‘Los pecadores’, la nueva película de Ryan Coogler con vampiros, es tan ambiciosa como agotadora
Con tan solo cinco películas, Ryan Coogler se ha establecido como uno de los directores norteamericanos más exitosos a todos los niveles. Este hito se debe principalmente por su trabajo revitalizando la saga de Rocky con Creed y convirtiendo la primera película de superhéroes con un protagonista —y un reparto mayoritariamente afroamericano— en una de las más taquilleras de la historia, además de ser la primera del género nominada al Oscar a la mejor película. Tras dos films dedicados a Black Panther, Coogler vuelve a contar con Michael B. Jordan para su primera película 100% original.
Al igual que Wakanda Forever, Los Pecadores (Sinners) puede interpretarse como un batiburrillo de ideas que a Coogler le parecían interesantes y que creyó que encajaban bien: crítica social sobre el racismo y la América profunda, reflexiones sobre la vida y el espectáculo gore propio del cine de vampiros. La diferencia es que, al contrario que en el desastre que supuso la secuela de Black Panther, aquí esa combinación funciona. Es cierto que tarda en tomar forma como una sola pieza con significado, pero una vez lo hace y ves los hilos, entiendes el propósito. No tanto mientras ves un film cocido a fuego lento y que abusa del suspense, principalmente porque cuando tiene que romper y desatarse, puede resultar decepcionante.
Carece de la locura de Abierto hasta el amanecer —película que sin duda ha inspirado esta—, y en su lugar tenemos un intento de tensión constante y momentos de desenfreno dosificados y gloriosamente ejecutados en IMAX. Pero, la duración y la repetición juegan en su contra: en ese intento de tener al espectador al borde del asiento, la película acaba haciéndose bola en más de una ocasión, a la espera de que, como los vampiros que la habitan, saque sus colmillos. Aunque estos monstruos tan icónicos —cuyo «lore» se respeta— no son ni de lejos el tema central de Los pecadores, solo un medio para contar una historia más grande y, paradójicamente, humana.
Por si no bastastara con los Robert —Pattinson y De Niro— interpretando a gemelos en sus respectivos estrenos en marzo, aquí Michael B. Jordan también se multiplica. Su ya demostrada buena conexión con Coogler da como resultado una actuación sólida y una presencia en pantalla que sostiene el film acompañado de otros nombres destacados como un sorprendente Jack O’Connell.

La euforia que habitualmente acompaña a las películas de Coogler no suele estar justificada: Black Panther no era digna de aquella nominación al Oscar, y mucho menos de romper una barrera histórica con la que ni el Batman de Nolan logró superar; menos aún si tenemos en cuenta que se estrenó el mismo año que Vengadores: Infinity War. Los pecadores cuenta actualmente con un 100% en Rotten Tomatoes, pero tampoco es tan buena, ni lo mejor del año (y no solo por comparación con otros estrenos). Lo mejor es bajar las expectativas como el film rebaja el nivel de delirio que el mismo promete, y disfrutar de una película con mucho que desempolvar, pero que no llega a alcanzar la victoria en todos los territorios que trata de conquistar.