Con solo 21 años, Kane Parsons hace historia en taquilla y, lo más probable, es que se convierta en una obra referencial del cine de terror moderno. Se estrena en cines en España este 5 de junio la obra nacida de un creepypasta. ¿Se están redefiniendo las nuevas formas del cine a través del cine de terror?
La película Backrooms es una obra incomprensible desde su temática hasta su propia concepción. Un joven de 21 años ha hecho una de las películas más taquilleras de la distribuidora y productora en su primer fin de semana.
La película cuenta la historia de un hombre que tiene que hacer frente a una ruptura y a un negocio muy poco próspero cuando descubre que debajo de su tienda hay una entrada a una especie de dimensión extraña formada por salas vacías con las paredes amarillas. El protagonista irá descubriendo poco a poco qué significa esto y, a su vez, cómo se ve influido en su salud mental y en la forma en la que hace frente a sus problemas.
La película está dirigida por Kane Parsons, el creador y constructor del mito de las Backrooms. Pero, ¿qué es esto de las Backrooms? Estas son salas amarillas, completamente vacías y laberínticas, a las que puedes llegar de repente, sin darte cuenta, por alguna puerta oculta en mitad de la nada. Sin embargo, este es el significado que se le ha dado a lo largo de la creación del propio concepto.
Realmente, las Backrooms no son nada. Estas nacen de una foto de unas oficinas en obras, publicada en el foro 4chan hace quince años. Esta foto se recuperó en 2019, generando un creepypasta en foros de internet, que posteriormente recuperó Kane Parsons en esa misma época, creando un cortometraje que dio la vuelta a todo el mundo.
El cortometraje sobre las Backrooms de Kane Parsons dio la vuelta al mundo y se hizo viral. Se trataba de un cortometraje en el que un joven entraba a las Backrooms y empezaba a caminar y a ser perseguido por un ente extraño. Un cortometraje grabado como found footage que estableció el primer éxito de la carrera del joven director, con 16 años. Tras el éxito del cortometraje, el joven empezó a realizar una serie alrededor de este concepto y con el mismo estilo, found footage. De esta manera, estableció las bases de la película que ha tenido la oportunidad de dirigir, creando un universo muy bien elaborado, original y terrorífico.
Kane Parsons se convierte en otro de los nuevos directores jóvenes que se dedican al terror y que consiguen su oportunidad tras su éxito en YouTube. Junto a él se encuentra el otro director del otro fenómeno de terror de este año, Obsession, Curry Barker; los directores de Talk to Me y Bring Her Back, Danny Philippou y Michael Philippou; y el director de Shelby Oaks, Chris Stuckmann.
Estos directores nacen de una plataforma como YouTube y comienzan una carrera dentro de un cine de terror independiente y de gran calidad y originalidad, que lucha contra las grandes producciones de Hollywood, que están perdiendo esa chispa de interés y novedad. Cansados de los remakes, reboots, secuelas, precuelas y spin-offs, aparece una generación con nuevas ideas, dispuesta a hacer historia dentro del cine de terror con un talento increíble.
Kane Parsons se erige entre todos ellos con una extrema juventud, siendo un hijo de su tiempo. Nacido con las redes sociales y educado con los conceptos de las mismas, consigue trasladar ese lenguaje y esas ideas propias, que quizá no llegan a ciertos públicos, al lenguaje universal del cine, construyendo una historia con un concepto tan potente como son las Backrooms.
Cuando estás viendo la película, eres consciente de que estás viendo algo más que una película de terror, que la historia va más allá, que ese mundo que ha construido este joven es terrorífico y complejo. Que hay cosas ocultas, que no entiendes por qué están ahí, pero estás aterrado. Estás viendo historia del cine de terror moderno.

Parsons es capaz de condensar en una película una idea potente con un estilo que bebe de las grandes películas de terror, mezclando el found footage más cercano a Blair Witch con la incomodidad y el terror que generaban los planos de steadicam de El resplandor, recorriendo esos espacios y habitaciones. E incluso, la extrañeza y los espacios de Twin Peaks y del mejor cine de David Lynch. Esto son palabras mayores, pero es que no es una película normal; es una extrañeza, y con esa juventud, más todavía.
Si pensamos en el mejor cine de terror, siempre son historias cuyas películas tienen algo más que la propia trama, películas que terminan creando su propio universo, sus propias reglas, estilo y casi se consolidan como el inicio de sagas. Backrooms tiene todo lo que necesita para convertirse en una saga más, pero, en cierto modo, esa extrañeza que tiene la película y todo lo que se ve es lo necesario para que siga aterrándote tras salir de la sala, y quizá una segunda parte sobreexplicaría todo, o quizá no.
Alrededor de esta película se está hablando del concepto de cine liminal, del terror generado a través de los espacios vacíos. Y es que este es el centro de la película, pero, como ya he dicho, condensa otros tipos de subgéneros dentro de la misma obra, además de una banda sonora de Kane Parsons y Edo Van Breemen que consigue llevarte a esa atmósfera incomprensible y aterradora.
Pero el terror de la película se enfatiza con una historia de los personajes muy real y aún más terrorífica, hablándonos de los traumas y la salud mental, adentrándonos en la mente de sus protagonistas y aterrándonos con ellos. La película no es solo una película de terror, es un análisis sobre la psicología humana donde las Backrooms se convierten en un reflejo de los problemas de salud mental de sus protagonistas.
Por otro lado, el joven director ha contado con el apoyo desde la producción de James Wan, Oz Perkins y Shawn Levy, que de cine saben algo, de taquillazos también y de terror, mucho. En la fotografía, Jeremy Cox, quien ha colaborado con Perkins en el equipo de cámara en varias ocasiones y ha sido director de fotografía en la película Keeper.
Pero el mayor apoyo, y una de las piezas fundamentales, son los dos protagonistas, Chiwetel Ejiofor y Renate Reinsve, que encarnan a dos personajes que por dentro están rotos y tienen que lidiar con la vida cotidiana y la soledad. Dotan a la película de una carga emocional y densa, con unas actuaciones que están al límite de romperse y consiguen transmitirnos su terror a nosotros. Unas actuaciones increíbles para una película tan extraña, con un reparto tan pequeño.
La digitalización, las redes sociales, YouTube, la generación Z, llega a Hollywood. La generación de los rankings y las estrellas de Letterboxd. El consumo rápido y la competencia por los números. Supongo que, según esta crítica, la película tendría cinco estrellas. Pero esta película va en contra de ese consumo. Aunque nazca de este mundo, es pausada, deja pensar y transmite sensaciones que perduran.
Hay que ver Backrooms en cines y dejarse contaminar por esas imágenes que hasta científicos tienen que estudiar. Ver la película es presenciar que estás viendo la historia del cine de terror moderno. Que cosas que ves en redes y cosas que un adulto podría no entender se acercan a todos. Porque el terror es universal si se hace bien.