'Daniela Forever' la nueva película de Nacho Vigalondo'Daniela Forever' la nueva película de Nacho Vigalondo

Tras una larga temporada sin hacer una película o una serie completamente propia, Nacho Vigalondo regresa al cine con ‘Daniela Forever’ y, posteriormente, a las series con ‘Superstar’

Daniela Forever, que se estrena el viernes 21 de febrero y cuyo estreno nacional tuvo lugar en Sitges, marca el regreso del director al género fantástico y a un cine que recuerda al juego temporal de Los cronocrímenes, pero esta vez con una historia de amor y superación.

La premisa de la película es clara y va directamente al grano. El protagonista ha perdido a su pareja en un accidente y debe aprender a superarlo. Para ello, se someterá a un tratamiento novedoso que le permitirá recordarla en sus sueños. Un planteamiento muy cercano al de Eternal Sunshine of the Spotless Mind, pero que, a lo largo de la película, comienza a desarrollar su propio terreno con ideas propias.

La película utiliza esta premisa para construir y analizar los comportamientos machistas dentro de la pareja. A través de la muerte de uno de los protagonistas, se crea un personaje que evoluciona en su universo, abordando un tema profundamente arraigado en la realidad. Sin embargo, es una premisa y una historia que, a lo largo de la película, puede llegar a resultar repetitiva y a veces se desvía entre sus ideas y sus mundos, al punto de parecer que la historia no avanza.

Se pierde en sus ideas fantásticas y en un bucle que no se resuelve hasta su último tramo. Además, da protagonismo a personajes al principio de la película que no vuelven a aparecer hacia el final. Teniendo todo esto en cuenta, y sabiendo que se trata de una película irregular con altibajos, su mayor éxito radica en sus ideas y en lo visual.

No es novedad que Nacho Vigalondo es un director original, extravagante y divertido. Incluso con una premisa e ideas que pueden asemejarse a películas como Origen (Nolan), Olvídate de mí o Paprika, consigue llevarla a su propio terreno, al terreno español, y realiza una película visualmente muy potente con un presupuesto reducido.

Desde el aspecto visual, también destaca cómo refleja las calles de Madrid y cómo integra su imaginería en la ciudad, dejando imágenes que podrían llegar a ser icónicas, como la escena en el Templo de Debod. De otra forma, la película localiza gran parte de la acción en un apartamento, muestra de su bajo presupuesto, al que dota de una imaginería fantástica sobrepasando sus muros.

En cuanto a las actuaciones, los dos protagonistas (no españoles), Henry Golding y Beatrice Grannó, dotan de sinceridad e intimidad muy palpables a sus personajes. Ella nos va ganando el corazón, mientras que a él le vamos tomando cierto rechazo, generando una distancia. Por otro lado, el reparto español destaca con una maravillosa participación de Aura Garrido en un pequeño papel que añade más capas a la historia.

Siempre es bueno tener de vuelta a un director de cine español que hace películas de género con su toque autoral. Sin embargo, en esta ocasión falla en algunos planteamientos hacia el final de la película y tiende a la repetición de elementos. Por otro lado, desde el fantástico, plantea temas arraigados a la actualidad como es la construcción de los comportamientos machistas.

Podríamos decir que se trata de una película imperfecta que consigue distanciarse de sus predecesoras más famosas y hacer una gran película visualmente, con un presupuesto muy bajo. Lo mejor son esos momentos de originalidad de Nacho Vigalondo, colocados en las calles de Madrid. Sin embargo, a veces se pierde en sus extravagancias y deja un final extraño, junto con una película algo repetitiva.

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