Dos investigadores llevan años reconstruyendo las genealogías de las principales familias nobles de España para desentrañar las redes familiares, económicas y políticas que contribuyeron a configurar el país. Su base de datos reúne ya a alrededor de 15.000 personas y numerosos linajes, desde el siglo VIII hasta la actualidad. En esta entrevista explican cómo nació el proyecto, qué han descubierto sobre el poder de la aristocracia y por qué la genealogía puede convertirse en una herramienta fundamental para comprender la historia de España.
Tanto Carlos Mejías Gallardo, Doctor en Economía y Empresa por la Universidad de Extremadura y economista de la Junta de Extremadura, como Raúl Molina Recio, Doctor en Historia por la Universidad de Córdoba y profesor titular de Universidad del área de Historia e Instituciones Económicas de la Universidad de Extremadura, llevan años investigando la nobleza española y sus redes familiares.
Pregunta: ¿Cómo surgió vuestro interés por este ámbito de estudio y qué os llevó a dedicar tantos esfuerzos a reconstruir genealogías como la de los de la Cueva y otros grandes linajes de la historia de España?
Respuesta: Nuestro interés por la nobleza española nació de nuestras respectivas líneas de investigación sobre las élites y las redes familiares en la historia de España. El estudio de los linajes de la Cueva y Fernández de Córdoba nos permitió comprender la enorme importancia que tuvieron los grandes linajes en la evolución política, social y económica del país.
Con el tiempo, ambos llegamos a la conclusión de que era necesario ir más allá del análisis de familias aisladas y reconstruir las conexiones existentes entre los principales linajes nobiliarios. Así surgió el proyecto «La reconstrucción genealógica de la nobleza española y su papel en la Historia de España», una base de datos que ya reúne más de 15.000 personas, desde el siglo VIII hasta la actualidad, y que incluye linajes como los de la Cueva, Fernández de Córdoba, Borja, Zúñiga, Castro, Pérez de Herrasti, Bobadilla o Benavides.
Nuestro objetivo es ofrecer una herramienta que permita comprender mejor las redes de parentesco, poder e influencia que han contribuido a modelar la historia de España.
P: A lo largo de vuestra investigación habéis analizado numerosos linajes nobiliarios españoles. ¿Qué os ha permitido descubrir este estudio sobre el funcionamiento de la nobleza y sobre su papel en la configuración política, social y económica de España entre la Edad Media y la época contemporánea?
R: El estudio nos ha permitido comprobar que la nobleza española fue mucho más que un grupo privilegiado. A través de las genealogías hemos podido reconstruir las redes familiares, matrimoniales y de poder que conectaban a las principales casas del reino y que tuvieron una influencia decisiva en la vida política, económica y social de España durante siglos.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las estrategias matrimoniales desempeñaron un papel fundamental en la transmisión del poder, el patrimonio y la influencia. Las alianzas entre familias permitieron consolidar grandes patrimonios, acceder a cargos de responsabilidad y tejer extensas redes de relaciones que trascendían los territorios y las épocas. Asimismo, hemos podido observar la importancia de las mujeres en estos procesos, actuando con frecuencia como piezas clave en la continuidad de los linajes y en la articulación de estas redes familiares.
Más allá de los títulos, lo que aparece es una aristocracia capaz de establecer vínculos duraderos y de adaptarse a distintos contextos históricos. Esta perspectiva permite entender la nobleza como un sistema de relaciones dinámico, y no simplemente como un conjunto de familias privilegiadas.
P: Actualmente trabajáis juntos en un ambicioso proyecto de reconstrucción genealógica de la nobleza española. ¿En qué consiste exactamente esta investigación y qué objetivos persigue?
R: El proyecto «La reconstrucción genealógica de la nobleza española y su papel en la Historia de España» tiene como objetivo reconstruir las relaciones familiares de la aristocracia española desde la Alta Edad Media hasta la actualidad para comprender mejor su influencia en la evolución política, social y económica del país. Para ello estamos elaborando una gran base de datos genealógica, integrando información procedente de archivos, bibliografía especializada, genealogías históricas y documentación familiar.
Más allá de la mera reconstrucción de árboles genealógicos, nuestra investigación busca estudiar cómo se relacionaron las principales Casas nobiliarias, sus estrategias matrimoniales, la transmisión de patrimonios y títulos y los mecanismos que les permitieron mantener posiciones de poder durante siglos. En este sentido, la genealogía se convierte en una herramienta para estudiar fenómenos históricos de mayor alcance.
Asimismo, pretendemos poner a disposición de investigadores y del público interesado una base de datos rigurosa y accesible que facilite nuevas investigaciones sobre la nobleza española y su papel en la historia. La buena acogida que el proyecto ha tenido tanto en el ámbito académico como en diversos medios de comunicación nos anima a seguir ampliando un trabajo que aspira a convertirse en una referencia para el estudio de las élites españolas.

P: Habéis conseguido reunir una base de datos con alrededor de 15.000 personas, desde el siglo VIII hasta la actualidad. ¿Qué supone disponer de un archivo de estas dimensiones para los investigadores?
R: Disponer de una base de datos de alrededor de 15.000 personas que abarca más de mil años de historia permite pasar del estudio de casos concretos a un análisis a gran escala.
Este volumen de información facilita la identificación de conexiones y patrones que serían muy difíciles de detectar mediante el estudio tradicional de familias individuales. Podemos observar cómo evolucionan determinadas relaciones, qué vínculos se mantienen en el tiempo o qué cambios se producen en la composición de las élites.
Además, la base de datos permite aplicar metodologías propias de la historia digital y el análisis de redes sociales, abriendo nuevas posibilidades para la investigación histórica. Para un investigador, disponer de miles de registros relacionados entre sí supone una herramienta especialmente útil para formular nuevas preguntas y contrastar hipótesis.
P: ¿Cómo ha sido el proceso de recopilación y verificación de toda esa información genealógica e histórica?
R: Ha sido un proceso largo y minucioso que combina métodos tradicionales de investigación histórica con herramientas digitales. Durante años hemos recopilado información procedente de archivos históricos, expedientes nobiliarios, protocolos notariales, obras genealógicas, publicaciones académicas, prensa histórica y documentación familiar aportada por particulares y miembros de la nobleza.
La verificación de los datos constituye una parte esencial del proyecto. Procuramos contrastar cada información con varias fuentes independientes, especialmente en cuestiones de filiación, matrimonios, sucesiones y fechas, para garantizar la máxima fiabilidad posible. En muchos casos ha sido necesario resolver contradicciones entre distintas obras genealógicas o completar lagunas documentales mediante nuevas búsquedas en archivos.
Además, la construcción de una base de datos de estas dimensiones nos ha obligado a desarrollar una metodología específica para normalizar la información y poder relacionar correctamente miles de personas pertenecientes a diferentes épocas y linajes.
En definitiva, detrás del resultado final existe una importante labor de investigación, contraste documental y organización de datos.
P: ¿Qué papel han desempeñado miembros de la nobleza, como la condesa de Guadiana o el marqués de Aguilafuente, en el desarrollo del proyecto?
R: La colaboración de miembros de la nobleza ha sido muy valiosa para el desarrollo del proyecto. Personalidades como doña María del Carmen Fernández de Bobadilla y Álvarez de Espejo, condesa de Guadiana, Grande de España; doña María Pérez de Herrasti y Urquijo, marquesa de Albayda, Grande de España, marquesa de la Conquista, Grande de España, y condesa de Padul; don Diego Colón de Carvajal Gorosabel, marqués de Aguilafuente; don Luis Alfonso de Benavides y Bris, vizconde de Torrecilas; o doña Silvia Casilda Mesía Medina, vizcondesa de los Palacios de Valduerna, entre otros, han mostrado desde el principio un gran interés por una iniciativa que busca estudiar la historia de la nobleza española desde una perspectiva científica, rigurosa y académica.
Su aportación ha consistido principalmente en facilitar información genealógica y documental, resolver dudas sobre determinadas ramas familiares y orientarnos en la localización y contraste de fuentes relacionadas con sus respectivos linajes. Estas contribuciones han resultado especialmente útiles para completar información y verificar datos.
Además, su implicación constituye un respaldo importante a un proyecto que pretende preservar, estudiar y difundir un patrimonio histórico de gran valor.

P: ¿Qué linajes están ya completamente reconstruidos y qué información inédita habéis logrado descubrir sobre ellos?
R: Entre los linajes que tenemos reconstruidos con mayor grado de detalle se encuentran casas tan relevantes para la historia de España como los de la Cueva, Fernández de Córdoba, Benavides, Borja, Zúñiga, Castro, Pérez de Herrasti, Bobadilla y otros muchos que desempeñaron un papel destacado en la política, el ejército, la administración y la vida económica del país durante siglos.
Más que descubrir hechos aislados, lo que nos ha permitido esta investigación es identificar patrones y relaciones que hasta ahora eran difíciles de apreciar. Hemos podido observar cómo determinadas familias concentraban patrimonios y títulos, cómo se producían las conexiones entre casas y cómo evolucionaban estas estructuras con el paso del tiempo.
Asimismo, la investigación está poniendo de manifiesto el papel fundamental desempeñado por muchas mujeres en la transmisión de patrimonios, derechos y vínculos familiares, una realidad frecuentemente infravalorada por la historiografía tradicional.
P: Más allá de los árboles genealógicos, ¿qué permite conocer esta base de datos sobre la historia política, económica y social de España?
R: La principal ventaja es que permite estudiar la historia de las élites desde las conexiones y no únicamente desde los individuos. Podemos observar cómo determinadas familias se relacionaban entre sí, cómo cambiaban sus posiciones a lo largo del tiempo o qué vínculos permanecían pese a las transformaciones políticas.
Esto abre posibilidades para investigar cuestiones como la movilidad social, la continuidad de las élites, la circulación de cargos o la evolución de los grupos de poder.
En definitiva, la genealogía deja de ser únicamente una herramienta para conocer antepasados y se convierte en una fuente para formular preguntas históricas de mayor alcance.
P: En varias de vuestras investigaciones habláis del papel de las redes familiares en la construcción del poder. ¿Hasta qué punto los matrimonios fueron una herramienta estratégica para la aristocracia?
R: Los matrimonios fueron una de las principales herramientas de estrategia y reproducción del poder dentro de la aristocracia española. A través de ellos se establecían alianzas, se incorporaban patrimonios, se garantizaba la continuidad de los linajes y se ampliaban las redes de influencia.
Las uniones entre determinadas familias podían permitir la concentración de títulos, señoríos, rentas y derechos sucesorios, generando estructuras de poder que se prolongaban durante generaciones.
También resulta especialmente relevante analizar el papel de las mujeres. A través de ellas se transmitieron en numerosas ocasiones patrimonios y derechos que resultaron decisivos para la continuidad de determinadas casas.
Por eso, estudiar los matrimonios permite entender que las decisiones familiares tenían con frecuencia consecuencias políticas y económicas mucho más amplias.
P: Uno de los aspectos más interesantes del proyecto es que abarca más de mil años de historia. ¿Qué grandes transformaciones ha experimentado la nobleza española durante ese largo periodo?
R: La nobleza española no ha sido un grupo estático. Su papel y sus formas de influencia han cambiado profundamente a lo largo de los siglos.
Durante la Edad Media, su poder estuvo muy relacionado con la guerra, la tierra y el servicio a la Corona. Posteriormente, los grandes linajes fueron adquiriendo un papel cada vez mayor en la administración, la diplomacia y la vida cortesana.
Con la llegada de nuevos modelos políticos y económicos, la nobleza tuvo que adaptarse nuevamente. Algunas familias perdieron protagonismo, mientras que otras encontraron nuevas formas de mantener su posición.
Precisamente esa capacidad de adaptación es uno de los aspectos que mejor permite observar una investigación que abarca desde la Edad Media hasta la actualidad.
P: ¿Habéis encontrado algún dato o descubrimiento que haya desmontado ideas preconcebidas sobre la aristocracia española?
R: Sí. Una de las ideas que más se desdibuja es la de una nobleza inmóvil, cerrada sobre sí misma y ajena a los cambios históricos. Cuando se analizan miles de trayectorias familiares aparece una realidad mucho más dinámica.
Las familias cambiaban sus estrategias, establecían nuevas alianzas, perdían posiciones y, en otros casos, conseguían mantener su influencia adaptándose a las circunstancias.
También resulta interesante comprobar hasta qué punto el papel de las mujeres ha quedado infravalorado en determinados relatos históricos. La reconstrucción genealógica permite observar con mayor claridad su participación en la transmisión de patrimonios y derechos.
Por tanto, quizá el principal cambio de perspectiva sea dejar de entender la nobleza como un bloque homogéneo y verla como un grupo diverso, cambiante y en permanente adaptación.
P: La investigación ya ha despertado el interés de numerosos medios de comunicación. ¿Os ha sorprendido la repercusión que está teniendo un proyecto de carácter académico?
R: Sí, en cierta medida nos ha sorprendido, aunque creemos que responde al carácter singular del proyecto. La reconstrucción genealógica de la nobleza española a lo largo de más de mil años constituye una iniciativa poco habitual tanto por su amplitud cronológica como por el volumen de información recopilada.
Además, hemos comprobado que la genealogía y la historia de las élites despiertan un interés mucho más amplio del que a veces se piensa. Las repercusiones de nuestra investigación trascienden el ámbito estrictamente nobiliario y permiten comprender mejor cuestiones relacionadas con las estructuras de poder y la evolución histórica de España.
La atención que nos han prestado medios como El Debate, La Razón, El Mundo, Vanitatis, elDiario.es, Hola o Canal Extremadura, entre otros, ha contribuido a acercar el proyecto al gran público y a demostrar que la investigación académica puede suscitar interés cuando aborda cuestiones relevantes y se comunica de manera accesible.
Más que una sorpresa, lo consideramos un estímulo para seguir trabajando.
P: También habéis presentado vuestra metodología en conferencias y encuentros especializados. ¿Qué respuesta estáis recibiendo por parte de la comunidad científica?
R: La respuesta de la comunidad científica está siendo muy positiva. Los investigadores valoran especialmente el carácter innovador del proyecto y las posibilidades analíticas que ofrece para el estudio de las élites españolas.
En las conferencias y encuentros en los que hemos presentado nuestra metodología, como la celebrada en la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz, hemos percibido un gran interés por las oportunidades que ofrece la combinación de la investigación histórica tradicional con herramientas propias de la historia digital y el análisis de redes.
Además, varios especialistas han destacado el valor de disponer de una base de datos de estas características para desarrollar investigaciones sobre historia social, movilidad, transmisión patrimonial, papel de las mujeres o redes de poder.
Precisamente uno de nuestros objetivos es que el proyecto no sea únicamente una investigación propia, sino una herramienta que pueda servir de apoyo a futuras líneas de investigación.
P: Actualmente buscáis financiación para ampliar el proyecto. ¿Qué recursos necesitáis y qué permitiría conseguir ese respaldo económico?
R: Actualmente buscamos financiación que nos permita consolidar y ampliar el proyecto en varias áreas fundamentales. Por un lado, necesitamos recursos para continuar la recopilación, digitalización y verificación de información procedente de archivos, bibliotecas y fondos documentales. Por otro, resulta esencial mejorar la infraestructura tecnológica de la base de datos.
Este respaldo económico también nos permitiría incorporar personal colaborador, acelerar la introducción y revisión de datos, ampliar el número de linajes estudiados y profundizar en nuevas líneas de investigación.
Además, uno de nuestros principales objetivos es dar mayor visibilidad a los resultados mediante publicaciones científicas, congresos y actividades de divulgación, así como poner a disposición de la comunidad investigadora una base de datos rigurosa, accesible y de gran utilidad.
En definitiva, la financiación permitiría transformar un trabajo desarrollado durante años en una herramienta de referencia para el estudio de la nobleza y las élites españolas.
P: ¿Cuál es el objetivo final de esa gran base de datos genealógica? ¿Estará disponible para investigadores y para el público general?
R: Nuestra intención es que la base de datos pueda convertirse progresivamente en un recurso accesible para la investigación y la divulgación histórica. Para ello todavía necesitamos completar información, mejorar la infraestructura tecnológica y establecer los mecanismos adecuados para hacer públicos sus contenidos.
El objetivo es que investigadores especializados puedan utilizarla para desarrollar nuevas investigaciones, pero también que cualquier persona interesada en la genealogía o en la historia pueda acercarse a estos contenidos.
El acceso dependerá, en buena medida, de los recursos disponibles y de la evolución del proyecto, pero esa apertura constituye uno de nuestros principales objetivos.
P: En algunos medios se ha comparado este proyecto con la creación de un «Gotha» español. ¿Hasta qué punto creéis que esa definición refleja el alcance de la investigación?
R: La comparación con un «Gotha» español resulta comprensible porque, al igual que el célebre Almanach de Gotha, nuestro proyecto reúne una enorme cantidad de información sobre familias nobiliarias y sus relaciones de parentesco. Sin embargo, creemos que el alcance de nuestra investigación va mucho más allá.
Mientras que un Gotha tiene una finalidad principalmente descriptiva y genealógica, nuestro objetivo es también histórico y analítico. No solo buscamos identificar quién era hijo de quién o cómo se sucedieron los títulos, sino comprender cómo se construyeron las estructuras familiares y de qué manera influyeron en la evolución de España.
Además, la base de datos incorpora herramientas que permiten estudiar fenómenos como las estrategias matrimoniales, la transmisión del patrimonio, la movilidad social o el papel de las mujeres dentro de las grandes familias.
Por tanto, aceptamos la comparación como una forma sencilla de explicar al gran público la dimensión del proyecto, pero entendemos que nuestra iniciativa tiene una vocación mucho más amplia: convertirse en una gran infraestructura de investigación sobre la nobleza y las élites españolas.
P: Después de tantos años estudiando la nobleza, ¿qué creéis que sigue despertando tanto interés sobre estas familias en la sociedad actual?
R: Creemos que el interés que sigue despertando la nobleza se debe, en gran medida, a que estas familias forman parte de la historia de España. A través de sus trayectorias podemos comprender mejor cómo se configuraron las élites, cómo se ejerció el poder y cómo evolucionaron las relaciones sociales, económicas y políticas.
Además, la nobleza reúne elementos que resultan especialmente atractivos para el público: grandes personajes históricos, títulos, palacios, patrimonio artístico, episodios familiares y conexiones con algunos de los acontecimientos más importantes de nuestra historia.
Nuestra experiencia demuestra que la genealogía también despierta una enorme curiosidad porque permite acercar la historia a las personas. Cuando analizamos linajes, matrimonios, herencias o relaciones familiares, estamos estudiando cuestiones profundamente humanas que siguen siendo comprensibles hoy en día.
Precisamente por eso creemos que proyectos como el nuestro están suscitando interés tanto dentro como fuera del ámbito académico.
P: Para terminar, ¿en qué punto se encuentra ahora el proyecto y cuáles serán los próximos pasos de esta investigación que aspira a convertirse en una referencia para el estudio de la historia de España?
R: Actualmente, el proyecto se encuentra en una fase de expansión y consolidación. Seguimos incorporando información y nuevos linajes, al tiempo que ampliamos el equipo y buscamos nuevas vías de colaboración.
En esta nueva etapa, además, hemos reforzado el equipo con la incorporación de Raquel González Hernández, profesora de Educación Secundaria y Bachillerato, que próximamente iniciará sus estudios de Doctorado en Patrimonio en la Universidad de Extremadura, cuyas aportaciones contribuirán al crecimiento y desarrollo del proyecto. Asimismo, está prevista la incorporación de nuevos colaboradores especializados en genealogía, nobleza e historia de las élites.
Entre los próximos objetivos se encuentra el lanzamiento de una página web propia, donde se dará a conocer el proyecto, su metodología, los principales resultados obtenidos y las actividades desarrolladas. También queremos impulsar la organización de seminarios, conferencias, publicaciones científicas y trabajos de investigación que permitan seguir difundiendo los avances realizados y fomentar la colaboración con investigadores e instituciones.
Nuestro propósito es que el trabajo desarrollado durante estos años tenga continuidad y pueda crecer hasta convertirse en un proyecto de referencia para el estudio histórico de las élites y la nobleza española.