Recibir una herencia rara vez es solo una cuestión de papeles. Detrás de cada expediente hay una familia gestionando una pérdida, un patrimonio que repartir y, casi siempre, un plazo que corre más rápido de lo que parece. Este artículo repasa qué hay que hacer paso a paso cuando se hereda una vivienda en España, y por qué tantas herencias acaban complicándose por errores que se podrían haber evitado.

El primer paso: aceptar o renunciar

Antes de tocar ningún bien, hay que decidir si se acepta la herencia. Parece obvio, pero muchas personas no saben que aceptar una herencia sin más también implica asumir las deudas del fallecido, si las hubiera. Existe la opción de aceptar «a beneficio de inventario», que limita la responsabilidad del heredero al valor de los bienes recibidos. Es una decisión que conviene valorar con calma, no firmarla por inercia en la notaría.

El plazo del Impuesto de Sucesiones

En la mayoría de comunidades autónomas hay seis meses desde el fallecimiento para liquidar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones. Pasado ese plazo, empiezan los recargos. Es uno de los motivos por los que conviene no dejar la escritura de herencia para el último momento: entre localizar documentación, tasar el inmueble y esperar citas notariales, el tiempo se consume más rápido de lo que parece.

La escritura de aceptación y adjudicación de herencia

Una vez decidido aceptar, hay que formalizar la herencia ante notario mediante la escritura de aceptación y adjudicación. Aquí es donde suelen surgir los conflictos familiares: cómo se reparte un piso entre varios hermanos, qué hacer si uno quiere quedárselo y los demás no, o cómo valorar bienes que no son fáciles de dividir (una vivienda, a diferencia del dinero, no se parte en tres).

Inscribir la vivienda en el Registro de la Propiedad

Con la escritura firmada y los impuestos liquidados, el último paso es inscribir el cambio de titularidad en el Registro de la Propiedad. Sin esta inscripción, la vivienda sigue figurando a nombre de la persona fallecida a todos los efectos legales, lo que puede complicar después una venta o una hipoteca.

Los errores más habituales

  • No hacer inventario de deudas. Aceptar sin comprobar si existían préstamos o avales puede convertir una herencia en un problema económico.
  • Dejar pasar los plazos fiscales por desconocimiento o por no ponerse de acuerdo entre herederos.
  • No contar con asesoramiento cuando hay desacuerdo familiar. Muchos conflictos que acaban en los tribunales podrían haberse resuelto con una mediación temprana.

Cuándo conviene pedir ayuda profesional

Si la herencia incluye varios bienes, herederos que no se ponen de acuerdo, o simplemente dudas sobre plazos e impuestos, lo más sensato es consultarlo con un despacho especializado en Derecho Civil antes de firmar nada. Es el caso de Bancalero Abogados, especialistas en herencias, hipotecas, arrendamientos y compraventas, que pueden orientar sobre la mejor forma de repartir el patrimonio y evitar que un trámite administrativo se convierta en un problema familiar.

Al final, heredar una vivienda no debería ser más complicado de lo que ya es emocionalmente. Con la información correcta —y, si hace falta, el acompañamiento adecuado— el proceso se resuelve sin sobresaltos añadidos.

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