El BBK Live 2025 cerró con broche de oro, con más de 115.000 asistentes durante los tres días que duró el festival. Pero la noche más esperada por todos fue la del sábado, con Bad Gyal como la artista más aclamada entre los jóvenes españoles. Aunque el italiano Damiano David sorprendió al público dedicándole Tangerine a Dove Cameron.
Desde el jueves 10 de julio hasta el sábado 12, la ciudad vizcaína vivió tres días intensos, llenos de música y diversidad en cada rincón de la urbe. Y es que el BBK Live destaca por Bereziak, un proyecto que consiste en desplegar música por las calles de Bilbao. Lo más destacado de este año fue BBK Ría, una nueva propuesta que revolucionó la forma de disfrutar de los conciertos, con escenarios en la Ría de Bilbao.
Primera jornada: jueves 10
La primera jornada estuvo marcada por una clara diversidad musical, el calor y las largas filas para acceder a los autobuses que la organización puso a disposición.
Escenario Repsol
La tarde del jueves destacó por comenzar con sonidos más indies e incluso folclóricos, de la mano de María Arnal, que atrapó al público del escenario Repsol con su baile y música envolvente. La artista quiso agradecer a todas aquellas personas que se quedaron a escucharla, creando una atmósfera íntima y alegre.

Más tarde, casi a medianoche, la artista gaditana Judeline abarrotó el escenario. La gente no paraba de llegar para verla: no cabía ni un alfiler. Los más jóvenes se apoderaron del escenario Repsol para deleitarse con su música tan experimental. Una de las canciones que hizo vibrar a Kobetamendi fue su versión de La tortura, que hizo cantar a pleno pulmón a la mayoría de los asistentes. Pero lo más divertido del concierto fue ver a Judeline intentando averiguar cómo se dice ‘pendientes’ en euskera, para introducir Zarcillos de plata.
Escenario San Miguel
Por su parte, Michael Kiwanuka llenó el escenario San Miguel de soul, folk y rock. El artista cautivó a todo aquel que pasaba por la zona, creando un espacio poderoso y, a la vez, sensible. El atardecer del jueves acompañó muy bien esta escena que trascendió generaciones.
La canción más destacada fue ‘Black Man in a White world,’ el artista mezcló letras profundas con ritmos que hicieron danzar a todos. Una de las asistentes confirmó que ‘era la canción que más quería escuchar’, mientras bailaba al son de la música. Cabe destacar que la corista principal se llevó toda la admiración por parte del público.

A medianoche, el dúo Ca7riel y Paco Amoroso fue el más destacado de la jornada. Como si de dioses se tratara, los chavales no paraban de llenar San Miguel para disfrutar de este fenómeno musical. Los argentinos combinan muchos ritmos en un solo tema y, con su actitud enérgica y salvaje, el dúo se llevó de calle a todo el público, que coreaba sus canciones de principio a fin.
Escenario Johnie Walker
En el ámbito más rockero, indie e inglés, el escenario Johnnie Walker fue el templo para los amantes del género alternativo. La banda británica English Teacher trajo consigo a sus admiradores ingleses, que fueron el público mayoritario de la zona. Aquí también hubo bastante variedad de edad, aunque sorprendió que los más mayores se sumergieran más en el indie inglés. La vocalista británica dejó boquiabiertos a gran parte del público con su gran rango vocal.

Escenario Nagusia
Y la banda más esperada del día, Pulp, llenó el escenario Nagusia con su concierto número 569. El grupo arrancó por todo lo alto con Spike Island. Pero lo que más cautivó a Kobetamendi fue que Jarvis Cocker saludó al público en euskera con un ‘Kaixoo, zer moduz?’ y en español con un ‘¡Holaa, ¿cómo estáis?’, llevándose una ovación por parte de todo el público.
Los británicos, con su actitud y esencia, revivieron la escena más glam e hipnótica del festival. Uno de los detalles más reseñables fue que apenas había móviles: todos miraban hechizados a Cocker. El grupo supo transmitir su energía y logró que tanto sus fans como quienes no lo eran disfrutaran del concierto.
Ya entrada la madrugada, Kaytranada hizo acto de presencia de la forma más sofisticada. El productor canadiense brilló con su inconfundible fusión de house, funk y R&B, ampliando el espectro sonoro del festival. Todo aquel que pasaba por el escenario Nagusia sentía en su pecho las vibraciones de la música de Kaytranada. Sin duda, el canadiense supo cautivar y envolver a sus fans con sus composiciones.

Segunda jornada: viernes 11
La segunda jornada estuvo marcada por la presencia femenina, la música más alternativa y un temporal que no detuvo el festival. El día fue una montaña rusa de emociones, con el mal tiempo como protagonista. Varios asistentes recalcaron la importancia de fortalecer la comunicación en redes sociales por si algo así vuelve a suceder. Aunque la mayoría de los conciertos se llevaron a cabo, la incertidumbre y los retrasos fueron los verdaderos protagonistas de la noche.
Escenario Repsol
En cuanto al ámbito más chill y envolvente, destaca el músico Jalen Ngonda. El estadounidense puso un poco de calma y soul al festival en un día que prometía ser muy frenético. La gente que escuchaba su música danzaba despacio, sintiendo cada nota que desprendían los instrumentos. Lo que más llamó la atención del artista fue que tiene un timbre un poco parecido al de Barry Gibb, de los Bee Gees. Con Anyone in Love hizo cantar a todo el público.

Sobre las 23:45, y con el temporal en su contra, el enigmático Rusowsky pasó a la acción animando a Kobetamendi. El madrileño supo inyectar energía a todos los asistentes y dejar claro por qué es uno de los músicos más destacados en el bedroom pop y el reguetón. Con la canción ‘Malubu’, el joven hizo chillar con fuerza el escenario Repsol y, junto con algún que otro relámpago, la puesta en escena y la atmósfera estuvieron cargadas de energía.

Escenario San Miguel
La banda irlandesa Kneecap llenó el escenario con una escena más alternativa y de pogos. El público estaba loco por ellos y por la energía que desprendían. Pero lo que más gustó fueron sus mensajes reivindicativos en apoyo a Palestina. Con rap en gaélico, actitud punk y mensajes cargados de contenido político, Kneecap incendió un Kobetamendi cargado de fuerza cultural. Una actuación que reivindica el poder de la música como altavoz de las luchas identitarias y la libertad de expresión. Los irlandeses iniciaron su metralla con ‘It’s Been Ages’, que enloqueció a sus fanáticos y llamó la atención de los transeúntes.
Sobre las 22:00 horas, una de las artistas más esperadas de la noche, Amaia, emocionó a sus fans arrancando con ‘Tocotó’. La pamplonesa divirtió al público con su simpatía tan única, lanzando pullitas como que el norte es lo mejor de España, lo que hizo reír al público en San Miguel.
Después, la artista agradeció de corazón a todos sus fans por ir a verla a pesar de la lluvia. Lamentablemente, y debido al mal tiempo, después de cinco canciones, Amaia se vio obligada a cancelar su concierto.

Escenario Nagusia
Por su parte, Amyl and the Sniffers dieron un derroche de energía y carácter en la tarde-noche del viernes. La cantante derrochó talento con unas vocales increíbles que se ganaron la ovación de los asistentes. Amyl destacó por su actitud muy rockera y su forma de hablar, que llamó la atención de todos. El resto de la banda no se quedó atrás, demostrando por qué son tan famosos y queridos. La agrupación ofreció una demostración de buen rock y talento, con solos de guitarra que enamoraron a los más melómanos.
Sobre las 23:40, la gran Raye hizo acto de presencia y arrancó la sesión con ‘Where The Hell Is My Husband?’. La artista fue un chute de energía para un Kobetamendi que atravesaba una tormenta eléctrica. Raye deslumbró con su magnetismo vocal y escénico, conquistando a un público entregado en todo momento. La estadounidense estuvo muy agradecida con sus fans y con los curiosos que se acercaron a animar la noche.

La artista más esperada del día, Bad Gyal, llegó por todo lo alto con una asistencia increíble, abarrotando el escenario. Después de mucha incertidumbre y un retraso de veinte minutos en la programación, la catalana fue la alegría de la madrugada. El Nagusia fue el punto de encuentro de la música urbana, el dancehall y el reguetón del día. Bad Gyal puso el broche final con una actuación que convirtió su directo en una auténtica celebración urbana.
Tercera jornada, sábado 12
El último día del festival estuvo cargado de diversión, dulzura y mucho ritmo. Los protagonistas indiscutibles del sábado fueron Sparks, Nathy Peluso, Kylie Minogue y Damiano David. Todos dejaron boquiabiertos a Kobetamendi, que vivió su festival más diverso, con asistentes de más de 50 países y una edad media de 32 años, consolidando un BBK Live cada vez más joven.
Escenario Repsol
Sparks enloqueció y divirtió como nunca al escenario Repsol y a todo aquel que pasaba por ahí. Los hermanos Mael dieron una clase de escenografía glam, de sofisticación sin perder la gracia. A pesar de pertenecer a otra época, la agrupación rompió con las barreras generacionales y unió al público en un refugio único donde el pop se reinventó desde lo inesperado. Aunque una de las cosas que llamó la atención no fueron sus llamativos outfits ni sus actuaciones camp, sino que tenían a cuatro jóvenes tocando junto a ellos.

Escenario San Miguel
El San Miguel vivió su día más indie y cósmico con las actuaciones de Alice Phoebe Lou y L’Impératrice. A primera hora de la tarde, la sudafricana Alice Phoebe Lou llevó consigo el lado más indie, dulce y casi hipnótico. La artista cautivó a los más sensibles, que decidieron parar el ritmo frenético del festival para unirse a la voz y la guitarra de Alice.
Por su parte, L’Impératrice llenó el escenario de electricidad, nu-disco y pop francés. Por ende, gran parte de los asistentes fueron franceses, convirtiendo la zona en la más internacional de Kobetamendi. Los franceses lo dieron todo, y eso se notó tanto que fue uno de los momentos más bailables de la noche.


Aunque la argentina y titánica Nathy Peluso no se quedó atrás y puso a bailar a todo el festival. La artista derrochó talento y magnetismo de principio a fin. El público pudo disfrutar del álbum más hedonista y ecléctico de Nathy, con canciones como ‘Corleone’. Pero lo que atrapó a los fans fue su actuación.
Nathy Peluso ha demostrado una faceta artística completa, desde el baile, la teatralidad y la potencia vocal, todo concentrado en un solo lugar. Sus admiradores no podían parar de saltar y gritar su nombre, pero el momento más destacado se lo llevó su icónica sesión con Bizarrap. Los fanáticos cantaron a todo pulmón, y de pe a pa, toda la sesión, convirtiendo ese momento en algo único para la artista.

Escenario Nagusia
Kylie Minogue brilló como nadie en una noche hecha para ella y su fandom. Sin duda alguna, Minogue fue de las más ovacionadas, con un Nagusia rendido a sus pies. La artista brindó a sus más adeptos un increíble viaje musical por todos sus hits. Desde el más reciente ‘Padam, Padam’ hasta el icónico ‘Can’t Get You Out of My Head’, todo Kobetamendi coreaba ese famoso ‘I just can’t get you out of my head’. Los fans venían de todas partes y de todas las edades; Kylie, en un solo concierto, unió generaciones y países para disfrutar de la música. Su presencia como headliner ha sido uno de los grandes hitos de esta edición.
Otro de los artistas más esperados y aclamados fue Damiano David. El italiano mostró un lado más romántico, íntimo y sensible en Kobetamendi. Damiano robó corazones durante toda su actuación, y se han hecho virales videos de personas reaccionando por primera vez al artista en directo, compartiendo la misma emoción: admiración.
Sin duda, el momento más memorable para todos fue cuando se sentó al borde del escenario y le dedicó a su novia, Dove Cameron, ‘Tangerine’. La plataforma TikTok está plagada de videos que muestran la complicidad de la pareja y la sorpresa de los asistentes al ver que la actriz se encontraba ahí, acompañando a Damiano desde la pista del escenario.
Esta edición del BBK Live ha estado marcada por un gran headliner, la diversidad y un temporal que no empañó el espíritu del festival. El evento gana relevancia con cada año que pasa. De cara a 2025, se perciben cambios claros: el público es cada vez más joven, más personas extranjeras se quedan en la ciudad para disfrutar de Kobetamendi, se avanza poco a poco en la adaptación para personas con movilidad reducida y se celebra, más que nunca, la diversidad.
¡La edición número 20 ya tiene fecha! El 9,10 y 11 de julio de 2026 vuelve el festival bilbaíno.
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