Más de 15.000 personas asistieron este sábado 19 de septiembre al concierto de Antonio Orozco en el Movistar Arena de Madrid, parada de La Gira de tu vida, con la que el cantante catalán celebra sus 25 años de carrera y presenta su nuevo álbum, El tiempo no es oro.
La gira continúa ahora por Armilla (Granada), A Coruña, Mallorca, Valencia, Murcia, Tarragona, Vitoria, Salamanca y Barcelona.
Un repertorio construido sobre 25 años de carrera
El repertorio recorrió los grandes títulos de su trayectoria, alternando temas de sus primeros trabajos con canciones más recientes del nuevo álbum. Lo que quieras soy, Hoy y Mi héroe funcionaron como anclaje emocional en el tramo inicial del concierto.
Devuélveme la vida trajo consigo una de los momentos más comentados de la noche: el artista, de rodillas ante el público, entregado por completo. Te estaba esperando, dedicada a su hijo mayor, fue otro de los momentos más celebrados de esta primera parte del show, con buena parte del recinto acompañando en la letra.
Pasadas las dos horas de concierto, Orozco detuvo la música para hablar abiertamente de su pasada lucha contra la depresión y la ansiedad. El silencio que se hizo en el Movistar Arena en ese momento contrastó con la energía de las horas anteriores.
«Yo también toqué fondo. Lo peor es que llegas a pensar que de ahí no sales. Pero sí se sale. Yo salí», dijo entre aplausos que fueron creciendo según avanzaba el discurso. Reivindicó la necesidad de pedir ayuda profesional y de hablar de lo que uno siente: «No hay nada más valiente que levantar la mano».
Pero hubo otra frase que terminó quedándose con buena parte de la conversación en redes. «Incluso en la habitación más oscura siempre puede entrar la luz». En un país en el que hablar de salud mental todavía implica romper ciertos silencios, escuchar a un artista de su dimensión ponerle palabras sobre un escenario hizo que aquel momento adquiriera un significado que iba mucho más allá de la música.
Tras el discurso, entre lágrimas y ovaciones, sonaron los primeros acordes de Ni vencedores ni vencidos.
Ya hacia el final del concierto, y visiblemente emocionado, Orozco afirmó que la cita en el Movistar Arena había sido «probablemente una de las noches más importantes» de toda su trayectoria.
Con Estoy hecho de pedacitos de ti, el artista puso el punto final a una noche que, más de dos horas después de su inicio, había dejado de ser solo un concierto.