Carmen Mola en Marbella, el escenario de su nueva novela, "Los huérfanos"

Tras doce días sin parar con la novela negra como hilo conductor, el festival Getafe Negro ha puesto el broche de oro a su decimonovena edición este domingo 25 de octubre con Carmen Mola y su última novela, ‘Los huérfanos’

Ante un auditorio volcado en la céntrica Plaza de la Constitución, los escritores Jorge Díaz y Antonio Mercero —dos de las tres mentes creativas detrás del aclamado seudónimo Carmen Mola, completado por Agustín Martínez— mantuvieron un distendido coloquio conducido por Bárbara Ruiz con motivo de la clausura de la 19ª edición del Festival Getafe Negro. El evento en Espacio Mercado, enmarcado dentro de la gira nacional de presentación de su nuevo y esperado thriller, Los huérfanos, publicado por la Editorial Planeta, se convirtió en un despiece exhaustivo de la obra, la moralidad del ser humano y las interioridades de su método de escritura a seis manos.

De los horrores de Belfast a los tentáculos de la Costa del Sol

La trama de Los huérfanos sitúa su eje en tres niños criados en un durísimo centro de acogida de Belfast que, con el paso de los años, terminan tejiendo un auténtico imperio delictivo en Marbella. Antonio Mercero inició la intervención expresando la calurosa acogida del público getafense y bromeando sobre la enorme relevancia de la ambientación geográfica. «Me ha encantado estar aquí; sabemos que nos han hecho muchas sorpresas porque Marbella es parte fundamental y básica de la historia», confesó el escritor ante los asistentes.

Sobre la idoneidad del escenario costero para articular un engranaje mafioso, los novelistas explicaron la disyuntiva inicial que afrontó el grupo. Según detalló Mercero durante la charla, la búsqueda del enclave perfecto los llevó a comparar la realidad española con los grandes clásicos del género negro internacional: «En Estados Unidos lo habríamos puesto en cualquier barrio de Nueva York, en Las Vegas o en Chicago; pero en España, ¿dónde lo poníamos? Claro que teníamos la imagen de San Marbella, pero por otro lado nos íbamos enterando de muchas cosas que pasan allí«.

Jorge Díaz remarcó además la dualidad de la ciudad andaluza, recordando que, tras la postal idílica llena de «yates, lujo, lamborghinis», habitada por celebridades como Sean Connery o el jet set, existe una capa subterránea donde los médicos de los hospitales locales están trágicamente acostumbrados a intervenir heridas de bala de forma rutinaria.

El juego de contrastes: la violencia y los claroscuros familiares

A diferencia de otras entregas de la saga firmadas por Carmen Mola caracterizadas por una violencia gore continuada, los creadores aclararon que en esta ocasión la crueldad más gráfica e impactante se concentra en el arranque. Antonio Mercero detalló que la dureza inicial se debe al dramático pasado de abuso y venganza en el orfanato: «El primer capítulo es el que más impresiona, el que está reflejado en la portada; eso da un poco de asco y es violento, no hay duda de eso». No obstante, el novelista subrayó que a partir de ese crudo prólogo la narración deriva hacia una dimensión mucho más psicológica, centrada en «la dinámica de las familias de Marbella y las relaciones familiares».

El retrato de Marbella en la novela discurre en paralelo a la anatomía que los autores hacen de la institución familiar, desmontando la idea del hogar como refugio inexpugnable. Jorge Díaz manifestó al respecto que el propósito principal del equipo era profundizar en «los claroscuros de Marbella tanto como los claroscuros de la propia familia», sacando a la luz envidias, rencores y dinámicas tóxicas.

Ahondando en esa vertiente moral de la condición humana, Mercero recalcó la inestabilidad de las fronteras éticas en la sociedad civilizada al afirmar que a todos nos habita una tensión interna. «Hay una bestia al acecho; gente que consigue mantenerla a raya la mayoría del tiempo, pero si se dan las circunstancias necesarias, la vida se vuelve más líquida que nunca», advirtió el escritor, enlazando el sentido del libro con la función purificadora y de catarsis que Aristóteles atribuía a la tragedia para exorcizar nuestros propios demonios.

El gran dilema moral de la protagonista, Laura Pastor

El eje conductor sobre el que orbita el conflicto ético de la novela recae en el personaje de Laura Pastor. Hija de Alberto Pastor —un abogado que fue sucumbiendo progresivamente a la corrupción moral al defender a clientes de dudosa reputación—, Laura huyó de Marbella dos décadas atrás para levantar su vida en abierta oposición a su progenitor y convertirse en fiscal. Sin embargo, los imprevistos de la trama la terminan empujando a regresar al escenario de su infancia.

Los autores expusieron el gran dilema que envuelve a la protagonista, planteando como interrogante principal si la fiscal «va a resistirse a entrar en el mundo del crimen o va a hacer lo que su padre«. Antonio Mercero añadió que la novela funciona como un espejo incómodo para quien la lee al cuestionar «si serías capaz de traspasar la línea roja entre lo legal y lo ilegal«, demostrando que nadie está completamente a salvo de sucumbir al mal cuando la vida acorrala.

Uno de los momentos más reveladores de la tarde giró en torno al exhaustivo trabajo de documentación policial realizado para retratar las mecánicas del crimen organizado. Los autores relataron cómo sus encuentros directos con mandos de la Guardia Civil les abrieron los ojos sobre procedimientos opacos de los que apenas se habla en los medios de comunicación.

Díaz y Mercero explicaron el funcionamiento de las «ruedas» de dinero o la «hawala», un milenario sistema de transferencia informal de fondos heredado de la Ruta de la Seda que permite mover millones de euros de forma invisible. Según relataron los novelistas, si una organización necesita entregar ingentes sumas en Marbella, entrega la liquidez allí e inmediatamente la misma cantidad queda disponible en Dubái, Colombia o Brasil sin que un solo billete físico viaje en una cartera ni cruce una frontera. «Nos contaron cosas interesantes; en la Costa del Sol hay quienes jamás llaman la atención y no se sabe nada de ellos».

Antonio Mercero y Jorge Díaz firmando en Espacio Mercado (Festival Getafe Negro), en Getafe

Lenguaje audiovisual en la literatura de la actualidad

Cuando les preguntaron sobre las críticas o comentarios que tildan su narrativa de ser excesivamente directa —como si de un guion televisivo se tratara—, los integrantes de Carmen Mola defendieron con firmeza el sello y el pulso de su escritura. Antonio Mercero admitió la dificultad de abstraerse del lenguaje cinematográfico predominante en la actualidad: «Es muy difícil no escribir pensando en el código audiovisual; el referente cultural más potente de televisión y cine es el que compartimos todos, autores y lectores».

Por su parte, Jorge Díaz desmintió que su estilo carezca de elaboración literaria o profundidad, argumentando que no buscan armar «una cosa barroca, sino una cosa directa que vaya a la trama, pero hay un trabajo en el escenario y en el trazado de los personajes que creemos que tiene que avanzar«. Los novelistas coincidieron en que su máxima regla como contadores de historias es respetar al lector por encima de todo y cumplir el mandamiento de «no aburrirás», imprimiendo un ritmo frenético donde siempre sucedan cosas que hagan avanzar la acción.

El método Carmen Mola: generosidad y «falta de respeto constante«

La trastienda del proceso creativo a varias manos volvió a suscitar una enorme curiosidad entre el público asistente. Los autores recordaron que su alianza nació de forma espontánea tras una jornada de trabajo como guionistas, cuando decidieron sumar fuerzas para combatir la soledad y los bloqueos creativos del escritor individual mediante una rigurosa escaleta previa en la que todo queda planificado capítulo a capítulo.

Jorge Díaz desglosó la dinámica de redacción cruzada y autoedición/corrección sin filtros a la que someten los borradores: «Una vez que terminamos y nos repartimos las partes, yo escribo la mía, se la paso a Antonio, Antonio cambia lo que quiere y se lo pasa al tercero». En ese sentido, surge la duda de sobre cómo logran gestionar los egos literarios al ver modificados sus textos- Fue en ese momento cuando Mercero provocó la risa del público al ironizar afirmando que el verdadero secreto del trío reside en ejercitar «un ejemplo de falta de respeto constante y de generosidad«. Los creadores aclararon que cualquier sugerencia —por descabellada o macabra que parezca— se integra en beneficio de la historia, asumiendo que la novela resultante pertenece por completo a la entidad Carmen Mola y no a ninguna vanidad individual.

Guiños a otros géneros y la promesa de futuras secuelas

En el turno de preguntas del público, los lectores se interesaron por la posibilidad de que el grupo explore géneros alejados del thriller, como la novela romántica o infantil. Los escritores recordaron que ya han abordado con éxito la novela histórica en títulos como La Bestia —galardonada con el Premio Planeta— o El Infierno, e incluso bromearon con la idea de publicar algún día un libro de recetas o una disparatada guía infantil.

Asimismo, ante la insistencia de varios asistentes maravillados por el impacto y el trágico carisma de los personajes del orfanato de Belfast, los autores dejaron la puerta abierta a continuar desarrollando su historia en próximos proyectos.

Los integrantes de Carmen Mola concluyeron el acto lanzando una optimista promesa a sus seguidores: «Si todo va bien, habrá más sobre los huérfanos, porque la novela es muy coral y los personajes dan mucho de sí».

Por Verónica Orcajo

Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual. Lo que más me apasiona es leer y escribir: dos aficiones con las que me defino y las considero más que esenciales en mi vida.

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