Violeta ReedVioleta Reed | Fotografía: Penguin Random House

Violeta Reed nos habla de ‘»Yo también no» es te quiero’, su última novela publicada en septiembre de 2023 con Grijalbo. William Anderson y Raquel García se han convertido en un éxito, conquistado a la gran comunidad lectora de redes sociales

Cuando era pequeña, Violeta Reed encontró su remedio para las noches de insomnio: imaginar historias de amor. Las imaginaba, pero no pensaba mucho en convertirse en escritora, por si su sueño nunca se hacía realidad. Años después, la pequeña Violeta debería saber que lo ha conseguido y que se ha convertido en escritora.

Una escritora que conquistó a una gran comunidad de lectoras en 2022 de la mano de Ediciones B, sello editorial de Penguin Random House, con la primera parte de su bilogía Mis razones: Cien razones para odiarte. Entre películas de Marvel, cafés y una interminable playlist de Taylor Swift, dos meses después, publicó el segundo libro, Mil razones para quererte.

En septiembre del año pasado, William Anderson y Raquel García, los protagonistas de “Yo también” no es “te quiero”, su última novela, llegaron a las librerías con Grijalbo. Un ‘enemies to lovers’ que se ha convertido en todo un éxito en bookstagram. ¿Quién no disfrutaría con un escritor atractivo y bocazas, una editora que ama demasiado el amor y una historia que deberán escribir juntos, aunque sea un reflejo de lo que ellos vivan juntos?

Charlamos con Violeta Reed sobre “Yo también” no es “te quiero”, este gran éxito literario. También sobre su experiencia trabajando con una editorial, la evolución de su próximo proyecto y mucho más.

Pregunta: A finales de septiembre de 2023, llegó a librerías tu tercera novela, “Yo también” no es te quiero. ¿Cómo estás viviendo la gran acogida que ha tenido, especialmente en redes sociales?

Respuesta: Estoy muy contenta con la acogida que ha tenido la novela y los personajes, y con el enorme cariño que he recibido yo también. No me esperaba tanto feedback positivo, ni tanto apoyo en las presentaciones. La verdad es que no puedo estar más agradecida por las personas tan increíbles que hay al otro lado.

P: William es un escritor gruñón y bocazas; y Rachel, una editora que infunde alegría y que ama demasiado el amor. ¿Qué más nos podemos encontrar en este enemies to lovers?

R: A dos personas con ideas muy distintas sobre el amor, conviviendo y enamorándose hasta las trancas sin darse cuenta. Ah, y también veremos a un bocazas redimirse que siempre está bien.

P: Mantener esa tensión constante entre los dos protagonistas y que, además, su amor vaya cocinándose a fuego lento no debe ser una tarea fácil. ¿Esto supuso para ti un desafío como escritora? ¿Te costó crear su relación?

R: La verdad es que su relación fluyó como la seda en mi cabeza y me lo he pasado pipa escribiéndola. Me alegra mucho ver que ha gustado la tensión porque había veces, mientras escribía, que pensaba: «madre mía, trescientas páginas y no se han besado. Me van a odiar los lectores».

P: Hablando de desafíos, el libro transita entre las dos voces protagonistas. ¿Qué te resultó más complicado a la hora de entrar en la mente de un hombre y pensar/hablar/escribir como él?

R: Entrar en la mente de un hombre tan cabezón es un reto, pero a la vez me ha resultado muy natural. Cada vez que escribía desde el punto de vista de William me reía todo el rato, de él y con él. Quizá la parte más difícil era quitarle a todo un punto de sentimientos, o de azúcar como diría él.

P: Pasando un poco al proceso creativo, ¿qué te animó a dar vida a Rachel y a William?

R: Me animó la primera idea que tuve, que básicamente fue ver en mi cabeza a Will liarla en la televisión. En aquel momento pensé: «¿y si este flipado se enamorase de su editora?»

P: ¿Tuviste claro desde el principio cómo iba a evolucionar su relación o te dejaste llevar, improvisaste según lo que los personajes te pedían?

R: Me dejé llevar totalmente, sabía que terminarían juntos, pero no tenía ni idea de cómo se enamorarían.

P: ¿Cómo se diferencian Will y Rachel de Marcos y Elena, los protagonistas de tu bilogía Mis razones?

R: Esta pregunta es de quesito del trivial. Creo que la diferencia fundamental es que Marcos y Elena tenían sentimientos desde antes de estar juntos, aunque no quisiesen verlo, y Will y Raquel no. Will es un gruñón y un poco excéntrico, y es tan cabezón que te tienes que reír. Marcos es más seductor y gracioso. Y de las chicas, te diría que Elena es más rígida que Raquel, porque tiene muchísimo miedo a volver a sufrir, y también tiene un humor más ácido; yo me reía muchísimo con las pullitas que le tiraba a Marcos. Y Raquel tiene las cosas más claras que Elena, y muchísimo menos miedo a enamorarse. Creo que las dos son unas luchadoras natas y las amo por ello.

P: Por otro lado, aún se siguen asociando las novelas románticas con las mujeres, tanto a la hora de leerlas como de escribirlas. William es un claro ejemplo de que los hombres también pueden escribir sobre amor. ¿Esta es la lección principal que quieres que alguien se lleve a leer este libro?

R: Es una de ellas, sí. La literatura romántica es para todos, y es muy triste que no se valore a la altura de otros géneros. Por suerte, creo que es algo que está cambiando, o eso espero.

P: Y tú, ¿qué has aprendido con William y Rachel?

R: De Will he aprendido que me encantan los personajes gruñones y que no está mal volcar en tus escritos tus propios sentimientos, es algo a lo que yo le tengo fobia; y de Rachel he aprendido que trabajando duro puedes cumplir todos tus sueños.

P: El mundo editorial y todas sus caras, tanto positivas como negativas, están muy presentes en “Yo también” no es te quiero. ¿Cómo está siendo tu experiencia publicando con una de las editoriales más importantes de España?

R: Mi experiencia está siendo genial, me lo estoy pasando pipa escribiendo, y haciendo los videos promocionales, tengo cada vez ideas más locas. Contar con un respaldo tan grande es una pasada.

P: ¿En algún momento pensaste que serías capaz de llegar tan lejos y publicar tus novelas con una editorial?

R: La verdad es que no. Esto era un sueño en el que no me atrevía a pensar mucho por si acaso no se cumplía, y al final se cumplió. A veces, me paro a pensarlo y alucino. Creo que todavía no soy consciente de todo lo que me está pasando.

P: ¿Disfrutas de las correcciones de tu editora a boli rojo? ¿O eres más como William en ese sentido?

R: 50/50… ¡Es broma! Me lo paso bien en el proceso de corrección y comentando la novela con mi editora. Además, creo que es fundamental querer mejorar tu novela para sacar lo mejor de ella.

P: También sabemos que te encantan las comedias románticas y que tu muso perfecto para William Anderson es Calahan Skogman, actor de Shadow and Bone. ¿Qué más debería tener la adaptación de “Yo también” no es te quiero para que se convirtiera en tu romcom preferida?

R: Si la adaptación tiene a Calahan, ya me doy por satisfecha. Para que fuese mi romcom preferida debería tener la escena de la cascada, creo que con eso ya se ganaría mi corazón.

P: Este año publicarás la historia de Zac y Grace, dos personajes con mucha presencia en esta novela. ¿Qué nos puedes adelantar del Proyecto Risotas?

R: Proyecto Risotas nos dará muchas risotas, nunca mejor dicho. No puedo contar mucho todavía, pero sí puedo adelantar que tiene el cliché de proximidad forzada, un viaje de carretera por Estados Unidos, y que veremos a dos polos opuestos haciendo todo lo posible por no enamorarse.

P: Por último, y ahora que estamos en San Valentín, ¿qué consejo le darías a una persona que se refugia en el «yo también» para no decir directamente «te quiero»?

R: Solo vamos a vivir una vez, mejor quitarse el escudo y querer sin miedo ¿no? Siempre he creído en aquello de: «mejor arrepentirse de hacer algo que de no hacerlo».

Por Lucía Núñez Domínguez

Soy Lucía, estudiante madrileña del doble grado de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Me gusta ver la vida a través de las letras: disfruto leyendo y escribiendo, y en mi tiempo libre suelo publicar en mi perfil de Instagram (@lnd_jdom) reseñas de mis lecturas. Toda esta faceta literaria va de la mano de la música, otro de los componentes cruciales en mi vida: muchos artistas de diversos géneros musicales me acompañarán en mi carrera periodística.

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