21 años de arte, eso es Chechu Gómez. Tras la dirección teatral se embarca en la literatura nobel presentando “Meteorológicamente emocional”, más que un libro, una parte de él. Invitando al abrazo, comprometido y vulnerablemente fuerte, Chechu Gómez viene para quedarse.

P: ¿De dónde nace “Meteorológicamente emocional”?

R: Nace de un proceso psicológico y de un momento complicado, aunque empecé a escribir el libro sin saberlo exactamente. Desde siempre me ha gustado la escritura porque me sirve de desahogo, pero cuando empecé la carrera de artes escénicas y dramaturgia comencé a escribir de manera más estética. Hace 2 años reuní escritos y conseguí un documento grande, mi madre me animó a enviarlo a una editorial y tras dos meses me quedé con la editorial «La Calle».

P: ¿Por qué asocia las emociones y la meteorología?

R: Yo quería un libro que tuviera las mismas partes que mi proceso psicológico y que se fundamentara en la naturaleza, porque para mí es muy importante recordar, en esta sociedad automatizada, que venimos de ella. Lo que nos hace naturales es la vulnerabilidad. Estando en Grecia conocí a una persona que me preguntaba cada día cómo estaba, y verdaderamente estaba mal. Un día reformuló la pregunta para hacer cambiar mi respuesta, me dijo: ¿What is the weather like in chechulandia? (¿Qué tiempo hace hoy en Chechulandia?) y a partir de ahí argumenté el libro.

P: ¿Qué aborda el libro?

R: La vulnerabilidad como forma de resiliencia, la sanación de las heridas, la paciencia con uno mismo, el aceptarse y aceptar que pasan cosas, pero sobre todo la escucha de sí mismo. Las crisis son partes de la vida y las crisis psicológicas nos avisan que debemos cambiar. Aunque nos revelemos ante ese dolor, debemos afrontarlo. No gracias a la crisis somos lo que somos hoy, es a pesar de ellas. No se agradece al trauma, no se besa al acosador, nos felicitamos a nosotros mismos por sobrevivir a eso.

P: Reconoce haber sido “tirita” y eso le ha causado heridas ¿cómo se curan?

R: Ese poema me duele mucho. En él hablo de la inconsciencia, hay heridas que no se sanan y se extrapolan a otras personas. Esas heridas hacen que el resto de personas sangren junto a nosotros. Que alguien esté herido no justifica que deba herir. Las heridas se sanan tomando conciencia de que están ahí, dando paciencia y abrazando a esas partes pasadas de nosotros, pidiendo ayuda y queriendo.

P: En “Al niño que fui” se pide perdón ¿por qué?

R: Me pido perdón como método de reconciliación. Todos cometemos errores y no nos debemos apedrear ni juzgar. Me pido perdón por juzgarme, no por cometer errores.

P: ¿Qué le diría al Chechu de hace 15 años?

R: Que no se deje guiar por el resto, que él no es la herida, que no es la discriminación y el abuso que vive, que él es mucho más que todo eso.

P: ¿Escribir sobre nuestras experiencias nos hace vulnerables o más fuertes?

R: Las dos cosas, fuerza y vulnerabilidad, no se oponen. Mostrar la vulnerabilidad nos hace más fuertes y mostrar nuestras heridas nos hace mejores personas. Hay que visibilizar la vulnerabilidad, aunque la psicología sea un estigma. Lidiar con una herida es bastante difícil como para encima tener que esconderla. La vulnerabilidad es un símbolo de fuerza y nos demuestra la resiliencia.

P: ¿Qué le ha significado el libro?

R: Personalmente, mi propio proceso psicológico, no es un libro de autoayuda, sino de acompañamiento. Es mi propia experiencia con la intención de que sea la del resto. El libro es mío y de todos.

P: ¿Cómo se siente ante la buena acogida del libro?

R: Pensaba que no tendría esta acogida y me autosaboteaba mucho, ¡y ahora es una locurita! Mis compañeros me dicen que todos sabían el éxito que tendría menos yo. Cuando la gente me verbaliza que el libro les ha ayudado, me llena de emoción, pienso que algo he hecho bien.

P: Es un gran defensor de los derechos LGTB ¿cómo vive la situación actual?

R: Hay 2 posiciones, los que intentamos reivindicar la causa y los que aseguran que el rechazo LGTB ha acabado. Sigo viendo mucha homofobia y agradezco que nuestra generación sea tan reivindicativa, nos tachan de extremistas, pero realmente el mundo ha llegado a un momento que era necesario. 

P: Cuando se habla de derechos debemos ser radicales.

R: Ojo, qué radical viene de la palabra raíz, cuando se trata un tema de manera radical se trata desde la raíz, desde su forma más primitiva, ¡claro que te vuelves exquisito! Si el problema está en la escuela, en la educación, en el vocabulario. Hay que reivindicar lo radical.

P: ¿Su próximo proyecto?

R: Voy a llevar una obra al teatro de la ESAD, “El tiempo que estemos juntos” de Pablo Mesía, sobre mayo o junio. Es una obra muy interesante que trata un poco de lo que habla el libro.

P: ¿Un consejo de vida?

R: Más que consejo, recomendación. Los jóvenes debemos mostrar la vulnerabilidad y, sobre todo, necesitamos empatizar con nosotros mismos. No hay acto de amor y de generosidad más grande que la escucha hacia uno mismo y hacia el resto. Nos tenemos que abrazar, que al mundo le hace falta.

Por Clemen Solana

una casi nada que lo es todo IG/TW/FB @clemensolanaa

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