Conan O’Brien triunfa como presentador mientras Sean Baker se lleva cuatro Oscars él solo por Anora
La gran noche de Hollywood, la mayor celebración anual del cine, ha llegado a su fin con una clara vencedora: Anora. La película de Sean Baker sobre una trabajadora sexual que se casa con el hijo caprichoso de un oligarca ruso se ha alzado con cinco estatuillas: mejor película, actriz para Mikey Madison, guion original, montaje y director: Sean Baker se ha convertido así en la única persona en la historia de los Oscar en ganar cuatro premios por una sola película en una sola noche. Solo Walt Disney había logrado una proeza similar: en 1954 ganó cuatro premios pero por proyectos diferentes.
Pese que a los SAG y los BAFTA habían dejado la carrera al Oscar muy abierta entregando sus premios más destacados a Cónclave, finalmente se han cumplido las predicciones iniciales que vaticinaban una buena noche para Anora tras su victoria en los PGA, DGA y Critics Choice. El thriller eclesiástico se Edward Berger no se ha ido con las manos vacías, ya que ha conseguido el premio al mejor guion adaptado.
La victoria de Madison ha dejado sin Oscar a la mejor actriz a Demi Moore tras su aclamado trabajo (y con tanto trasfondo) en La sustancia, que se ha llevado la estatuilla de mejor maquillaje. También se va de vacío Timothée Chalamet; de hecho, el biopic de Bob Dylan no ha conseguido un solo premio. Chalamet ha perdido frente a Adrien Brody por The Brutalist; no ha parecido afectarle el controvertido uso de IA en su acento húngaro. El film que protagoniza suma además mejor BSO y mejor fotografía.

Las dos películas más taquilleras nominadas en varias categorías también han conseguido estatuillas: tras la espectacular actuación de apertura de Cynthia Erivo y Ariana Grande (en la que cantaron, como no, Defying Gravity), Wicked se alzó con los Oscar a mejor diseño de producción y vestuario. Dos premios se llevó asimismo Dune: Parte Dos: mejores efectos visuales y sonido. Se queda eso sí, lejos de los 6 que logró su predecesora, que partía con 10 nominaciones frente a las 5 a las que optaba la secuela.
La polémica Emilia Pérez, con 13 nominaciones, se ha tenido que conformar con solo 2 victorias: mejor actriz de reparto para Zoe Saldaña, que había ganado todos los premios anteriores igual que el mejor actor de reparto Kieran Culkin (por A real pain); y mejor canción original. Sus compositores protagonizaron uno de los momentos más comentados de la noche cuando empezaron a cantar al recoger el premio. Además, la película francesa perdió en la gran categoría en la que estaba llamada a ganar, mejor película internacional, frente a la brasileña Aún estoy aquí.
CONAN O’BRIEN, LA VERDADERA ESTRELLA

Pese a que esta vez la película triunfadora no ha sido un éxito de masas como lo fue el año pasado Oppenheimer, la gala en sí ha sido de las mejores en años gracias a Conan O’Brien, presentador carismático con un repertorio de sketches y bromas respetuosas con las películas nominadas, divertidas y afiladas. Llegó a mencionar varias veces la polémica de los tweets de Karla Sofía Gascón, presente en la gala, pidiendo que si twitteaba sobre él pusiera que era Jimmy Kimmel.
De hecho la audiencia se ha incrementado un 1% respecto al año pasado, alcanzando los 19,7 millones de espectadores.
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