Crítica de Te van a matar

‘Te van a matar’, la última producción de Andy Muschietti, se encuentra en cines desde el 27 de marzo.

En Te van a matar, la historia sigue a Asia (Zazie Beetz), una joven que acepta un trabajo como asistente en un hotel exclusivo en pleno Nueva York para buscar a su hermana desaparecida. Pronto se descubre que el hotel no es lo que aparenta: sus huéspedes (Patricia Arquette, Heather Graham y Tom Felton), al principio amables y cordiales, se transforman en asesinos que intentan acabar con la protagonista. Esta se defiende, dando inicio a un festín de escenas de lucha poco convencionales, salpicadas de litros de sangre.

Te van a matar es una película salvaje. Lo más destacable son sus momentos de violencia explícita, que recuerdan a filmes de Tarantino como Kill Bill o clásicos de acción como The Raid. Los planos y las escenas en cámara lenta, al más puro estilo anime, mantienen al espectador pegado al asiento. Es en estos momentos donde la película encuentra cierta solidez, en contraste con las debilidades del guion.

La originalidad de la historia no es su punto fuerte, aunque podría haberse explotado más. La violencia “injustificada” en Te van a matar encuentra una razón de ser cuando los antagonistas son un grupo de ricachones sin respeto por la vida humana. Aunque podría haberse desarrollado un discurso más amplio sobre la lucha de clases y las diferencias sociales, la película se centra principalmente en la violencia.

Por estos motivos, Te van a matar no es la película del año, pero resulta efectiva y muy entretenida, gracias a su ritmo y a sus escenas de pelea y violencia, que resultan bastante icónicas. Los espectadores podrán comprobarlo en los cines españoles desde el 27 de marzo.

Por Amaru Gallegos

Madrid Técnico En Realización Audiovisual. Fotógrafo

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