Ordenamos las películas del guerrero del dragón de menos a más, incluyendo la recién estrenada cuarta entrega
Desde que se estrenara la primera película en 2008, Kung Fu Panda se ha convertido en una de las sagas animadas más icónicas de las últimas décadas; y en una de las más exitosas para DreamWorks, expandiéndose incluso a la televisión. Con la cuarta película ya en cines, no hay mejor momento para mostrar nuestro ranking de las películas de la franquicia.
4. Kung Fu Panda 4
La última entrega de la saga hasta la fecha (el director tiene intención de hacer una quinta película) es también la peor, y con diferencia. Aunque cumpla como entretenimiento infantil y familiar, la saga parece haber perdido por completo su magia: el conjunto se siente poco original y repetitivo, sobre todo en el humor, y no se hace justicia a personajes icónicos.
3. Kung Fu Panda 3
Esta cinta ya supuso un bajón de calidad respecto a las anteriores, mostrando síntomas evidentes de agotamiento, pero mantiene el tipo algo mejor que la cuarta; gracias a Po y a un tercer acto que salva los muebles de una cinta con cero complejidad.
2. Kung Fu Panda
La que lo empezó todo hace ya casi 16 años. Kung Fu Panda es una película que inspira, entretiene y divierte a partes iguales a todos los públicos, con humor tan tontorrón como gracioso y escenas de acción estupendas. Po (Jack Black en versión original y Florentino Fernández en el doblaje al castellano) se convirtió en un icono instantáneo, al igual que los Cinco Furiosos, el maestro Shifu y el temido Tai Lung. El cóctel perfecto, y encima, con un Hans Zimmer en estado de gracia.
1. Kung Fu Panda 2
¿La mejor secuela de animación de la historia? Muy probablemente. Desarrolla al personaje de Po de manera excelente profundizando en su pasado, ofrece una aventura más oscura, pero más disfrutable que la anterior, con el humor y acción trepidantes característicos de la saga. Sin embargo, por encima de todo lo demás, lo mejor de esta secuela es su villano: Lord Shen (con la voz de Gary Oldman en V.O.) es sorprendentemente complejo para tratarse de una película, en el fondo, para niños: carismático, calculador, cruel y responsable de desatar los acontecimientos de un film épico, que demuestra cuanta razón tiene Guillermo del Toro al alabar al cine de animación.