En Madrid hay un local empeñado en una cosa muy concreta: que cada comunidad autónoma tenga su propia croqueta. Se llama Solo de Croquetas y la idea nació en 2019, cuando sus fundadores probaron un cachopo en Asturias y decidieron convertirlo en croqueta. Hoy tienen más de treinta sabores distintos, cada uno pensado como un guiño a una región, y dos locales en Madrid —uno en la calle Echegaray y otro en Reina Victoria—.
Despachan más de 7.000 croquetas al día, y ya se venden también en supermercados como Hipercor o El Corte Inglés. Todas las croquetas son sin gluten. A eso se suma una línea vegana, otra sin lactosa, y hasta croquetas para mascotas (el local es pet-friendly).
Si se va en pareja o con amigos, hay un juego casi obligatorio: adivinar de qué sabor es cada croqueta antes de que te lo digan.
La propuesta para compartir en pareja
La selección pensada para dos incluye diez croquetas saladas variadas: chipirones en su tinta, bacalao al ajoarriero, rulo de cabra con pimiento caramelizado, provolone con tomate seco y orégano, morcilla con manzana, jamón ibérico, cocido madrileño, cachopo, cecina con puerro y queso gorgonzola, y rabo de toro.
Se completa con una tortilla a elegir entre clásica, de setas y trufa, de rulo de cabra con pimiento del piquillo o de jamón serrano; dos croquetas dulces (Oreo con chocolate blanco y cheesecake con frambuesa); y dos bebidas.
Para mí, de esta selección, ganan claramente las saladas sobre las dulces. Y si tengo que quedarme con dos sabores, elijo la clásica de jamón y la de cachopo. La de jamón, porque es un acierto seguro, de esos sabores de toda la vida que apetecen siempre. Y la de cachopo, porque logra meter todo ese plato asturiano (el empanado, el relleno, el jamón) en un solo bocado.
Las otras catas
Además del CRO-CATA Duo, hay tres opciones más pensadas para ir solo o en grupo, todas con 8 croquetas a elegir entre tres selecciones: la A (bacalao al ajoarriero, chipirones en su tinta, chorizo a la sidra, jamón ibérico, cocido madrileño, rabo de toro, crema catalana y brownie), la B (rulo de cabra con pimiento caramelizado, boletus con trufa, provolone con tomate seco y orégano, cachopo, cecina con puerro y queso gorgonzola, sobrasada con queso de Mahón, cheesecake y Oreo con chocolate blanco) y la C, vegana (pollo vegano al curry, hummus de remolacha, hot dog, sabores extra según disponibilidad, y de postre arroz con leche y brownie).
La CRO-CATA Maridaje de Vinos suma a esas 8 croquetas una degustación de 4 vinos. La CRO-CATA Más Copeo cambia el maridaje por una bebida a elegir entre copa de vino, tercio de cerveza o refresco, más un crocktail de la carta o una copa de importación. Y la CRO-CATA Clásica se queda en las 8 croquetas más una bebida. Con esta variedad de catas cualquier excusa vale para ir: una cena de pareja, un plan con amigos o simplemente ganas de recorrer España croqueta a croqueta.


