En los últimos años, la tecnología ha transformado cada rincón de nuestras casas. Las televisiones se conectan a internet, los altavoces responden a nuestra voz y las luces se encienden solas cuando entramos en una habitación. Pero hay una revolución silenciosa que a veces pasa desapercibida y que tiene mucho que ver con algo tan cotidiano como abrir la puerta de casa: los videoporteros.

Lo que antes era un simple telefonillo con una pantalla en blanco y negro —cuando había pantalla— se ha convertido en un sistema de seguridad sofisticado que podemos controlar desde el móvil estemos donde estemos. ¿Alguien llamó mientras estabas en el trabajo? Lo ves. ¿Un paquete llegó cuando no estabas? También. Y todo sin tener que levantarte del sofá ni volver corriendo a casa.

Del telefonillo al sistema inteligente

La evolución de los porteros automaticos es un buen ejemplo de cómo la domótica ha entrado en los hogares sin hacer demasiado ruido. Durante décadas, el portero automático fue uno de esos elementos que simplemente estaban ahí: funcionales, grises, inamovibles. Nadie los actualizaba porque parecía que no hacía falta.

Pero la pandemia aceleró algo que ya estaba ocurriendo: la necesidad de gestionar el acceso a nuestros hogares de forma más consciente y, también, más segura. De repente, saber quién llama a tu puerta —y poder decidir si abres o no sin ni siquiera acercarte— dejó de ser un capricho tecnológico para convertirse en una necesidad real.

Hoy, los sistemas de videoportería combinan cámara de alta definición, audio bidireccional, visión nocturna y conectividad con el smartphone. Algunos modelos permiten incluso desbloquear la puerta de forma remota o recibir grabaciones automáticas de cada visita.

Marcas que marcan la diferencia

Dentro del mercado de videoportería, hay nombres que llevan décadas siendo referencia en el sector. El videoportero Golmar es uno de ellos: una marca española con larga trayectoria que ha sabido adaptarse a las nuevas exigencias del mercado sin perder su reputación de fiabilidad. Sus equipos combinan un diseño discreto con prestaciones técnicas sólidas, pensados tanto para viviendas unifamiliares como para comunidades de vecinos.

Por su parte, el videoportero Fermax es otra de las grandes opciones del mercado nacional. Fermax lleva más de setenta años fabricando sistemas de portería en Valencia y es hoy una de las empresas más reconocidas a nivel internacional en este sector. Sus soluciones van desde los modelos más básicos hasta sistemas de videoportería IP con integración total en el ecosistema del hogar inteligente.

Elegir entre una u otra marca dependerá del tipo de instalación, el presupuesto y las necesidades concretas de cada vivienda, pero ambas ofrecen garantías más que suficientes para cualquier proyecto doméstico.

¿Merece la pena la inversión?

La respuesta corta es sí. Y no solo por la seguridad —que ya es razón suficiente—, sino también por la comodidad. Gestionar el acceso a tu hogar desde cualquier lugar, recibir alertas cuando alguien llama o detectar movimiento en la entrada son funcionalidades que, una vez que las tienes, no quieres perder.

Además, la instalación de estos sistemas no es tan compleja ni tan cara como podría parecer. Muchos modelos actuales están diseñados para sustituir directamente a los telefonillos convencionales aprovechando el cableado existente, lo que reduce considerablemente el coste de instalación.

Si estás pensando en renovar el sistema de entrada de tu casa o simplemente quieres dar un paso hacia un hogar más seguro y conectado, explorar las opciones disponibles en el mercado de videoportería es un buen punto de partida. La tecnología ya está aquí. La pregunta es cuándo decides aprovecharla.

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