El 10 de septiembre Madrid acogió a las estrellas internacionales del grupo The Neighbourhood con un concierto en el Palacio Vistalegre.

La banda americana que, en los últimos años ha tenido un notable crecimiento de oyentes en todo el mundo, anunció su gira con el último disco ultrasound en 2025. Este disco ya fue, en su momento, una gran noticia para sus fans puesto que anunciaban así su regreso después de una larga pausa desde 2022 por controversias con el antiguo batería Brandon Fried acusado de “manosear” a la cantante María Zardoya, vocalista del grupo ‘The Marias’.



La banda reaccionó con el despido inmediato de Brandon y la rehabilitación de este en un centro de desintoxicación por el abuso de sustancias.
Casi cuatro años más tarde volvieron pisando fuerte, sacando nuevo disco y anunciando gira mundial con varias fechas en grandes ciudades como Nueva York, Washington o Sidney. A pesar del rápido ‘sold out’ en Madrid, el pasado 10 de septiembre fue la única fecha para España.


Vistalegre se preparaba para la vuelta del grupo ayer con un curioso dresscode no hablado qué todos los asistentes asumen: cuero, botas, ropa negra y blanca, plata y accesorios. Algunos optaron también por referencias al grupo en maquillajes o con el propio merchandising de la banda y su famoso icono de la casa invertida.
Mientras el recinto se iba llenando, los invitados como teloneros de la banda actuaron y prepararon el ambiente para recibirles. Nessa Barret, cantautora americana que saltó a la fama gracias a la plataforma de TikTok, fue muy bien recibida por el público que la elogió durante su actuación.

A las 21.00, sin retrasos y tal y como marcaba la entrada, Jesse Rutherford comenzó a cantar la primera canción ‘Hula Girl’ de su último álbum.
El concierto duró aproximadamente una hora y media, sin apenas descanso y con una gran combinación de todos sus discos y sus canciones más populares: Daddy issues, The beach, Void, Sweaterweather

Y algunas del nuevo disco como Zombie, OMG o Private.
La actuación de Jesse con el público fue cercana, acercándose en ocasiones aún más a la pista, hablando en momentos puntuales entre canciones y alentando a la gente a vivir cada canción desde el sentimiento. La calidad del sonido y por supuesto, del directo de la propia banda, no tiene nada que envidiarle a la perfección de una maqueta grabada en estudio.
La puesta en escena combinó llamas, láseres, vídeos, fotos y lo más impactante: una lluvia de “chispas de fuego” mientras cantaba ‘Softcore’.
Jesse bailó, saltó, leyó pancartas e interactuó en todo momento con la gente. Al finalizar, tanto el como su baterista lanzaron camisetas y baquetas al público y se despidió alegre y mandando besos a las gradas.

En redes sociales, los asistentes al concierto ya comparten con nostalgia algunos de los mejores momentos del show y reclaman, con humor, al grupo que no deje pasar tanto tiempo antes de volver a los escenarios.

En definitiva, un concierto con una gran organización y compromiso por parte de los artistas con el público. Uno de esos conciertos que te dejan con resaca emocional y deseando, o bien retroceder en el tiempo o bien que vuelvan cuanto antes.

Por paulaad15

Descubre más desde 22 minutos con

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo