Con su nuevo disco, love love FLAKK, Rels B deja de lado su faceta más comercial para mostrarnos su lado más humano. Un álbum que huele a vuelta a los orígenes y a esa madurez que te da el haberte chocado varias veces contra la pared de la industria musical.
Llevábamos un tiempo viendo a un Rels B subido a la ola del estrellato global. Su anterior trabajo, afroLOVA ’25, fue un éxito incuestionable que le llevó a hacer historia en recintos inmensos como el de Ciudad de México, pero muchos de los que le seguimos desde que subía sus primeras maquetas a YouTube echábamos de menos al Skinny Flakk más crudo. Pues bien, el flaco ha vuelto con love love FLAKK, un disco que por momentos te lleva a una década atrás.
El álbum comienza con EL MUNDO X TI. Es una intro tremendamente nostálgica donde Dani se abre hablando de Mallorca, de sus aspiraciones y de esas lágrimas que se traga a solas cuando la echa de menos. Esa misma vibra de mirar atrás se mantiene viva en LLEVA AL SOL, un Rels b muy tranquilo que más tarde mezcla con esos sonidos tropicales más actuales a los que nos tiene acostumbrados.

Pero si hay un momento que ilusionará a los fans de la vieja escuela es SUEÑO. Aquí recupera su espíritu más libre, sin miedo a amar, y que funciona como un guiño directo al estilo de sus primeros años. Es un estilo clásico que recuerda a su mítico trabajo Player Hater (aquel disco de 2015), un rap con chulería.
Si en algo se basa este álbum es la forma de entender las relaciones y su día a día ahora que ya no es el chico joven que empezó allá por 2012. En APRENDÍ A DECIR NO, aparece un Rels que ha bajado las revoluciones por completo tras aquella relación. Ya no le apetece salir las noches de los sábados, confiesa que vive en paz y que el amor de verdad se encuentra quedándose en casa.
Esa madurez choca de frente con el dolor de MÁS QUE TÚ. Apoyado en una base de guitarra melancólica, suelta una de las frases más duras de todo el disco: «nunca te ha importado nadie más que tú», retratando a la perfección el egoísmo de alguien que solo miraba por sí misma. Sin embargo, no todo es rencor en su corazón. En QUIÉN TE VE prueba con un ritmo súper enérgico para hablar de cómo la gente cambia. Es un tema positivo que celebra la buena evolución que ha tenido esa persona, imaginando desde la distancia cómo sería la locura de estar juntos a día de hoy.
El mallorquín siempre ha tenido muy buen ojo para elegir con quién compartir el estudio. Aquí nos regala EL CIELO junto a Kali Uchis. Tiene un ritmo súper bailable donde las dos voces se compenetran de forma perfecta, acompañados por un arpa que en ciertos momentos le da ese toque a la melodía.
Por otro lado, nos presenta UN PLACER CONOCERTE, donde colabora con DJ SWET, la segunda y última colaboración del disco. Cero comercialidad, solo barras y rap para dejar claro que por mucho disco de platino que tenga no se ha olvidado de sus orígenes. Y como le encanta salir de su zona de confort, también hay que hablar de PAÑUELITO DE SEDA, una bossa nova súper disfrutable que demuestra que puede montarse en el ritmo que le dé la gana sin perder el toque.

Seguimos con un interludio que utiliza el audio de Allen Iverson, recogiendo un codiciado premio en el Hall of Fame de baloncesto. Es un mensaje para esos «amigos de mentira» y las máscaras que abundan en la industria. Es evidente que Rels se ha sentido identificado con ese discurso y habrá tenido que hacer limpieza para ver quiénes son los de verdad durante todos estos años de fama.
Y por último, nos topamos con A 2000 PIES, la canción más personal del proyecto. Un tema donde asume sus decisiones mal tomadas, reivindica a su familia y confiesa su necesidad de «volar libre», quitándose de encima los miedos y ese pánico a la gente que a veces te genera la fama. Es por eso que love love FLAKK no es solo un conjunto de canciones, es una introspección del momento actual por el que se encuentra Rels.