Andrea Longarela, una de las autoras de literatura romántica más leídas de nuestro país, regresó a librerías el 28 de mayo con su nueva novela, ‘Cuando despierten las flores’
Andrea Longarela se ha convertido en una de las voces del amor más leídas de nuestro país, con más de 200.000 lectores. Comenzó autopublicando en Amazon su primera novela, La lista de Olivia, pero bajo el seudónimo de Neïra (con diéresis).
En 2018, se produjo su gran salto editorial. De la mano de Crossbooks, el sello juvenil de Grupo Planeta, publicó sus éxitos literarios: Te espero en el fin del mundo, El faro de los amores dormidos, El color de las cosas invisibles y Juliette y las canciones perdidas.
Hace apenas unos días, el 28 de mayo, Andrea Longarela publicó su nueva novela, Cuando despierten las flores. Drake y Annie, los protagonistas de esta historia, buscarán reconstruirse y reencontrarse a sí mismos junto a un lago congelado. Porque las segundas oportunidades también existen en invierno.
Entrevista a Andrea Longarela
P: El 28 de mayo se publicó Cuando despierten las flores, tu nueva novela. Bastaron apenas unas horas para que se posicionara en el TOP 40 de libros más vendidos de Amazon. ¿Cómo te sientes al ver este tipo de recibimiento a tus historias, y más en el primer día de lanzamiento?
R: Es una mezcla entre agradecimiento y miedo. Piensas «qué bien, qué contenta y orgullosa», pero al mismo tiempo no quieres decepcionar a nadie. Me encuentro en un punto intermedio, equilibrando y gestionando emociones.
P: Más de veinte novelas después, ¿las emociones siempre se sienten igual?
R: Depende del libro. Te habitúas más a las sensaciones, pero las expectativas cada vez son más grandes porque se van sumando personas que te leen y eso conlleva más vértigo. También sucede que, cuando llevas tantas novelas, corres el riesgo de repetir porque no dejan de ser historias cotidianas. Tienes el miedo de que no sea lo mismo, que sea algo original, pero que siempre seas tú, que te sigan reconociendo en lo que escribes.
P: ¿Qué crees que sucedería si algún día dejaras de emocionarte?
R: Espero que nunca suceda porque entonces tendría que dejar de escribir. A lo mejor ya no lloro cuando me llegan a casa los ejemplares de las nuevas novelas, pero sí lo hago cuando, por ejemplo, recibo una traducción. Son siempre emociones nuevas, diferentes.
P: Drake y Annie son los protagonistas de Cuando despierten las flores, dos peces buscando oxígeno entre el hielo. ¿Cómo nacieron?
R: Son dos personajes un poco contrapuestos. Drake es un personaje muy oscuro que parte de una situación muy extrema, está muy hundido, muy roto; y Annie, en cambio, aunque también trae su equipaje, es muy luminosa. Partiendo de esto, los vas perfilando, el proceso va avanzando y se van haciendo solos.
P: La historia arranca con un acontecimiento muy trágico que trae el frío a la vida de estos dos personajes. ¿Por qué hacerlo así? ¿Por qué comenzar con el dolor en su estado más puro?
R: En esta historia, era necesario empezar de esa forma. Me senté y me pregunté cómo debía de sentirse alguien que ha hecho algo muy malo y tiene que seguir adelante; acciones que tienen consecuencias en los demás, pero también en ti. ¿Cómo vive una persona conociendo su peor versión? De ahí partí.
P: La chica que quiere aprender a patinar y el chico que no lo volverá a hacer jamás. ¿Qué representa el patinaje, más allá del deporte en sí mismo?
R: Es un símbolo para los dos. Para Drake, representa todo lo que tenía y que ha terminado perdiendo por decisión propia, por autocastigo. Y, para Annie, es todo lo contrario: un reto, algo que quiere conseguir por motivos que el lector irá descubriendo. Es un vínculo entre ambos, lo que une sus caminos.
P: ¿Cómo fue el proceso de construir dos personajes con heridas distintas, pero que encuentran refugio el uno en el otro?
R: Fue muy bonito porque, como dices, ven en esos encuentros el único lugar en el que pueden ser sin todo eso que les rodea. Es como un respiro para ellos. Sobre el hielo, son solo un chico y una chica que están conociéndose.
P: La culpa y las segundas oportunidades, ejes centrales de Cuando despierten las flores. ¿Qué te impulsó a explorar estos temas a través de ellos?
R: Las segundas oportunidades es un tema más habitual en este tipo de historias porque, al fin y al cabo, todos nos equivocamos todo el tiempo, y los personajes también lo hacen. Sin embargo, la culpa es un sentimiento que se explora pocas veces en las novelas y me resulta muy complejo. Creo que todos vivimos constantemente con la culpa sobre los hombros, de una manera o de otra.
P: ¿Cómo de importante es retratar la salud mental en novelas contemporáneas actuales?
R: Es importantísimo, y siempre haciéndolo desde el trabajo bien hecho y la documentación. Hay que intentar tratar la salud mental de la manera más humana posible, pero sin olvidarnos tampoco de que es ficción y que a veces los autores nos tomamos ciertas licencias que no corresponden completamente con la realidad.
P: Después de recorrer la superficie, ¿qué más esconden Drake y Annie?
R: Una de las cosas que me gustan de Drake es la relación con su padre; era algo que quería tratar. Ellos se quieren, pero no saben acercarse. Me parece una relación muy bonita y con un gran aprendizaje detrás. Con Annie, en cambio, sucede lo contrario porque se muestra una imagen familiar muy idílica. Son dos realidades muy distintas.
P: La trama cuenta con ambas voces, la de Drake y la de Annie, pero, a diferencia de tus anteriores novelas, sorprende ver que la primera persona recae sobre él. ¿Ha sido complicado adentrarse en su cabeza y en su corazón?
R: Siempre me gusta narrar más desde la voz del chico porque me resulta un reto, algo más novedoso para mí dentro del proceso creativo. Me meto en la cabeza y en la piel de algo que no soy, y eso me suele atraer mucho más. Son frases más cortas, más punzantes, su estilo y forma de sentir son diferentes…
P: ¿Es mejor entonces construir una novela a una o a dos voces?
R: Depende de lo que te pida la novela. Generalmente, al menos en romántica, al lector le gusta tener las dos voces porque, cuando solo tienes una, no ves el punto de vista del otro personaje y te cuesta entenderlo. Pero insisto en que soy partidaria de lo que te pida la propia historia.
P: El título del libro sugiere un renacimiento. ¿Qué significa para Drake y Annie ese despertar?
R: Cuando tu vida está congelada, cuando todo se paraliza y parece que todo el mundo se mueve menos tú y, de repente, se rompe el hielo, los peces respiran de nuevo y renaces. Las flores vuelven a renacer con la llegada de la primavera.
P: Para los lectores, ¿qué lección te gustaría que floreciese en los lectores cuando terminen Cuando despierten las flores?
R: Me gustaría que cada lector sacara su propia conclusión. Quiero pensar que, cuando terminas este tipo de historias que crees que te llevan por un camino y luego vas, por el contrario, sí te hacen reflexionar sobre todos esos «¿y si…?», sobre todas las decisiones que tomamos y que nos marcan, sobre todas esas cosas que no hemos hecho aún… Quiero que sea una historia que puedas extrapolar a tu vida.
P: Puede que sea demasiado pronto para preguntártelo, pero ¿ya hay nuevos proyectos esbozados después de esta publicación?
R: Estoy eligiendo el proyecto del año que viene. Empecé una historia que he tenido que abandonar porque sentía que no era por ahí. Me quiero tomar este mes para pensar y buscar ideas.
P: Y ya, para terminar, ¿cuándo despertaron en ti las flores, Andrea?
R: Cuando me di cuenta de que podía contar historias. Siempre he escrito, pero nunca me había animado a escribir una novela. Cuando lo hice por primera vez, estaba en un momento de mi vida muy congelado: no sabía por dónde iba, sentía que todo me salía mal… Me animé a hacerlo y fue ahí cuando comenzó todo.
