Juan Jesús Gutiérrez (autor de 'Arrebol')

Juan Jesús Gutiérrez, ingeniero informático y creador de relatos cortos en X, donde ha logrado acumular casi 20,000 seguidores y varios virales, se adentra por primera vez en el mundo de la novela larga con Arrebol: Eternidad Secuestrada.

Esta obra de ciencia ficción, acción y aventura nos transporta a un futuro cercano, en el año 2033, donde Gael, su protagonista, recibe un mensaje imposible: un vídeo de su padre, fallecido hace 20 años, pidiéndole que encuentre la forma de verlo de nuevo. A través de este relato, Gutiérrez aborda temas universales como el duelo, la paternidad y el impacto de la tecnología en nuestras vidas, mientras plantea una visión inquietante sobre los peligros de un mundo cada vez más controlado por la información digital.

En esta entrevista, Gutiérrez nos comparte su experiencia como escritor, los retos de dar el salto de las historias cortas a una novela y cómo ha logrado tejer una historia que no solo es un homenaje a la ciencia ficción clásica, sino también una reflexión sobre los peligros del avance tecnológico y sus consecuencias para la humanidad.

Pregunta: Arrebol: Eternidad Secuestrada es tu primera novela larga. ¿Cómo fue el salto de escribir relatos en X (antes Twitter) a desarrollar una historia con esta profundidad?

Respuesta: Es un cambio radical. Hace unos tres años, cuando nació mi segundo peque, empecé a cultivar una afición que siempre me había gustado, pero que nunca me había tomado en serio: la de escribir ficción. Quizás —no sé— por pasar demasiado tiempo en casa, empecé a escribir un tipo de relatos que yo consumía mucho, que es el de relato corto en Twitter, porque es bastante compatible con el poco tiempo que tenemos todos. De ahí a pasar a una novela como Arrebol, de 680 páginas, es un cambio radical. 

Un cambio al que era reticente al principio, cuando la editorial me lo propuso, porque esta fue una propuesta de la editorial. Mi editora vería algo en mí, en el tipo de ideas que desarrollaba. Cuando me propuso escribir el libro, yo tuve un rechazo inicial; dije: “no puedo”. Pero, bueno, al final ese cambio lo suplí con mucha ilusión y con mucha planificación. También cambian los tiempos: un relato en Twitter se hace igual en un día —se te ocurre por la mañana, lo escribes por la tarde y lo publicas por la noche— y aquí me ha llevado un año y medio, en el que he estado tres o cuatro meses solo planificando la novela, pensando la historia y cuadrando las tramas.

P: ¿Cómo surgió la idea inicial del libro? ¿Qué fue lo primero que imaginaste: el mensaje del padre fallecido, la conspiración lunar o el impacto de la tecnología?

R: El libro toca muchos temas, y te diré que, aparte de la trama, de la aventura, de las ideas locas de ciencia ficción especulativa que puede haber en la novela, esta se fundamenta en unas ideas muy simples con las que es muy fácil empatizar, muy primarias: el duelo, la paternidad, cómo se supera la pérdida de un padre mientras estás lidiando con un hijo pequeño… Ese tipo de ideas era lo que ocupaba mi cabeza, porque en lo personal yo estaba transitando ese camino.

A nivel de trama, de conspiración y de ciencia ficción, creo que el libro pone encima de la mesa algunos de los debates, conversaciones o preguntas que vamos a tener que afrontar. Y yo, como ingeniero informático, lo tengo muy presente. Se plantean algunas derivadas que puede tener la tecnología, o el cauce que lleva ahora, como la inteligencia artificial, y qué consecuencias puede tener, hacia dónde nos puede llevar.

P: La novela, como bien has mencionado, mezcla aventura, ciencia ficción y acción. ¿Has tenido alguna influencia literaria o cinematográfica que te haya inspirado a la hora de escribirla?

R: Seguro que sí. Conscientemente, seguro que no, porque yo no empecé con el libro diciendo “quiero parecerme a…”, pero sí que es verdad que, a nivel literario, ahora que he releído la novela como 60 veces —porque el proceso es largo y duro y uno no quiere entregar nada hasta que no está seguro—, creo que a lo mejor guarda ciertas similitudes con Michael Crichton, el de Parque Jurásico, Rescate en el tiempo… Porque sus libros, igual que Arrebol, son libros de ciencia ficción a priori, pero en última instancia son libros de aventuras que puede seguir todo el mundo. 

En los últimos tiempos he estado leyendo la trilogía de El problema de los tres cuerpos, y creo que, de una forma inconsciente, también ha influido, porque comparte con esos libros la toma de riesgos, la puesta sobre la mesa de ideas muy especulativas, muy disparatadas.

Otra referencia sería Lost, en el sentido de que hay muchísimas tramas diferentes, se abren muchos melones y parece que nada va a tener sentido, pero al final todo acaba encajando. Igual te digo que, si me preguntas mañana por las influencias del libro, te diría seguramente algo distinto.

P: ¿Ha habido algún proceso de documentación para las partes sobre las misiones Apolo y las conspiraciones tecnológicas?

R: Sí, mira, mi pareja, cada noche, cuando volvía a poner un documental sobre las misiones Apolo, me miraba ya diciendo: “no sé qué hacer contigo”. Hay una parte importante del libro que se desarrolla en la década de los 60, y lo he visto todo y he leído todo lo que he podido. Y, para reforzar un poco la verosimilitud —teniendo en cuenta, por supuesto, que es una novela de ficción—, en la editorial me pusieron a una persona especialista en estos temas, porque teníamos que tener la confianza de que yo no hubiera cometido ninguna inexactitud.

Hay otra parte, que está mucho más relacionada con la informática, en la que, por suerte o por desgracia, domino mucho porque es mi profesión. También te diré que no es un libro donde se empiezan a describir modelos de tornillos ni nada en súper profundidad, porque a mí, en lo particular, no me gusta ni me aporta nada que haya una precisión absoluta y un nivel de detalle enfermizo.

P: Aunque ya lo has mencionado antes, la novela explora la relación padre-hijo y el duelo. ¿Qué te llevó a tratar estos temas? ¿Hay algo personal en esta historia? ¿Cuánto hay de ti en el protagonista?

R: En el protagonista, y en realidad en todos los personajes, hay algo de mí. No es que tengan personalidades múltiples, pero sí intento darles verdad y estructura partiendo de vivencias propias. Por ejemplo, el protagonista tiene un niño pequeño, igual que yo. Y está atravesando el duelo por la pérdida de su padre, justo como me pasaba a mí mientras escribía la novela.

Él lleva una vida normal y corriente hasta que, en el año 2033, recibe un vídeo en el que aparece su padre. Un mensaje imposible, porque su padre lleva ya varios años muerto.

P: Dices que Internet y la tecnología pueden ser la verdadera arma de destrucción masiva. ¿Hasta qué punto crees que la sociedad actual está ya atrapada en ese futuro distópico?

R: Creo que hay problemas que tenemos que empezar a solucionar, y también regulaciones que deben ponerse en marcha. No sé hasta qué punto va a impactar todo esto en la sociedad, pero lo cierto es que la mayoría de nuestras interacciones ya son digitales, y se están desarrollando tecnologías como la inteligencia artificial que se entrenan con grandes conjuntos de datos… mientras, al mismo tiempo, se recopilan cantidades infinitas de información personal. Si juntas esas dos cosas en la coctelera, el resultado es, como mínimo, inquietante.

P: Y luego, en la novela, aparece una oscura empresa tecnológica que utiliza nuestros datos de forma perversa. ¿Imagino que está inspirada en alguna compañía real?

R: Cualquiera de las que estás pensando podría ser. No compro para nada la idea de esas empresas. 

La empresa de la que hablas en la ficción se llama ‘Z’, que en principio era un nombre provisional. Mientras estaba escribiendo la novela, Twitter empezó a llamarse X, y pensé: «Pues ahora voy a dejar el nombre así». Pero no estaba pensando específicamente en Twitter; puedo pensar en Meta, Google… cualquier empresa que tenga tantos datos sobre nosotros.  

P: Y ya no como escritor, sino como informático, ¿crees que ya es demasiado tarde para revertir esta situación?

R: Quiero pensar que no, pero creo que es necesario cambiar un poco la tendencia en el uso que le damos a los móviles. La relación que tenemos con la tecnología, en términos de adicción, es problemática, y creo que hay que replanteársela. Espero que no sea demasiado tarde.

P: ¿Qué sensación te gustaría que se quedara en el lector después de leer el libro?

R: Me han llegado algunos lectores que me han dicho algo que me ha emocionado mucho: que terminaron el libro y se emocionaron o, directamente, que lloraron. Y sí, me gustaría que se quedaran con una sensación de esperanza. Es una historia muy grande, a veces muy dura, muy larga, muy épica, pero al final creo que deja un destello de esperanza.

P: Si pudieras elegir a un director para adaptar Arrebol al cine, ¿quién sería? 

R: Nacho Vigalondo, porque me encanta la ciencia ficción que hace, el tipo de historias locas y el riesgo tan grande que corre. Así que te diré eso, y a ver si conseguimos convencerlo para que se anime.

P: Y si tuvieras que elegir a un actor para interpretar a Gael en una adaptación, ¿quién sería?

R: Quim Gutiérrez, le pega un montón porque tiene esa cara de tipo normal, de padre de familia ya. Ya tenemos director y elenco, así que ya nos ponemos a ello (risas).

P: Y ya por último, ¿tienes pensado seguir escribiendo novelas o prefieres volver al formato de historias cortas?

R: El formato de historias cortas lo he seguido haciendo porque me divierte mucho. Y con respecto a escribir algo tan largo y tan extenuante, te diré que hay que darle un poco de tiempo. Yo siento que todavía Arrebol es un bebé que tiene meses, y la imaginación y la inventiva son como un músculo que se agota y se fatiga. Todavía estoy ahí, hay que dejar un poco de tiempo. Estoy seguro de que las ideas volverán y encontraré la forma de darles salida.

Por María Peinado Lafuente

Periodista. Puedes leerme también a través de mis redes sociales. Instagram y Twitter: maria_peinado22

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