Imagen de Weapons.Weapons se consagra como la sorpresa del terror del verano.

Weapons ha llegado con mucha fuerza a la gran pantalla, pero ¿qué se esconde detrás de la nueva propuesta de Zach Cregger?

Quién nos iba a decir a nosotros, que venimos de películas blockbusters como Jurassic World: Rebirth, secuelas o finales de sagas como la última entrega de Misión Imposible o el “resurgir” del género de superhéroes con Superman o Los Cuatro Fantásticos, que vendría un director como Zach Cregger a entregar una película original y fresca, que los estudios se pelearon por distribuir, en la cual te redefine el género de terror como pocas veces se ha visto. Sí, hoy toca hablar de esa película que está dando conversación mundial, que a muchos les ha fascinado y otros tantos no, hoy os hablo de Weapons.

El terror ya no es lo mismo. No siempre basta con gritos enlatados ni con monstruos saliendo de la oscuridad. El espectador ha cambiado, y el género del terror también. Weapons ha llegado como una confirmación de que el miedo del siglo XXI no está en lo que se ve, sino lo que se intuye.

Lo interesante no es solo su premisa, sino el cómo se decide contarla. La película entiende que el público actual viene de consumir títulos como Hereditary, Nope, Midsommar o incluso Barbarian, del mismo director, y muchos de los espectadores ya no quieren un sobresalto fácil. Quieren un universo incómodo, una historia que navegue entre diversos géneros, que combine lo perturbador con lo reflexivo o lo extraño con lo cotidiano y que funcione, y eso es Weapons.

La nueva propuesta de Zach Cregger se atreve a jugar entre esas fronteras, un cine que recuerda que la mejor arma del terror es la originalidad. No busca complacer a todo el mundo ni mucho menos, pero propone algo distinto y eso ya merece la pena. Ahí está su fuerza: en tiempos donde, más que nada, tenemos secuelas, remakes que no terminan de funcionar y un Hollywood sin ideas, sobre todo en sus guiones, llega Weapons y te cambia el paradigma actual en tan solo dos horas de duración. ¿La razón? Weapons funciona como un recordatorio de que las ideas nuevas, cuando fluyen, todavía tienen poder, tanto en el espectador como en la taquilla.

Inspirado en Magnolia y escrita tras la pérdida de un ser querido, la nueva película de Zach Cregger nació como un desahogo emocional, arrancando su nuevo filme con lo que parece una postal perfecta entremezclada con un aire de cuento infantil perturbador—suburbios amplios, niños pulcros e inocentes—solo para después dinamitarlo todo desde dentro con un thriller psicológico muy original. Él mismo admitió que dirigir una historia donde solo unas pequeñas pisadas marchan hacia la oscuridad fue para Cregger un combustible visualmente perfecto del horror.

En cuanto a las actuaciones, destacan Josh Brolin en el papel de un padre preocupado por la desaparición de su hijo y lo vemos como un hombre quebrado y decidido. Por si no lo sabías, Pedro Pascal iba a interpretar el papel de Brolin en Weapons, pero su compromiso con Marvel le obligó a marcharse del proyecto.

Por otro lado, tenemos a Julia Garner, actriz que este verano también participará en la última película de Marvel Studios, Fantastic Four: First Steps, pero que en Weapons interpreta a la profesora de la clase donde desaparecen los niños, cuya presencia en pantalla es muy expresiva y en la cual la vemos pasar por diversas facetas.

Por tema spoilers no diré más de los personajes, pues cada uno de ellos tiene algo especial dentro de la cinta, pero miembros como Alden Ehrenreich, Austin Abrams, Benedict Wong y Amy Madigan no defraudan en sus papeles y completan este mosaico tan perturbador que pueden encontrar actualmente en cines.

Curiosidad

¿Te has visto la película y no sabes por qué se llama así? Tranquilo que te lo explico: Weapons es una palabra cargada de dobles sentidos, una invitación a buscar significados y reflejos ocultos donde la violencia y el uso de los niños son herramientas de algo mayor que el público debe descubrir.

Lo que hace tan especial a Weapons es también su estructura, una estructura narrativa dividida en capítulos; cada uno desde una perspectiva distinta y que me recordó especialmente a Pulp Fiction, de Quentin Tarantino. Esta estructura mantiene al espectador en tensión y crea una expectación que culmina en una convergencia dramática llena de potencia colectiva, aunque a muchos les haya defraudado.

Me ha hecho mucha gracia (nunca mejor dicho) que muchas de las críticas que he leído de la película, señalan que no les gustó porque Zach Cregger mezcla el terror con el humor y esos géneros no pueden compartir pantalla en un mismo proyecto. La verdad es que aquí ya jugamos en un terreno subjetivo, pero creo que la mezcla de estos dos géneros es lo que hace especial a esta película. La cinta no rehúye el humor más perverso, descoloca conscientemente con breves momentos de alivio absurdo que potencian el miedo.

Las ideas originales no son solo bienvenidas: son urgentes. El cine se enfrenta a una muerte lenta por la creación del streaming y estas películas con sus ideas y mensajes ocultos son las que necesitan los estudios para que la gente vaya a un sitio tan especial como es el cine. Weapons lo entiende y entrega un relato donde cada secuencia late con una energía inquietante, con susurros al oído que te dicen: aquí no hay un monstruo esperándote, sino el horror que surge cuando las metáforas cobran vida.

Por David Agudo

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