Alexandre Escrivà

‘El ultimo caso de William Parker’ (2023), ‘El misterio de Hannah Larson’ (2025) y ‘El secreto de Victor Black’ (2026). Alexandré Escrivà no teme asomarse a los rincones más oscuros de la condicion humana.

Sus novelas son laberintos donde el lector entra en busca de respuestas y sale con nuevas preguntas. Hoy se conserva con el arquitecto de estos misterios.

A estas alturas, la explicacion de cómo el entorno y los personajes moldean la tensión de las páginas deja de ser un enigma. Hay, sin embargo, una certeza: el pasado siempre vuelve, tarde o temprano, a reclamar su lugar.

Desde sus primeras incursiones en la narrativa hasta consolidarse como una firma imprescindible del suspense español actual, la pluma del escritor valenciano ha ganado en profundidad y colmillo. Tras el poso dejado por sus obras anteriores, se aborda la responsabilidad de mantener al lector en vilo y esa capacidad de diseccionar las relaciones familiares bajo la presión de la tragedia.

Esta es la visión de un autor que ha aprendido que, en literatura, lo que se calla es, a veces, más importante que lo que se dice.

Un asesinato y una desaparición marcan el inicio de una investigación llena de giros inesperados.

Entrevista con Alexandre Escrivà

P: ¿Cuál fue la semilla de la historia de Victor Black?

R: La idea de esta novela parte de un párrafo de mi primera novela. Con este libro, volvemos a encontrarnos con el personaje principal —o uno de los personajes principales— de El último caso de William Parker, que es el mismo inspector de policía.

Pero claro, esta historia es una precuela, una historia anterior a mi primera novela. Todo surgió un poco a raíz de un párrafo que estaba ahí, en ese primer libro, que contaba algo, muy poco, sobre un caso que William había resuelto semanas antes de viajar a Los Ángeles para una colaboración.

A partir de ese párrafo dije: «oye, aquí se puede escribir una novela entera a partir de este párrafo». De hecho, he de confesar que esta novela no estaba planeada en este momento. Mi idea, después de publicar El misterio de Hannah Larson, que es mi segundo libro, era escribir otra novela muy diferente, pero un día mi cabeza hizo un clic. El cuerpo me pidió volver a William Parker y contar esa historia. A partir de ahí, aparté todas las notas que tenía de esa novela que me disponía a escribir y empecé a planear todo ese proyecto. 

P: Por lo que se entiende, existe un personaje —el inspector— que aparece en la tercera novela y también en la primera. ¿Aparece también en la segunda?

R: No, en la segunda aparece un personaje diferente: una detective primeriza en Nueva York. Digamos que estoy creando como un universo literario, aunque yo escriba novelas independientes, todas acaban encajando de alguna forma con las demás. 

El lector podrá leer cualquier novela sin un orden necesario ni haber leído otras antes. Son casos cerrados, independientes y autoconclusivos. Sin embargo, me gusta dejar un pequeño guiño de otras novelas.  Aunque se trata de una precuela de El último caso de William Parker, es un caso independiente donde la gente va a descubrir más cosas de William Parker, el policía. Quien no haya leído nada previamente descubrirá al personaje desde cero.

P: El titulo ya advierte de que hay algo oculto. ¿Es el secreto de Victor Black algo que el lector descubrirá pronto o el motor que mantiene la tensión hasta la última página?

R: El secreto no se desvela hasta casi el final del libro. Tampoco se plantea explícitamente el hecho de que haya un secreto. El libro parte de la premisa de que un padre de familia, asesor financiero de San Francisco, se despierta un día y encuentra a su esposa muerta, acuchillada en casa, mientras su hija adolescente ha desaparecido.

A partir de ahí, mi idea era ver cómo una persona que, en principio, lo tiene todo se enfrenta a un problema tan grande, algo que nadie espera encontrarse en su vida. Entonces, tenemos dos personajes principales: el policía William Parker, quien va a investigar sobre todo el asesinato de esta mujer, y Jacob Fisher, padre de familia que va a hacer todo lo posible por destapar al asesino de su esposa y encontrar a su hija.

A  partir de esta idea inicial, se descubre que Natalie Fisher, la víctima, ha sido asesinada con el modus operandi de Victor Black, un asesino en serie que está en el corredor de la muerte. A partir de esto, WilliamParker tiene que averiguar si en su día encarcelaron al hombre adecuado, al culpable, o si realmente el asesino aún sigue en libertad.

P: En cuanto a las luces y sombras, Victor Black se presenta como un personaje complejo. ¿Cómo fue el proceso de «convivir» con él durante la escritura?

R: El personaje de Victor Black está basado en la historia de varios asesinos en serie reales. Otro elementos que suceden durante la trama también están inspiradas en sucesos reales. Por ejemplo, hay influencias de asesinos estadounidenses como Ted Bundy, Jeffrey Dahmer o Wade Wilson. 

Yo sí puedo contar que hay muchas cosas que están basadas en las historias de estos tres asesinos, así como en las de otros dos asesinos en serie españoles.

 P: ¿Victor experiementa una evolución a lo largo de la novela o es el entorno el que se desmorona?

R: Victor va a cambiar y mucho. Vamos a ver muchas facetas del personaje: muy dominante, ególatra y narcisista, pero también, en determinados momentos, más vulnerable e incluso empático, en cierta parte. Se trata de un asesino en serie, responsable de atrocidades, perfiles que suelen catalogarse como psicópatas o sociópatas. Sin embargo, este personaje es muy complejo y no quiero decir demasiado sobre él, pero sí que tiene muchos lados oscuros.

P: La ambientación de sus obras suele ser uno de los aspectos más destacados por los lectores. ¿Qué tipo de atmósfera presenta esta nueva novela?

R: Normalmente, yo siempre ambiento las novelas y uso una herramienta que es el Google Street View para ver exactamente qué había en la calle que voy a situar una escena concreta. Me interesa absolutamente todo en el momento en el que estoy yo escribiendo. Por ejemplo, mi historia está ambientada en 2017, y algo muy útil del Google Street View es que puedes poner la imagen en distintos años.

También viajé a San Francisco para saber lo que es estar allí y conocer un poco cómo es la cultura, los paisajes, la gente, cómo se comporta y qué tipo de personas hay. Entonces, a partir de esto, yo escribo lo que quiero que suceda en la historia. 

En esta novela, la atmósfera es más oscura que en las anteriores. Y se habla del mal, de cómo es capaz alguien de cometer un crimen y la gran pregunta: «¿el criminal nace o se hace?». A partir de estos elementos, junto con algunos temas relacionados con la visión que algunos personajes tienen sobre la muerte, la narración avanza a un ritmo bastante alto, a diferencia de mis anteriores novelas. 

P: ¿Qué importancia tiene la casa que aparece en la portada de El secreto de Victor Black?

R: Se trata de un motel con piscina, un escenario muy importante de la novela. En principio, se cuenta que Victor Black asesinó a dos mujeres en su casa. La tercera fue atacada en un motel que no tenía cámaras y con piscina. Alguien llamó al 911 para alertar de un intento de asesinato. La mujer sobrevivió y, gracias a esto, pudieron encerrar a Victor Black. A partir de esto, digamos que surge todo el dilema: qué pasó realmente en ese motel y si era Victor Black quien empuñaba el cuchillo o era otra persona.

P: Con un lanzamiento tan cercano, la curiosidad está en su punto más alto. ¿Cómo se trabaja el ritmo para que el lector no pueda soltar el libro?

R: Sobre todo me fijo mucho en mí como lector: aquello que mí me gusta leer, lo que me engancha a mí a las páginas. Los capítulos son bastante cortos, pero ahí pasan muchas cosas. No estamos con un suceso durante 50 o 100 páginas, sino que con el cambio de personaje entre William y Jacob vemos las diferentes perspectivas.

Vamos a ver cómo se desarrollan los acontecimientos desde la perspectiva del policía y de la víctima. Jacob Fisher es un padre de familia, una persona modélica, aunque con un pasado un poco turbio en el que ha hecho cosas cuestionables. Sin embargo, quiere dejar ese pasado atrás y quiere que la gente se fije en él como la persona que es ahora y no la que fue entonces. Entonces, claro, aunque sea así, él es un personaje bastante inestable.

Yo no querría verme en su situación. Va a hacer cosas desesperadas, porque es una persona desesperada y da mucho juego a la novela. Entre lo que va a descubrir William con la investigación del asesinato, con las entrevistas a Victor Black en la cárcel, junto con la búsqueda de Jacob por su hija y por el asesino de su esposa, va a hacer que el ritmo de la novela no decaiga en ningún momento. Digamos que la desesperación va a ser más grande que la moral y la ética.

P: Se dice que un secreto solo pesa para quien lo guarda. ¿Cómo afecta ese «peso» a la salud mental de Victor a lo largo de la narración?

R: Mantener un secreto pesa en el cuerpo de cada uno de los que tienen que hacerlo. Sí que es verdad que él mantiene una postura como muy narcisista y ególatra.

Él nunca va a demostrar arrepentimiento por nada y siempre va a negar absolutamente todo lo que le digan. Sostiene que la verdad nace en sus palabras y que no tiene ningún secreto que contar. Aunque el secreto —y esto no es spoiler— al final se va a descubrir.

Es una idea que he tenido en mente varias veces, pero de momento no lo he llevado a cabo. En este libro, el caso se resuelve y es autoconclusivo; no va a seguir, porque justo después de que termine este caso es cuando empieza mi primera novela.

P: ¿El lector puede sentirse identificado con la necesidad de ocultar partes de uno mismo o Victor Black representa un caso extremo?

R: Victor Black es bastante extremo, es un personaje muy excéntrico y muy peculiar. Estamos hablando también de un asesino en serie, obviamente no es una persona normal, pero sí que el lector puede empatizar en algunas partes, tanto de su historia como de otros personajes porque la novela está llena de personajes grises, no son ni buenos ni malos, sino que cada uno tiene su vida y cada uno lo va a afrontar de una manera muy diferente. Obviamente hay algunos personajes que van a guardar secretos, ya no solo por sí mismos, sino también para proteger a la gente de su alrededor.

P: ¿Te gusta jugar con el «narrador poco fiable»? ¿Podemos confiar en lo que Víctor nos cuenta o estamos obligados a dudar de él desde el principio?

R: En este libro, el narrador nos va a contar exactamente todo lo que sucede en todo momento, porque en El último caso de William Parker sí que cambiaba de narrador varias veces para diferenciar las distintas tramas que había. Existían tramas simultáneas y unas estaban narradas en presente y otras en pasado, y digamos que las que estaban en presente estaban narradas por el mismo personaje, en primera persona.

En ese caso, es el personaje quien decide qué contar y qué no. En este caso, es un narrador existente y va a contar la verdad en todo momento, no nos va a mentir.

Por otro lado, hay varios personajes que van a mentir. Quiero dejar al lector ser libre con la historia, que juegue un poco a ver qué descubre él y qué no, o simplemente que se deje llevar. 

P: ¿Prefieres guiar al lector en tus novelas o dejar que avance por libre?

R: A veces leo como si estuviera analizando el texto. No disfrutas del todo el libro y, a veces, como que me obligo un poco a dejarme llevar, a disfrutar, que esto también está bien. Entonces, yo no quiero condicionar al lector, que cada uno lea el libro como quiera, obviamente, y espero que lo disfruten.

Yo soy muy partidario de dejarse llevar con los libros, porque a veces cuando leo un libro me pongo mis gafas de escritor y empiezo a desgranar un poco la novela

Alexandre Escrivà

P: ¿Explora la novela ese límite difuso donde la búsqueda de la verdad se convierte en algo más oscuro?

R: Sí, claro que sí. Cada vez que William Parker se acerque un poco más a la verdad, todo se volverá mucho más oscuro. No es agradable ni para él ni para nadie, pero su trabajo lo empuja a perseguir esa verdad. Muchas veces, la verdad es necesaria, pero no es agradable. Y más en estos libros, claro, ¿qué esperas encontrar? Pues la verdad es que cosas bonitas, pocas. 

Hasta que no se leo mi libro en formato físico, unos días antes de la publicación, no me quedo tranquilo; tengo esas preocupaciones de escritor.

P: En tus obras, el pasado suele tener mucho peso. ¿Es posible escapar de lo que fuimos o Victor Black es la prueba de que el pasado siempre nos alcanza?

R: Es una buena pregunta. Nosotros sí que podemos escapar del pasado con mucho trabajo individual, pero en el caso de Victor Black todo cambia. Sobre todo porque mientras él está encerrado en prisión, alguien mata con su firma, la que él mismo se atribuyó en 2005, doce años antes. Sin querer, el pasado lo va a perseguir.

El proceso creativo de El secreto de Victor de Black

P: Te doy dos palabras: arquitecto vs. improvisador. Para una trama de secretos, ¿eres de los que tienen todo el mapa trazado antes de empezar (escritor de mapa) o dejas que Victor Black te sorprenda a medida que avanzas (escritor de brújula)?

R: Puedo ser un hibrido, un poco de ambos. Al principio intento planificar la estructura de la novela, la escaleta. A lo mejor tengo muy claro los puntos clave de la novela, dónde van a estar algunos giros o cuándo va a pasar cada cosa. Pero luego, en cada capitulo, sí me dejo llevar un poco más por la escritura y, a medida que avanzo, escribo e improviso, la historia me sorprende y me lleva por otros caminos que no tenía pensados.

P: ¿Cómo definirías, en líneas generales, el proceso de escritura de tu tercera novela?

R: El proceso de escritura de El secreto de Victor Black ha sido el que más altibajos me ha dado, porque me tenía que ceñir a lo que se dice en un párrafo de mi primer libro. No podía salir de ahí. 

Cuando me pongo a escribir sí que improviso un poco en cada capítulo: en mis otros libros podía pensar «esta nueva trama, esta nueva conversación entre estos dos personajes puede llevar a algo muy interesante». Al ser una precuela de la primera historia, tampoco podía inventarlo todo de cero. Tenía que hacer que todo encajase a la perfección. El final tenía que encajar con lo que se dice en ese párrafo. Me ha costado, pero al final lo he conseguido. Tengo que decir que estoy muy satisfecho con el resultado. 

P: ¿Cuál fue el capítulo o la escena que más te costó escribir en esta novela y por qué?

R: Si no recuerdo mal, fue el último capítulo antes del epílogo. Es un capítulo que he reescrito varias veces, porque tenía que ser prudente en cómo lo describía. Es un capítulo muy potente.

P: Escribes novelas de misterio, pero ¿es este el género que consideras uno de tus favoritos?

R: Sí, sin duda. El género de misterio, de thriller, novela negra, es lo que más he leído en mi vida. No obstante, leo un poco de todo. Pero sí es verdad que este género gana por goleada ya que va un poco más al límite y, a su vez, pone al límite también a los personajes. Bueno, más o menos que las pulsaciones del lector también suban un poco.

El lanzamiento de El secreto de Victor Black

P: ¿Qué sensaciones esperas dejar en el lector cuando cierre el libro?

R: Simplemente espero que lo hayan disfrutado. Este libro es un poco diferente a los otros porque es más oscuro, y su estructura también es diferente. En este caso he optado por una trama lineal, sin flashbacks al pasado.

Mi intención es que el lector vea diferentes facetas. Que quede claro que mis libros son diferentes entre sí, pero que los disfruten, que se enganchen a la trama, que no puedan parar de pasar páginas y que, cuando acaben, se queden con una sensación agradable.

P: ¿Qué les dirías a aquellas personas que todavía no te han leído y quieren empezar a hacerlo, quizá con este libro?

R: Este libro es una novela de tensión constante, con giros que van a sorprender en algún momento, y con una ambientación oscura, pero de ritmo muy alto. Creo, sinceramente, que el final es trepidante y que les va a gustar mucho.

O sea, yo confío… Bueno, claro, si no voy a confiar yo en la novela, ¿quién lo va a hacer? Pero realmente confío en que les va a gustar. Si no me han leído antes, que le den una oportunidad.

P: ¿Crees, entonces, que todos tenemos un Victor Black escondido?

R: He leído bastante sobre criminología y, muchas veces, le pregunto a mi hermana, que estudia criminología en la universidad. Ella me suele decir que existe un gen y que hay personas que nacen con él. Está estudiado que una gran parte de los criminales violentos presentan ese gen.

Pero por otro lado, hay personas que tienen ese gen y nunca han hecho nada malo. Yo diría que el entorno influye mucho. Aquí también pasaríamos a hablar de nuevo de si el criminal nace o se hace: si una persona tiene ese gen y, además, el entorno que tiene a lo largo de su vida no es para nada bueno, pues posiblemente sí que acabe cometiendo algún delito. Si está rodeado de criminalidad, lo más probable es que acabe haciendo lo mismo. Existen como muchos condicionantes y circunstancias que influyen en todo esto.

P: ¿Dirías entonces que el criminal nace o se hace?

R: Yo diría que se hace. Hay gente que, desde muy pequeños, se les ven cosas hasta el punto de que la gente piensa que se deben observar de cerca.

Si esto pasa, no significa que vayan a ser sí o sí criminales, ni mucho menos, en el futuro. Pero sí es verdad que, bueno, hay casos y casos. Yo simplemente me informo; tengo la parte de documentación para escribir la novela y, a partir de lo que yo voy leyendo o escuchando, esbozo una trama. Pero esto no quiere decir que sea así al cien por cien. Al final, también juego un poco con la ficción.

P: A medida que el lector va avanzando en la lectura y va descubriendo aspectos de la vida de Victor Black, ¿dirías que es realmente un villano? Es decir, ¿lo calificarías así?

R: Sí, creo que sí. Pero, lo haya hecho o no, él se muestra como un villano al 100%. O sea, sería un villano de manual. Luego ya el lector descubrirá si realmente es un asesino o no.

P: Si tuvieras que elegir, ¿prefieres que el lector termine el libro amando a Victor Black a pesar de sus sombras o que lo termine odiando, pero comprendiendo sus razones?

R: Sinceramente, creo que lo que opine cada lector está bien. Sin hacer spoilers es complicado, sobre todo porque la premisa de la novela es que Victor Black está en la cárcel por haber cometido unos asesinatos, pero ahora se duda de su culpabilidad. Yo espero, sinceramente, que haya pasado una cosa u otra, la gente acabe odiando a Victor Black. Es, al fin y al cabo, un personaje malvado.

P: Si tuvieras que escoger personaje favorito, ¿sería Victor Black o tienes otro en mente?

R: El personaje de Victor Black me gusta mucho. Aunque sea como es y por lo que ha hecho, creo que es un personaje que tiene mucho que dar y mucho que esconder, y con una personalidad muy marcada.

Tiene una voz muy particular debido a una disfonía (voz susurrada), que también se explicará en la novela. Es, personalmente, un personaje que me gusta mucho y que disfruté mucho escribiendo. Y entendería, efectivamente, que a la gente le gustara más ese personaje.

Me interesaba que Victor Black fuera un personaje atractivo también. Aunque fuera un criminal, quería que no fuese un simple personaje, sino que tuviera esa faceta más diferente y particular que atrajera al lector

Alexandre Escrivà

P: ¿Qué es lo que más te atrae del personaje de Victor Black?

R: Lo que más me atrae de Victor es su personalidad. Lo imaginé como una persona que es capaz de matar a varias personas, pero que al mismo tiempo le gusta la música clásica, escucha obras de piano en la cárcel y se interesa por la literatura.  

Además, se enfrenta a la policía, se engrandece y no se deja dominar por nadie. Al mismo tiempo, tiene sensibilidad por el arte y muestra humanidad dentro de una personalidad fría. Asimismo, lo que más me aterra, obviamente, es que sea capaz de cometer atrocidades y no se arrepienta por ello.

Muchas veces, la realidad supera a la ficción. Por muchas cosas que yo me pueda inventar para una novela, al final oigo una noticia o leo una noticia y pienso: «Madre mía, esto es mucho peor». Muchas veces, a los criminales no les pasa nada concreto por la cabeza para hacer lo que hacen, sino que, por alguna razón, ellos piensan que tienen que hacerlo y lo hacen.

P: Si tuvieses que definir tu novela en tres palabras, ¿cuáles serían y por qué?

R: Diría criminal, prisión y mantis religiosas. Las mantis son un elemento bastante importante porque se encuentran en el cuerpo de la mujer asesinada. Esto fue lo que hizo Victor Black en su día y, a partir de que se descubran esas mantis, es cuando se iniciará el proceso policial para ver si está relacionado con Victor Black. Lo cierto es que esto no se hizo público cuando se encarceló al hombre: nadie dijo nada públicamente. Muchas veces se suele obviar esa información para evitar que dé pie a imitadores.

A lo largo de la novela se habla de la criminalidad, de cómo funciona la mente criminal, y en un punto muy concreto del libro se plantea si el criminal nace o se hace. Hay diferentes puntos de vista que hablan de esto y que aún no puedo desvelar.

Prisión, porque una parte de la novela transcurre dentro de la Prisión Estatal de San Quintín, donde está Victor Black. Está un poco inspirada en la prisión de Alcatraz, que a día de hoy está para uso turístico, donde se explica a los visitantes qué criminales estuvieron allí y cómo funcionaba la prisión. La prisión de San Quintín, que es la que aparece en el libro, está descrita como la real, pero por dentro está más basada en Alcatraz.

Pude hablar con una funcionaria de prisiones que me ayudó con el tema de funcionamiento interno. En la novela, eso sí, puedo incluir algo sin que se convierta en un manual de instrucciones. Por ejemplo, incorporé que dentro de la prisión los guardias no pueden tener armas ni porras, ya que los reclusos pueden robarlas y montar un botín.

Sinopsis de El secreto de Victor Black de Alexandre Escrivà

Al alba del 9 de enero de 2017, Jacob Fisher, un asesor financiero de San Francisco, encuentra en la cocina el cadáver de su esposa Natalie cosido a puñaladas y con varias mantis religiosas encima. El asesinato coincide con la desaparición de Sharon, la hija adolescente del matrimonio. Al tomar el mando de la investigación, el inspector William Parker se da cuenta de que el modus operandi del homicida es el mismo que el de Victor Black, un asesino en serie que cumple su condena en el corredor de la muerte de la Prisión Estatal de San Quintín. Sin embargo, los detalles de sus crímenes nunca se hicieron públicos.

¿Por qué han vuelto las mantis? ¿Atraparon al hombre equivocado o se trata de un imitador que logró hacerse con la información?

Para resolver el enigma, Parker tendrá que entrevistarse con Black en prisión. Comienza así un juego de manipulaciones y mentiras que destapa la fría y ególatra personalidad del preso: mientras las certezas del inspector se van desvaneciendo, su entorno más cercano podría estar amenazado por un secreto oculto durante años.

Por Verónica Orcajo

Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Lo que más me apasiona es leer y escribir: dos aficiones con las que me defino y las considero más que esenciales en mi vida.

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