Gente bien

La periodista de La Sexta publica con Planeta su primer libro

Las protagonistas de esta novela son cuatro madres ricas, unidas por las cuotas astronómicas de un colegio británico de Madrid al que muy pocos bolsillos pueden aspirar: Elena Villa, tiene tres hijos, un negocio de catering recién estrenado y una herencia empresarial esperándola. Betty, colgó la bata de dermatóloga de hospital para abrir una clínica de bótox y forrarse por la vía rápida. A Irina, casada con un hombre mucho mayor que ella, la invalidez de su marido le sirve como excusa para vivir su propia vida entre gimnasios, amantes, alcohol y fiestas. Y luego está Minerva Morientes, periodista despedida de la televisión que un día decidió dedicarse a su familia, aunque conserva intacto el olfato periodístico.

En las primeras páginas, sus vidas parecen pertenecer a ese pequeño grupo de privilegiadas a las que todo les ha salido bien. Tienen dinero, familia, casas espectaculares y una posición social envidiable. Pero, a medida que avanzamos en la historia, esa imagen empieza a resquebrajarse y la envidia da paso a algo muy distinto: la compasión.

Detrás de la fachada perfecta de Javier, el marido de Elena y padre modélico de cara a la galería, se esconde un cliente habitual de Sugardaddies, una agencia que conecta a hombres de alto poder adquisitivo con chicas jóvenes a cambio de un «intercambio de favores»: cenas, viajes, regalos, dinero y sexo como moneda de cambio. Explotación sexual disfrazada de glamour.

Ahí entra Daisy, la sugar baby dominicana de Javier, joven, atractiva y decidida a algo más que un par de cenas pagadas: quiere entrar en esa élite que la mira por encima del hombro y, de paso, convertirse en la mujer de Javier. Su irrupción es el detonante de un giro en la trama que la autora administra sin prisa, dejando que el lector vea venir la tormenta antes de que estalle.

Pero Gente Bien no se limita a desmontar la vida matrimonial de una familia adinerada. Lo interesante está también en cómo Sanz retrata una determinada forma de entender el dinero, las relaciones y el éxito. En este mundo, casi todo tiene un precio: la educación de los hijos, la apariencia, el cuerpo, el tiempo e incluso el afecto. Y cuanto más se adentra el lector en esa vida aparentemente perfecta, más evidente resulta todo aquello que sus personajes intentan mantener oculto.

La novela se lee rápido, Sanz tiene buen ojo para el detalle y no cae en la caricatura fácil: sus personajes son ricos, pero también están rotos a su manera. Hay lujo, infidelidades, ambición y secretos, pero debajo de todo eso aparece una pregunta bastante menos superficial: hasta dónde estamos dispuestos a llegar y qué estamos dispuestos a sacrificar para encajar en el lugar que creemos que nos corresponde.

Como debut literario, Gente Bien funciona especialmente bien. No pretende reinventar la novela sobre las élites ni ofrecer un retrato especialmente amable de ellas. Su apuesta es otra: entrar en ese mundo de privilegios, levantar la alfombra y enseñar todo lo que se esconde debajo.

Una primera novela entretenida, con ritmo y una mirada social más afilada de lo que podría sugerir su premisa. Verónica Sanz demuestra que sabe observar las relaciones de poder, detectar las grietas detrás de las apariencias y, sobre todo, construir personajes que despiertan algo más interesante que la simple antipatía.

Por María Peinado Lafuente

Periodista. Puedes leerme también a través de mis redes sociales. Instagram y Twitter: maria_peinado22

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