El grupo murciano RATA presentó ayer en Madrid su esperado primer álbum, No me quiero morir nunca, en una cita especial celebrada en la sala Bao Bao. El evento organizado por Vibra Mahou reunió a seguidores, prensa y caras conocidas como su amigo Walls, que no se quisieron perder el pistoletazo de salida.

La cita, celebrada en un ambiente íntimo pero cargado de energía, sirvió como puesta de largo de un trabajo que marca el inicio de una nueva etapa para el grupo. Tras varios adelantos y una creciente expectación en redes, RATA presentó en directo un repertorio que combina frescura, actitud y una narrativa emocional muy conectada con su generación.

Un debut que confirma su ascenso

Tras irrumpir en 2025 con su primer EP, el grupo ha dado un paso decisivo con No me quiero morir nunca, su primer larga duración. El disco llega después de meses de expectación y adelantos, que ya anticipaban un sonido más maduro sin perder la esencia cruda y generacional que define a RATA.

La banda, formada por Daniel Sabater y Félix Esteban, ha construido su identidad a partir de una mezcla de indie, punk, pop y rock, con letras directas que conectan con una generación. Y eso mismo se encarga de hacer el álbum, que no solo consolida su estilo, sino que también refuerza su discurso: canciones que hablan de incertidumbre, amistad, identidad y el vértigo de crecer en un contexto cambiante.

El disco cuenta con 10 canciones:

  • Me encanta
  • Borracho
  • El favorito de Dios
  • Hacer el amor
  • Ojalá
  • Yo también pensaba que sí
  • De mal en peor
  • Dejarse los nudillos
  • Tipos duros
  • Yo de mayor quiero se yo

De fenómeno emergente a realidad consolidada

En apenas un año, RATA ha pasado de ser un proyecto casi espontáneo a consolidarse como una de las propuestas más comentadas de la nueva escena independiente. Su crecimiento ha sido impulsado tanto por el boca a boca como por la fuerza de sus directos, considerados uno de sus principales activos, debido siempre a su propuesta honesta y en una conexión profunda con su público.

No me quiero morir nunca no es solo un título llamativo, sino una declaración de intenciones: la de permanecer, la de dejar huella y la de conectar con una generación que busca en la música algo más que entretenimiento.

La presentación en Madrid dejó claro que el proyecto tiene recorrido. Si el disco ya apunta maneras en estudio, su traducción al directo confirma que estamos ante una banda que entiende el escenario como un espacio de verdad, de riesgo y de conexión real.

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