Este drama brasileño profundiza en las desapariciones durante la dictadura militar, condenando a familias enteras a una tortura psicológica
Aún estoy aquí, o mejor dicho Ainda estou aqui, es un drama brasileño, que incluso calificaría de terror psicológico. Está dirigida por Walter Salles a partir de una novela de Marcelo Rubens Paiva, el hijo menor de Rubens, por lo que en cierta parte podría considerarse un documental. Este año ya ha ganado el Goya a Mejor Película Iberoamericana, y cuenta con 3 nominaciones a los Oscars: Mejor Película, siendo la primera película brasileña nominada en esta categoría; Mejor Actriz para Fernanda Torres; Mejor Película Internacional, la cual probablemente gane si Emilia Pérez no se lo roba injustamente.
Este drama nos traslada al Brasil de 1970, durante la dictadura militar (1964-1985), una época de terror para sus ciudadanos, donde el poder estaba en manos de los militares. Poder que aprovecharon para sembrar el miedo y la incertidumbre en la sociedad brasileña. Algo común en todas las dictaduras militares.
El filme nos cuenta la historia, real, de la familia Paiva, una familia numerosa conformada por; Rubens Paiva (Selton Mello) un gran arquitecto y gran padre de familia; su audaz, fuerte y perseverante mujer: Eunice Paiva (Fernanda Torres); y sus cinco hijos, lo cuales al tener edades diferentes realizaron los roles distintos y vivieron distintas realidades: Veroca (Valentina Herszage), de apenas 17 años es la mayor, pero que por su carácter más revolucionario decidieron enviarla a Londres por miedo de la situación política. Aún así siempre estuvo presente en la familia; Por otro lado tenemos a Eliana (Luiza Kosovski) y Nalu (Bárbara Luz), algo menores que Veroca, pero que tuvieron que actuar como adultas para ayudar a su madre y proteger a sus hermanos pequeños: Cristina (Maitê Padilha) y Marcelo (Antonio Saboia).
Todos estos actores han realizado una actuación impecable, logrando transmitir todo lo que el guion y la historia necesita.
El filme nos cuenta cómo Eunice se vio obligada al activismo político cuando su marido Rubens, ex diputado izquierdista, fue capturado por el régimen durante la Dictadura militar de Brasil.
Durante las 2 horas y 15 que dura, nos muestran el antes de su desaparición, la propia desaparición y el después de esta (esta última en 3 años diferentes).
La película tiene un inicio muy tradicional, evocando estereotipos tan arraigados como el fervor del fútbol o la imágen perfecta de broncearse con Coca Cola. Nos presenta una familia muy feliz, cuyo aparente binestar contrasta con la dura realidad. A través de pequeños momentos, —desde los controles y las malas noticias hasta el suecuestros del embajador utilizado para negociar liberaciones— revelan la era de terror presente en el día a día de todos los ciudadanos.
Se transita de un ambiente lleno de felicidad, casi como un recuerdo donde la familia revivie sus mejores momentos, tal como hace la historia. Todo cobra sentido al tratarse de los recuerdos que Marcelo tiene de su propia familia. La película hace una recopilación de escenas meticulosamente pensadas para empatizar y lograr que el espectador se encariñe con ellos. Adeás, se refuerza esta idea de intimidad al alternar dos perspectivas visuales: el enfoque convencional y las grabaciones realizadas con la videocámara de Veroca —la hija mayor—, generando una mayor sensación de cercanía.
Desde el incio, la cinta presenta una familia extremadamente feliz, pero se genera en el espectador una sensación de que algo malo está por ocurrir. Este recurso narrativo, muy utilizado en el ámbito cinematográfico; utiliza la felicidad como un elemento efímero que inevitablemente será «destruido». Además, el contexto en el que se desarrolla la historia refuerza esta sensación, permitiéndonos anticipar con claridad los próximos acontecimientos.
La figura de Rubens se muestra como una persona optimista quw, sin negar la situación del país, consigue suavizarla. Aunque su acción de enviar a Veroca a Londres evidencia su conciencia de la realidad, parece no ser consciente del riesgo que suponen sus acciones o el simple hecho de vivir en una dictadura.
En esta segunda partese muestra el interrogatorio a Rubens, seguido por los de Eunice y Eliana. Sin embargo, la narrativa se centra en vivido por Eunice, ya que su hija por suerte fue sometida a interrotatorios sólo durante 24 horas, mientras que el destino de Rubens permanece en el misterios. Aunque, se puede intuir lo ocurrido a partir de lo que vivió y escuchó por Eunice, pero la verdad sobre Rubens queda oculta.
Esta es, sin duda, la sección más impactante de la película, no por fallos en su realización, sino porla crudeza de los actos que se desarrollan. La cinta recrea lo vivido por miles de personas que fueron retenidas y torturadas por el régimen, capturando la atención del público por la cruda representación de la realidad, como por la tensión que genera la incertidumbre sobre lo que sucederá a continuación.
Se logra transmitir de manera magistral al espectador ese miedo que reinaba en la época, representando los actos realizdos por el ejército durante la dictadura como los interrogatorios, las desapareciones y la sensación de impotencia cuando llamaban un día a tu puerta. «Nadie hace nada por miedo a desaparecer»: tdos sabían lo que pasaba, pero también eran conscientes del riesgo que implicaba llamar la atención o actuar en contra del régimen.
Por último, llegamos a la última «etapa», tras la liberación de Eunice, y su incansable búsqueda por encontrar a su marido. Esta parte genera menos tensión y angustia, pero es igual de dolorosa. A través de los personajes de Eunice y Eliana, percibimos cómo el secuestro las ha afectado de manera profunda, ya que no se trató solo de un interrogatorio. Aunque logran «regresar» a casa, el dolor no cesa ya que Rubens sigue desaparecido.
Se presentan tres momentos temporales clave tras su desaparición. Primero, vemos la respuesta inmediata, durante la cual Eunice se moviliza para localizar a su marido. Sin embargo, pronto se enfrenta a la dolorosa noticia de se desaparición, ante la cual la familia Paiva decide mudarse para alejarse de esta tragedia.
Tras esto, nos trasladan a 1996, 25 años después, donde apreciamos a Marcelo y Cristina, como adultos. A través de ellos, podemos entender un poco más cómo lo vivieron la situación, incluso sin un rol tan activo, siendo niños en ese entonces. «¿Cuándo te diste cuenta de que no iba a volver?«, le pregunta Marcelo a su hermana.
A lolargo de este recorrido, vemos a Eunice convertirse en abogada especializada en derechos humanos, persiguiendo la justicia por la desaparición de su marido, hasta lograr el certificado de defunción. Finalmente, saltamos a 2014, donde encontramos a una Eunice anciana, rodeada de su familia, que ha crecido a lo largo de los años, peor no ha podido borrar el dolor de la pérdida. Cuatro años después, ella también fallece.
El filrme logra transmitir el dolor de la desaparicicion de un ser querido, mostrando que no solo lo han asesinado, sino que se ha impiesto una tortura psicológica a todos sus seres queridos. Un sufirmiento que afectó a miles de personas, y aún hoy, más de 2000 personas siguen sin ser localizadas.