Hay lugares que no parecen tiendas. Que cuando entras no tienes muy claro si vas a comprar algo o simplemente a quedarte un rato. Boogaloo Vegetal, en la calle Pedro María Ric de Zaragoza, es uno de esos sitios. Un taller floral con una personalidad muy marcada, donde cada ramo, cada centro, cada jardín colgante lleva dentro la firma de quien lo ha creado.

La historia detrás es de las que merecen contarse. Pilar Aguerri llegó al mundo de las flores desde la arquitectura paisajista, y eso se nota: en cómo piensa los espacios, en cómo combina texturas, en cómo se niega a hacer lo que hacen todos. Cuando abrió el taller, más de uno le advirtió que Zaragoza era una ciudad demasiado clásica para propuestas así. Hoy, años después, Pilar tiene una respuesta clara: «Si ofreces, los clientes quieren. Si no ofreces, se conforman.» Difícilmente se puede resumir mejor la filosofía de un negocio.

Para una boda, para un duelo, para una bienvenida

Lo curioso de las flores es que acompañan todos los momentos importantes de una vida, y casi nunca en el mismo tono. Una floristería de verdad lo sabe, y adapta su trabajo a cada ocasión sin perder el sello propio.

En Boogaloo trabajan tanto para particulares como para empresas, tanto para alegrías como para despedidas. Sus flores funerales son un ejemplo de eso: arreglos pensados con cuidado y sensibilidad, que acompañan sin estridencias en los momentos más difíciles. Porque también en el duelo importa la belleza, y tal vez ahí importe más que en ningún otro sitio.

En el otro extremo están las bodas y los eventos. Y si hay algo en lo que Boogaloo ha construido una reputación sólida en Aragón es en decoración nupcial y floral para grandes ocasiones. El ramo de novia, los centros de mesa, la ambientación de la sala: todo con ese ojo que viene de haber trabajado antes diseñando espacios, no solo arreglos.

Tocados para invitadas: cuando la flor se convierte en complemento

Uno de los servicios que sorprende a quien no lo conoce es el de los tocados para invitadas en Zaragoza. En Boogaloo elaboran tocados y complementos florales a medida para invitadas de boda, comuniones y todo tipo de celebraciones. Flores naturales que se convierten en accesorio, trabajadas con la misma precisión que cualquier otro encargo del taller.

Es una propuesta que encaja perfectamente con el momento que vive la moda nupcial: cada vez más invitadas huyen de los tocados genéricos y buscan algo que realmente tenga que ver con ellas. Un tocado hecho a medida con flores naturales es, en ese contexto, exactamente lo contrario de ir igual que todas.

Las flores de Zaragoza con un criterio propio

Otro detalle que dice mucho de cómo trabaja Boogaloo: siempre que puede, Pilar escoge proveedores locales. «Hay cosas que no se trabajan en Zaragoza y tengo que traerlas de fuera, pero si se puede, compro aquí», reconoce. En un sector donde la procedencia del producto rara vez se menciona, esa apuesta por lo local es una declaración de intenciones.

Y luego está el proceso en sí. Antes de ponerse a trabajar en cualquier encargo, el equipo de Boogaloo quiere conocer al cliente: sus gustos, los colores que le dicen algo, la textura que le hace vibrar. No es floritura (sin perdón): es que un arreglo floral hecho sin esa información puede ser bonito, pero raramente va a ser el tuyo.

El resultado es una tienda con reseñas que hablan de «sello propio», de «espacios únicos», de floristas que «escuchan de verdad». La clase de negocio que no necesita publicitarse mucho porque los que han pasado por ahí no dejan de recomendarlo.

Si estás en Zaragoza y necesitas flores para lo que sea —una boda, un duelo, una celebración, un regalo que no sea del montón—, Boogaloo Vegetal merece que te pases por la calle Pedro María Ric. O que eches un ojo a su tienda online, que los envíos llegan a toda España.

Hay floristerías, y luego hay talleres florales. La diferencia, cuando la ves, es bastante obvia.

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