El salto de las criptomonedas a la esfera cotidiana en España se ha visto acelerado por usos tan comunes cuánto comprar un cortado. Al calor de las más diversas tiendas y portales, cada vez más jóvenes se familiarizan con BTC o ETH antes de abrir siquiera una cuenta en un exchange.
No es un acontecimiento marginal, ya que según un estudio de Binance, la proporción de españoles que poseen criptoactivos pasó del 4% en 2022 al 9% en 2024, y España ya lidera Europa en porcentaje de mujeres inversoras (18%). Este crecimiento obliga a replantear dónde y cómo se custodian esos activos una vez que el juego deja paso a la inversión.
Cronología exprés: De MiCA a la primera licencia española
El regulador no ha tardado en mover ficha. El Reglamento europeo MiCA entrará plenamente en aplicación el 30 de diciembre de 2025, aunque mucha cosa ya está en marcha. Todo empezó en diciembre de 2024, pero la regulación fija un periodo transitorio de doce meses en España.
A partir de diciembre de este año solo podrán operar proveedores con licencia específica de la CNMV. Este marco, que muchos comparan con la llegada de MiFID II al mercado bursátil, pone a la banca tradicional ante una encrucijada. Adaptarse, y rápido, o dejar a fintech y exchanges la relación con un público que ya considera las cripto una alternativa tan válida como los depósitos.
La carrera empezó de forma oficial el 11 de marzo de 2025, cuando la CNMV concedió a BBVA la primera licencia MiCA del país para ofrecer compraventa y custodia de Bitcoin y Ether a través de su propia app. El servicio arranca con un grupo reducido de usuarios, pero la entidad espera abrirlo al conjunto de su clientela antes de que termine el verano.
Con esto, BBVA traslada a España la experiencia acumulada en Suiza (2021) y Turquía (2023), donde ya opera carteras cripto para particulares. Por supuesto, esta iniciativa no es exclusiva de los bancos. Muchas plataformas y empresas, de los más variados nichos, están adentrando el mercado cripto.
Los casinos de Bitcoin ofrecen más que solo juegos populares. Hablamos de depósitos y retiros rápidos y la seguridad que solo la tecnología blockchain puede ofrecer. O sea, las criptos están lejos de estar limitadas a las inversiones. Es un mercado que tiene mucho que ofrecer, y la banca no quiere quedarse afuera.
Además de BBVA, resto de grandes bancos aceleraron sus calendarios internos. CaixaBank ha anunciado que lanzará su plataforma cripto en 2025, probablemente integrada en Imagin y dirigida a un público digital nativo, una decisión que la entidad vincula de forma directa a la entrada en vigor de MiCA.
Santander, Sabadell o Kutxabank analizan proyectos similares, aunque sin fechas públicas. Entretanto, Unicaja se ha hecho con un 5% de la fintech Bit2Me para explorar sinergias en tecnología blockchain y eventual custodia de activos digitales.
Quién se mueve y quién espera: Primeros modelos de negocio en la gran banca
La realidad, sin embargo, es heterogénea. BBVA y CaixaBank lideran la carrera con hojas de ruta claras. Unicaja opta por la vía de la colaboración estratégica. Kutxabank y Sabadell reconocen que siguen en fase de observación, mientras que entidades como Abanca o Ibercaja prefieren no marcar plazos.
En el trasfondo, todas miran a la CNMV y al Banco de España para resolver dudas sobre requisitos de capital, auditorías de ciberseguridad o la compatibilidad entre custodia en frío y normativa de prevención de blanqueo. Las soluciones que se están gestando se inspiran en dos esquemas.
El primero es la custodia solo ejecución, donde el banco guarda las claves, ejecuta órdenes de compra-venta y cobra una comisión plana, pero evita dar asesoramiento para no incurrir en obligaciones adicionales de idoneidad. El segundo es la exposición indirecta mediante fondos cotizados (ETF) o notas estructuradas referenciadas al precio de bitcoin.
Una opción que permite mantener los criptoactivos fuera de balance y reducir el consumo de capital. BBVA ha optado inicialmente por el primer modelo, CaixaBank estudia ofrecer ambos. Sea cual sea la fórmula, la banca española llega con una ventaja competitiva, la confianza del usuario y la infraestructura de core banking ya desplegada.
A cambio, debe asumir altos costes en hardware security modules de grado bancario, pólizas contra ciberataques y sistemas de análisis on-chain para detectar direcciones de alto riesgo. Todo ello en un momento en el que MiCA concede al regulador capacidad para suspender operaciones si aprecia indicios de blanqueo.
Arquitectura técnica: Del ‘ledger’ al móvil
Llevar un monedero de Bitcoin a la app del banco no es tan simple como añadir un botón nuevo. Las entidades que aspiran a custodiar criptoactivos deben desplegar módulos de seguridad de hardware (HSM) equivalentes a los que resguardan los certificados de la banca ‘online’.
Y, además, decidir si emplean bóvedas de “frío”, claves fuera de línea, o esquemas de firma múltiple conectados a la red. BBVA ha optado por una solución híbrida inspirada en la que ya opera en Suiza, combinando carteras segregadas y un servicio de recuperación gestionado por un tercero especializado, según confirmó la entidad al anunciar su licencia MiCA en marzo.
CaixaBank, por su parte, estudia integrar la custodia en Imagin para que el usuario gestione cripto, pagos NFC y tarjetas desde la misma interfaz. Fuentes internas explican que la prioridad es no sacrificar la experiencia de usuario que ha hecho crecer la fintech. Sin embargo, el reto técnico no termina en la clave privada.
El Reglamento europeo sobre resiliencia operativa digital (DORA), vigente desde enero de 2025, obliga a auditar proveedores externos y a ensayar planes de contingencia con la misma frecuencia que las pruebas de ‘stress’ de capital.