Las viguesas estrenaron este sábado, 9 de mayo, su nuevo álbum en Pontevedra, haciendo vibrar a todos los presentes con un repaso de sus clásicos y los temas más recientes
El cielo de Pontevedra se pintó de gris. Todo estaba preparado para que en cualquier momento descargara la tormenta. Si bien el agua esperó al final del concierto, fueron Fillas de Cassandra, el dúo vigués formado por María Soa y Sara Faro, las que colmaron de truenos y rayos el Recinto Ferial de la ciudad. Porque se hicieron notar, pero sobre todo se hicieron sonar. Porque de eso va precisamente Tertúlia, su nuevo disco que vio la luz el pasado 24 de abril. De hablar, de la conversación como forma de revolución que iniciaron nuestras abuelas y bisabuelas hace años, sino más. De salir a la fresca para cuchichear y hacernos escuchar.
«Veña vente que hai tertúlia. Non hai presa pero apura. Falar dos mais non sempre cura, pero as vellas din que moito axuda». Con estas frases de saír a fresca daba comienzo un concierto que durante dos horas puso a bailar a los cerca de 3.000 asistentes. Ellas, magnéticas como siempre, presentaron su nuevo trabajo compuesto de 12 canciones y 12 sillas. Porque sí, cada tema tiene una silla personalizada que se pudieron contemplar a la entrada del recinto. No lo hicieron solas, pues como bien expresaron en varias ocasiones, lo mejor de llevar a cabo un proyecto tan bonito es poder compartirlo con las amigas. Así, Ede, Zetak, Pipiolas, Caamaño&Ameixeiras y hasta la banda de música del Rosal acompañaron a Sara y María en una noche tan especial. La sorpresa final fue la del músico Abraham Cupeiro, quien con su karnyx enmudeció al público.

Pasaron por Alboroto, am0r, cuchicheo para después arderse y dejar todo feito a man. Lisístrata, As Moiras y Cassandra, tres temas de su primer trabajo Acrópole no podían quedarse en el tintero, y pusieron a cantar a todo el mundo entre la nostalgia y la emoción. Uno de sus temas más sonados también entró en el set list, y con Tataravoa terminó de prenderse el ambiente, así como con otra de sus colaboraciones como es Punheta!
Hablaron mucho, claro, porque de eso iba el tema. Y su gente respondió con risas y muchos aplausos a dichas interacciones. Hasta repartieron varias cámaras desechables invitando a la gente a hacerse selfies incluso con desconocidos para «ver después lo que salía». Una amplia tertulia que no quisieron desaprovechar. Filla Filliña, déixate ver, VERBENA o insolación sonaron también, para rematar con lodos. Sin olvidar la que da título al álbum y puso a saltar a todos los presentes.
Una puerta que se movía de arriba abajo y se abría fue la forma de invitar a todo el mundo a su fiesta, a su vuelta a los escenarios, a su Tertúlia. Esa que durante tiempo fue solo de ellas, pero que ahora por fin pueden compartir con todo el mundo. Porque sí, esto no ha hecho más que empezar, y que continúe durante mucho tiempo para que podamos hablar de ello. Para seguir disfrutándolas muchos ratitos más.