Fui al Movistar Arena con ese cosquilleo extraño que da volver a ver a alguien que, en otro momento de tu vida, significó mucho. No fui a juzgar si Louis Tomlinson «está a la altura» ni a compararlo con nada. Fui a ver qué quedaba. Y lo que quedaba era bastante más de lo que esperaba.
El concierto abrió con Lemonade y con un escenario lleno de luces.
Louis lleva años construyendo una identidad propia: más rockera, más suya, lejos del pop de One Direction. Esta noche lo demostró canción tras canción: On Fire, Out of My System, Kill My Mind… También hay que decirlo: los decibelios que alcanzó el Movistar Arena en algunos momentos no tenían nada que envidiarle a ningún estadio. El público no estaba ahí de acompañante: estaba ahí para dejarse la voz.
Uno de los momentos de la noche llegó cuando el público empezó a corear No Control. Con esa energía de fan que lo puede todo. Tomlinson los miró, sonrió con cara de «menuda panda», y soltó, divertido, «la presión de grupo no funciona conmigo». Acto seguido arrancó con Lucky Again.
Después llegó Miss You, con él envuelto en una bandera de España.
En Palaces bajó del escenario. Se metió entre el público. Y en ese instante dejó de haber artista y espectadores: había solo un montón de gente y alguien que quería estar cerca de ella.
Confesó que había llegado nervioso. Que no sabía cómo iba a responder la voz. Y que España siempre ha tenido algo especial para él, una intensidad que no encuentra en todos lados. “Los quiero un montón”, dijo.
¿Y la nostalgia? Sí, estaba ahí. Si fuiste directioner, no te voy a mentir: hay momentos en los que el cerebro hace de las suyas y piensa en lo que fue, en aquellos años y en quienes ya no están sobre ese escenario. Es inevitable.
Pero lo bonito de la noche fue que esa nostalgia no pesaba. No era tristeza. Era más bien como encontrarte con alguien que conoces desde hace mucho y darte cuenta de que ha crecido. Que está bien. Que ha encontrado su sitio.
Louis Tomlinson salió del Movistar Arena habiéndose reafirmado. Este ya no es el chico de la banda. Es el hombre que llena arenas con sus propias canciones.