¿Teléfono rojo? Volamos hacía Moscú

Con el actual conflicto de Ucrania interponiéndose, a muchos se les habrá venido a la cabeza, esta mordaz sátira sobre la guerra fría

Dirigida por Stanley Kubrick en 1964, Dr. Strangelove, es una película con un guion inteligente, lleno de dobles sentidos y con un excelente Peter Sellers, en estado de gracia, realizando tres personajes a la vez.

La película es un alegato contra los mandatarios mundiales; sobre su falta de nivel intelectual, baja moral y pocas luces, en general. Y de como en un momento determinado, es muy sencillo activar “la bomba”.

El argumento en el que se basa la película, es la loca idea de un general norteamericano que cree que la Unión Soviética está contaminando los Estados Unidos. Y mientras un tal, capitán Mandrake, trata de impedirlo; el Presidente estadounidense habla con su homónimo ruso para aclarar que es un estúpido error; pero un asesor del presidente, que fue antiguo científico nazi, el doctor Strangelove cree en la existencia de una máquina rusa del juicio final, que acabaría con la humanidad para siempre.

Kubrick se interesó por una novela titulada “Red Alert”, escrita por Peter George, que trataba sobre la crisis producida por los misiles cubanos. Los derechos fueron adquiridos por Columbia Pictures, que ponía como condición para que se realizara el film que participara en ella, Peter Sellers, como así acabo sucediendo, dotándole a la película de una gran sátira. La idea de ver al comunismo como una enfermedad que hay que erradicar, es la base del argumento para que el general Jack Ripper, de la base aérea de Burpelson, ordene a los bombarderos B-52 que inicien un plan de ataque sobre territorio soviético. Cuando los aviones se dirigen a realizar la misión, dentro de la Sala de Guerra del Pentágono, se produce una gran discusión entre el embajador ruso Alexei de Sadaski y el presidente Merkin Muffley, el general Buck Turgidsion y el Doctor Strangelove por la posibilidad de que la U.R.S.S. utilice un arma de un poder tan destructivo que acabe con toda la humanidad.

Stanley Kubrick desarrolla la acción del film en tres lugares a la vez; la base aérea, la sala del Pentágono y los aviones bombarderos; realizando un falso documental bélico y juntándolo a una comedia de dimensiones grotescas, donde la clase dirigente norteamericana formada por políticos y militares son tratados como imbéciles, paranoicos y locos.

Cabe destacar, a Peter Sellers; el cual de manera brillante realiza tres personajes; Merkin Muffley, Lionel Mandrake y Dr. Strangelove. George C. Scott realiza también una gran actuación en la Sala de Guerra. Sterling Hayden; dando viva al general Jack Ripper, un tipo malhumorado y cabreado constantemente, cuya preocupación es el estado del agua fluorada.

La película contiene un retorcido humor negro, con ciertas dosis de suspense, en el que la burla audaz sobre las dos potencias y lo simple que parece que se desencadene un conflicto nuclear, queda reflejada durante todo el metraje.

Y a esa atmosfera asfixiante hay que sumar los maravillosos efectos técnicos, la fotografía de Gilbert Taylor o la banda sonora de Laurie Johnson.

El estreno de la película fue retrasado, por el asesinato de J.F. Kennedy. Los críticos de la época no comprendían su carácter transgresor y sus dobles sentidos, llegando a calificarla como de antiamericana. Los Oscar no tuvieron ninguna consideración, al no otorgarle ningún premio. Pero en 1989, se hizo al fin justicia, e ingresó en el Film National Registry.

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