Antonio Miguel Arenas es director del Festival Jóvenes Realizadores de Granada y está muy satisfecho con el trabajo realizado hasta ahora. Como cada año, el festival trae a la ciudad andaluza color, música, arte… y cine. Mucho cine, en estado puro. Este año, la 30ª edición ha traído a nada menos que a la dos veces ganadora del Goya, Natalia de Molina, a la gala de inauguración que se ha celebrado el pasado 20 de octubre en la ciudad, donde ha recibido el galardón especial del Aniversario.
La labor de Antonio Miguel Arenas en un festival tan cercano para un público ávido de cine de autor y para los creadores en ciernes, es más que sobresaliente. De fundador de la revista Magnolia, una publicación llena de pasión por el cine pasó a convertirse en responsable de comunicación para el festival de cine documental Punto de Vista. Posteriormente, repitió labor en Jóvenes Realizadores de Granada. Después, fue nombrado director del Festival. Con una vocación enorme por el desafortunadamente menospreciado cine de autor, y un increíble amor por hacer de la gran pantalla algo de lo que todos puedan disfrutar, el director ha dedicado los últimos años a hacer florecer el Festival en la ciudad de Granada, donde, por cierto, se celebrará la próxima edición de los premios Goya 2025.

La confianza y la cercanía del equipo que hacen del Festival una familia han sido claves para conseguir traer con nosotros a Natalia de Molina.
P – Lo primero de todo, darle la enhorabuena por el éxito del Festival. ¿Qué tal considera que ha sido la organización de este año con respecto a otros y cómo han logrado traer a una actriz tan destacada como Natalia de Molina a Granada?
Antonio Miguel Arenas – Hemos logrado algo extraordinario, y es entregarle este premio especial a Natalia de Molina. No hubiese sido posible sin la complicidad de cineastas como Isaki Lacuesta, Mafo o Cristalino, protagonistas del ‘Segundo Premio’. El Festival es una familia, y existe confianza y cercanía en el equipo que lo prepara. Creo que esa ha sido la clave para que Natalia de Molina haya podido estar con nosotros.
P. – ¿Qué dificultades ha experimentado el Festival en ediciones pasadas que hayan hecho un «milagro» de su celebración este año?
Antonio Miguel Arenas – El festival ha pasado por varias etapas. En 2016 no pudimos celebrarlo, porque no ha gozado de estabilidad, y llegar a este 30º Aniversario ha sido, realmente y como decimos, un «milagro». Han sido circunstancias extraordinarias: un presupuesto limitado en comparación con grandes festivales, mucha pasión y un proyecto que no ha dejado de crecer en los últimos años y que se ha reencontrado con el público. Hay un público que pide una programación como la nuestra, que mantiene con vida el festival, y que componen no solo las personas interesadas en asistir a las proyecciones, sino también artistas, músicos y cineastas que quieren participar del festival, y creo que ese es el milagro de esta ciudad de Granada. Como decía la película: «Todo es posible en Granada».

P. – Durante la inauguración del festival, hizo especial hincapié en la necesidad de diversificar la programación cinematográfica. ¿Qué es lo que se busca exactamente en el público que asiste a Granada a ver su cine cuando hablan de hacer la programación «suya»?
Antonio Miguel Arenas – Solemos hablar de que el público haga suya la programación y tiene un sentido, y es que el festival opera tanto para aquellos interesados en el cortometraje como los interesados en nuevos lenguajes como el pódcast, la poesía o la música en directo. Este año hemos hecho un taller de cine analógico a cargo de Rocío Mesa, directora de ‘Secadero’, que está grabando una película en 16mm con un grupo de jóvenes. Ahí el caso claro de que ellos están haciendo su propio festival de cine. También que el festival sea un espacio creativo en el que haya propuestas realizadas en exclusiva hacen que el público quiera sentirse partícipe de algo único y extraordinario.
El festival es un espacio creativo en el que escuchar las propuestas creativas del público haga que quiera sentirse partícipe de algo único y extraordinario.
Tenemos competiciones que buscan distintos públicos e intereses, como la competición internacional, con una muestra más diversa del panorama en cortos, largos, distintos géneros, o la competición ‘Aguaespejo’ , que es más experimental y enfocada en un cine analógico relacionado con el agua o el medioambiente. Aquí el público se compone más bien de estudiantes de bellas artes, artistas, la competición ‘Vibraciones’, que busca ese cine andaluz tan innovador y que tanto interesa (son las proyecciones con más espectadores). Creo que hay muchas ganas de ver cortos andaluces. Ahí vemos como el festival decide y es soberano. Siempre hemos tratado de hacer un festival por y para el público, pero al que lleguen propuestas de primer nivel, premiadas en festivales internacionales y con una curaduría que haga que cada sesión tenga una lógica interna y un sentido, y creo que el público eso lo agradece.

P. – Un tema un poco de opinión personal: ¿cree que el cine de autor está pasando por un buen momento en la actualidad? ¿Opina que prima el cine narrativo y literario que se ve más en los festivales o se opta por un cine rápido que no te hace pensar con tanta profundidad?
Antonio Miguel Arenas – No sé si es una disyuntiva tan fácil de resolver. Ahora mismo se hace más cine y más audiovisual que nunca y todo está entremezclado. Tenemos que hacer un filtro mayor que antes y ahí es donde entran en juego los festivales, acercando películas sin posibilidades de llegar a plataformas o a cines comerciales. Pero no podemos hacerlo de cualquier manera, con una selección coherente, arriesgada. Que apueste por un cine independiente, de autor, pero un cine que el público abrace, entienda y disfrute. Es complicado tener este equilibrio, pero esta vía existe. Cada vez hay más presupuesto para un cine más grande, comercial y también más olvidable. Del mismo modo, hay un cine independiente peor financiado que antes. Sobre todo le cuesta crecer al cortometraje, con tan poca difusión. Hay que apoyarlo más.
Cada vez hay más presupuesto para un cine más grande, comercial y a la vez más olvidable y peor financiación para los trabajos independientes.
Yo creo que el cine pasa por un buen momento. Desde que tengo uso de razón hay cineastas y creadores con grandísimas propuestas. Quizá menos que antes, en la historia del cine clásico. Entonces había una industria que favorecía y enriquecía esa calidad. Ahora, sobre todo, es que el panorama parece un gran bazar en el que es difícil tener un criterio, una opinión clara de qué se está haciendo. Sí podemos decir que todo lo que está en este festival está en un buen momento. Hay producciones de muchísimo nivel y talento, y creo que esa grupo de jóvenes promesas es fundamental y no es inseparable de un cine más narrativo y documental. Por eso buscamos la variedad en la narración.

P. – Hemos podido conocer que, antes de llegar a director del festival, fue usted encargado de prensa del Festival. ¿Qué experiencias del periodismo se ha llevado a su cargo como director?
Antonio Miguel Arenas – Así fue, yo comencé en el mundo de los festivales en Punto de Vista de Navarra, como parte del equipo de comunicación y en Jóvenes Realizadores, cuando entré en 2017, también me encargué de la comunicación, de las notas de prensa. Y es algo que desde el primer momento supe, sería fundamental a la hora de lograr que el público venga al cine. Cómo cuentas las películas, el punto de vista, las sinopsis, es un trabajo vital, que se empezaba desde cero. Su valor crítico aportaba unos valores que sobre todo un cine como el documental o el documental experimental necesita. Aquí, en Jóvenes Realizadores, fue así desde el primer momento, porque acercamos películas, sobre todo cortometrajes, de los que no hay referentes y que no llegan al gran público, y hay que hacer un esfuerzo extra para comunicarlo y despertar el interés, ese valor que sabemos que tienen y dárselo a conocer a nuestro público.
En este mundo tan digitalizado y lleno de imágenes, es vital que la comunicación del Festival sea también atractiva, tanto al contar las películas como al contar cómo se vive el ambiente.
Sigo manteniendo la importancia de la comunicación para coordinarlo, porque tanto la programación como la comunicación las pienso desde el mismo lugar. Por poner un caso, todos los años preparamos una sesión de cortos de animación en la competición internacional, porque sabemos, a nivel de comunicación, es muy interesante. Es muy atractiva en el público, llena la sala y nos lo demuestra. Hay que pensar en esa clave, siempre y cuando lo cinematográfico sea lo primero. Pero en este mundo digital, en el que estamos tan relacionados con la imagen, es importante que la comunicación del festival de cine también sea atractiva, tanto al contar las películas como al contar el ambiente que se respira. Hay espectadores que este año puede que no vengan al festival, pero vendrán en el futuro y transmitir bien eso es clave.

P. – ¿Cómo describirías estar al frente de un festival de estas proporciones, y qué es lo que le ha impulsado en su dedicación y pasión por el cine a mantenerse siempre entregado y atento a una industria tan complicada como lo es el cine de autor?
Antonio Miguel Arenas – Diría que hay algo como de modo de vida en dirigir un festival pequeño como este, muy familiar, en el que todos los que formamos parte del equipo somos amigos, y en el que cada año nos permitimos el lujo y el privilegio de compartir tiempo con cineastas y personas que admiramos. Y sobre todo, hacer algo especial en la ciudad de Granada, que es nuestra primera motivación. Y que haya una oferta de cine de autor de calidad en nuestra ciudad, propuestas arriesgadas, de innovación, porque en Granada hay muchísimo talento, sobre todo en la música. Unir ambas fuerzas ha sido un poco la receta para mantenernos vivos. El festival se renueva, hay que buscar nuevos aires, trabajar con nuevos artistas, y es algo precioso de ver, porque muchas de las cosas que pasan aquí no vuelven a ocurrir, y esa es la clave de esta pasión y dedicación.
Hacer algo especial en la ciudad de Granada es nuestra primera motivación. Y que haya una muestra de cine de autor de calidad aquí, en una ciudad de muchísimo talento.
P. – Por último, ¿cree que el panorama favorecerá de algún modo que podamos celebrar una 31ª edición del Festival de Jóvenes Realizadores? ¿Hay algún planteamiento o estrategia planeado para llevarlo a buen puerto?
Antonio Miguel Arenas – Sí. Podemos asegurar que habrá una 31ª edición. Contamos con el apoyo de instituciones, patrocinadores y colaboradores. Pero nuestro objetivo no es crecer a lo grande, solamente, sino a lo ancho, con una estructura más profesional y un presupuesto algo mayor. Creemos que se han dado pasos para ello y confiamos en que el festival mantenga esta dimensión humana y que siga teniendo una programación reconocible por el espectador y las instituciones. Confiamos en seguir en esa línea, que es para mí lo más importante. A nivel institucional. el apoyo es clave. Confiamos en que después de que se celebre la gala de los Goya aquí en nuestra ciudad, el festival se mantenga como esa referencia que, sin duda, ya es. Puedo decirlo con orgullo, satisfacción y agradecimiento al público y a todas las instituciones. Si no nos hemos visto en esta edición, nos veremos con vosotros en la siguiente.