‘Aunque llueva en primavera’. Un pequeño pueblecito, perdido entre praderas y tormentas, y dos protagonistas, Lilibeth y Blake, que deberán aprender a quererse en primavera, bajo la lluvia

Una Olivetti y un curso de mecanografía fueron los culpables de que Cherry Chic descubriera su gran pasión: las letras. Sus padres le regalaron aquel comienzo lleno de apasionantes mundos (ir)reales; hoy, es una de las autoras nacionales más reconocidas dentro del género del romance.

Sus primeros pasos fueron en 2016, cuando autopublicó en Amazon su primera novela, A la de tres: ¡Te quiero!. A esta primera parte de su exitosa saga Sin Mar le han seguido otras historias: entre ellas, sus bilogías Valientes y Rosa Lake, El tiempo que tuvimos o su novedad con Montena, Aunque llueva en primavera.

Aunque llueva en primavera acoge entre sus páginas a Lilibeth y Blake, dos protagonistas que deberán aprender a quererse entre tormentas primaverales. Una maestra dulce y risueña y un padre soltero que llega Havenwish y tendrá que lidiar con su vecina. Hablamos con Cherry Chic de los secretos que esconde esta novela y del proceso creativo.

Cherry Chic y Aunque llueva en primavera

P: ¿Aquella pequeña Cherry de siete años que tecleaba ilusionada una Olivetti se imaginó en algún momento que sería capaz de escribir veintitrés novelas?

R: ¡Jamás! Ni la de siete, ni la de diez, ni siquiera la de veinte años. Escribir siempre fue una pasión pero nunca soñé con que fuera algo más que un pasatiempo. Lo veía tan imposible, que ni siquiera me atreví a soñarlo. Todavía, cuando me paro y lo pienso, me emociono, porque está siendo un viaje increíble.

P: Si pudieras, ¿qué le dirías a aquella Cherry Chic?

R: Que confiara en ella misma. Que no permitiera que nadie le dijera que era peor por tener gustos distintos. Y le pediría que se preocupase menos por las cosas, en general, porque todo iba a salir mejor que bien.

P: Veintidós historias escritas y vividas después, ¿en algún momento se dejan de sentir los nervios y el síndrome del impostor ante una nueva publicación?

R: Al revés. Mucho me temo que, en mi caso, cada vez es peor. He pasado del miedo a la comparación con otros autores, al miedo a la comparación entre mis otros libros. Cada lanzamiento sufro más, porque pienso en las expectativas de la gente, en que vean lo único y especial de cada historia y en que ojalá no sea este en el que se aburran de mí. Me encantaría no pensarlo, trabajo mucho en ello, pero aún es inevitable.

P: Aunque llueva en primavera, tu nueva novela, se publicó el pasado 4 de abril. ¿Cómo estás viviendo la acogida? ¿Con vértigo?

R: Los primeros días fueron de vértigo total. La gente no sabía bien qué esperar del libro, porque el año pasado saqué mi libro más dramático hasta la fecha, pero también una comedia romántica navideña, así que todo el mundo andaba bastante despistado. Ahora, que ya han pasado algunos días y empiezan a llegar las opiniones, estoy más relajada, por fin.

P: En la entrevista por El tiempo que tuvimos nos confesaste que era la historia más especial que habías escrito hasta el momento, ¿sigue manteniendo el primer puesto o Lilibeth y Blake se lo han arrebatado?

R: Sigue manteniendo el puesto El tiempo que tuvimos, pero no porque crea que es un mejor libro, sino por una cuestión puramente sentimental. Para mí marcó una etapa muy importante en lo personal y escribir ese libro me ayudó de muchas formas, así que siempre será especial. Sin embargo, la historia de Lili y Blake es algo que recomendaré siempre, porque tienen un amor de esos con los que puedes soñar mucho y muy bonito y una historia que te deja con una sonrisa en la cara.

P: Una dulce profesora, un padre soltero y Havenwish, ese pueblecito donde nunca sale el sol. ¿Qué más esconde el camino de Lilibeth y Blake?

R: Es un camino con muchas curvas, porque viviremos momentos de risas, pero también de lágrimas. Me gusta pensar que los dos recorren un sendero de autoconocimiento y crecen mucho a lo largo de la historia. Encontraremos vecinos adorables, y otros no tanto, pero que cumplen su función de maravilla. Creo que es el pueblo más pintoresco que he hecho hasta el momento y eso es mucho decir, porque adoro los pueblos peculiares.

P: ¿Cómo describirías a estos dos protagonistas?

R: Lili es todo dulzura. Estar con ella es como sentir que estás en casa, arropada con la mantita del sofá y tomando una infusión calentita. Amable, simpática, cariñosa y comprensiva. Es, en un principio, todo lo contrario a Blake, que parece mucho más gruñón y hosco. Sin embargo, a medida que avanza la historia conoceremos de verdad a Lili y lo mucho que le cuesta abrirse de verdad a alguien. Y veremos que Blake no es tan gruñón como parece al principio.

P: Blake parece no tener una primera buena opinión de Lilibeth. ¿Encasillarías esta novela dentro del enemies to lovers?

R: Mmm, sí y no. O sea, no es un enemies en toda regla porque, en realidad, el odio dura poco y se sostiene con las inseguridades de Blake, sobre todo. Sí que empiezan llevándose muy mal, pero ambos tienen motivos y se saben bastante pronto. Aun así, sus diálogos son chispeantes y me encantó ponerlos a pelear, lo reconozco.

P: ¿Crees que etiquetar los libros por los “clichés” que esconden es positivo o negativo?

R: Creo que nombrar algunos está bien, pero no voy a mentir si admito que a veces me he saturado con tanta etiqueta. Al final, si lo encasillas todo dentro de etiquetas, prácticamente puedes spoilear una novela entera. Quizás ya estoy mayor, pero me gusta mucho adentrarme en un libro con leves nociones de lo que voy a encontrar (si es comedia, drama, y, por supuesto, algún tipo de cliché) pero no todo, yo quiero sorprenderme, quiero que las páginas me revelen algo que no espere, y pienso que últimamente el etiquetar las novelas desde un principio hace que se pierda esa magia y esa emoción.

Así que mi respuesta corta sería: etiquetar los clichés de los libros sí, pero sin pasarse.

P: Volviendo un poco a la trama, ¿qué te inspiró y te animó a dar vida a esta novela?

R: Tenía muchas ganas de hacer una novela dulce y emotiva, pero sin grandes tintes dramáticos. Obviamente el libro tiene conflictos y algunos de ellos te encogen el corazón, pero he avisado desde el principio de que el final es feliz y muy redondito. No hay epílogos que destrocen (como he hecho otras veces) ni nada de eso.

P: ¿Algún momento que te guardes del proceso creativo? Tanto positivo como negativo.

R: La tranquilidad que sentí al escribirlo, sin duda, es una de las cosas más positivas de este libro. No he sufrido con él tanto como con otros, seguramente porque me cerré en banda e intenté no oír comentarios externos, o no más de la cuenta, para poder disfrutar de verdad.

Si digo la verdad, en el proceso creativo de esta novela no he encontrado nada negativo. Quizás que se ha acabado, y todavía echo de menos a los personajes.

P: ¿Qué te llevas de Aunque llueva en primavera?

R: La sensación de haber hecho algo reconfortante, si no para todas las lectoras, sí para muchas. Y para mí misma. Fue un pequeño refugio mientras lo escribía y solo por eso es especial.

P: Y las lectoras, ¿qué se quedan con Lilibeth y Blake?

R: Espero que se queden con sus diálogos, su historia, las anécdotas de Maddie y lo bonito que ha sido este camino.

P: Te has convertido en una de las autoras nacionales más importantes dentro del género de romance. Tener esta posición y ser tan reconocida por la comunidad lectora, ¿te condiciona a la hora de escribir nuevas historias?

R: Sí, pero no en el mal sentido. Sufro mucho porque quiero mejorar con cada libro. Soy consciente de no siempre gustaré a todo el mundo, pero de verdad me preocupa mucho hacer un buen trabajo para que mi comunidad se sienta, no solo contenta de leerme, sino orgullosa de mí. Las palabras de aliento y cariño que recibo tanto en redes sociales como en las firmas son tantísimas que solo quiero corresponder con historias que merezcan la pena, así que eso me hace presionarme mucho a mí misma.

P: Todas tus novelas han sido un éxito, pero hay que destacar especialmente la saga Sin Mar. ¿Sigues siendo la misma escritora de entonces o has evolucionado con tus historias y tu comunidad?

R: Sigo siendo la misma, pero he evolucionado de manera irremediable. A veces echo de menos volver a Sin Mar, porque después de tantos libros, más que un lugar ficticio se sentía como uno real. Todavía hoy hay días en los que puedo imaginarlos en la urbanización haciendo de las suyas, pero entiendo que ellos fueron un momento importantísimo para mí y, de momento, están muy bien así, descansando, justo donde deben.

Mi comunidad ha crecido muchísimo desde entonces, pero a mí me gusta pensar que guardamos la esencia: la ilusión, las risas, la complicidad… Me encanta eso. Me gusta mucho que mis lectoras me cuenten cómo viven mis historias, bromear con ellas y sentirme, de alguna forma, cerca de mi comunidad. Al menos tanto como pueda.

P: ¿Qué consejo darías a esas nuevas y jóvenes voces que tienen miedo a caminar, a seguir avanzando y escribiendo?

R: Que escriban. Que escriban. Que escriban. Que escriban muchísimo y lean más, pero sobre todo que lo hagan para ellas mismas. Que no intente hacerlo por moda, fama o dinero. Yo he escrito todas mis historias pensando en lo que me apetecía en ese momento y lo que me hacía estallar el corazón de nervios, emoción e ilusiones. Me basé en escribir algo que yo misma quisiera leer, sin importar lo que dijeran los demás. Tuve suerte y encontré lectoras que supieron valorar y eso, y a mí me gusta pensar que por eso me siento tan orgullosa. Porque he llegado hasta aquí haciendo historias con las que siento que soy yo, que no he tenido que disfrazarme para estar a la moda o encajar mejor. Eso es lo que recomendaría a todo el mundo: escribe lo que te nazca, lo que te haga palpitar y lo que te emocione hasta las lágrimas. Al final, si lo haces así encontrarás tu sitio, y tus letras también.

P: Y a ti, ¿qué te depara el futuro? ¿Tienes algún nuevo proyecto en mente?

R: ¡Siempre hay proyectos en mente! Ahora mismo estoy escribiendo lo próximo que sacaré, pero de eso no puedo decir mucho sin que me riñan. Eso sí, ¡me lo estoy pasando de maravilla!

P: Por último, ¿cuándo dejó de llover para ti en primavera, Cherry?

R: Creo que las lluvias en primavera no deben faltar nunca. Ni a mí ni a nadie. Al final, son las que nos hacen valorar el sol de un modo especial cuando sale.

Por Lucía Núñez Domínguez

Soy Lucía, estudiante madrileña del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Me gusta ver la vida a través de las letras: disfruto leyendo y escribiendo, y en mi tiempo libre suelo publicar en mi perfil de Instagram (@lnd_jdom) reseñas de mis lecturas. Toda esta faceta literaria va de la mano de la música, otro de los componentes cruciales en mi vida: muchos artistas de diversos géneros musicales me acompañarán en mi carrera periodística.

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