Galletas con Alma

Alma Obregón reúne más de 60 recetas en un libro que celebra la galleta como patrimonio gastronómico universal

Da igual que sean las once de la mañana o las once de la noche, que estés celebrando algo o que simplemente necesites un momento para ti. Siempre es buen momento para una galleta.

Alma Obregón lo sabe mejor que nadie, y desde esa certeza, ha construido Galletas con Alma, un libro que en teoría es un recetario y en la práctica es algo más parecido a un viaje. Más de 60 recetas que van desde las perrunillas extremeñas que huelen a casa de abuela hasta las cookies americanas XXL que llevan años arrasando en redes sociales, pasando por los speculoos belgas, los Lebkuchen alemanes o el shortbread escocés. Todo en el mismo libro, todo con el mismo punto de partida: la galleta como hilo conductor de la historia gastronómica de medio mundo.

Dejar el violín por la mantequilla

Licenciada en Comunicación Audiovisual y Pedagogía del Violín, en algún momento Alma decidió que su sitio estaba en la cocina. Empezó de forma autodidacta, se fue formando con cursos en Europa y Estados Unidos, y terminó obteniendo el título de Chef Pastelera por Le Cordon Bleu. No es un camino convencional, pero los resultados hablan solos: su libro Objetivo: cupcake perfecto se convirtió en el título de cupcakes más vendido en España, y desde entonces ha publicado varios más.

«Amo las galletas. En todas sus formas», confiesa en Galletas con Alma. «Porque pueden ser sencillas, pero también muy elaboradas. Porque pueden ser inmensas y contundentes, pero también extremadamente finas y ligeras. Porque, aunque tienen miles de años de historia, nunca pasan de moda». 

Para todo el mundo

Una de las cosas que más se agradece del libro es que no da por sentado que quien cocina es siempre la misma persona. Todas las recetas incluyen adaptaciones para distintas necesidades: alternativas sin gluten, sin lácteos, sin huevo. No como un anexo al final, sino integrado en cada receta. 

Nosotros decidimos probarlo y nos pusimos con los alfajores de dulce de leche. No somos reposteros profesionales, así que la prueba era bastante real. El resultado nos sorprendió: las galletas salieron con la textura justa, aguantaron bien el relleno y no se deshicieron al morderlas. 

Una galleta nunca es solo una galleta

Galletas con Alma funciona como reivindicación de algo que tendemos a subestimar: el placer de cocinar en casa como experiencia compartida. La galleta, en ese sentido, es el formato ideal. Es manejable, es versátil, admite improvisación y, sobre todo, no tiene pretensiones. No intenta impresionar.

Que una sola receta pueda evocar al mismo tiempo una cocina extremeña, una Navidad belga y un feed de Instagram dice mucho sobre la capacidad de este dulce para adaptarse sin perder lo que la hace especial. Miles de años de historia avalan la respuesta. Pero tampoco hace falta remontarse tan lejos: basta con sacar una bandeja del horno y esperar a que alguien aparezca en la cocina atraído por el olor.

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