Céro

La Sala But de Madrid recibió a Céro por segunda noche consecutiva con la misma energía que la primera, como si el público hubiera decidido que una sola vez no era suficiente. 

El concierto comenzó con un vídeo proyectado en pantalla en el que el propio artista recorría las calles de Madrid hasta llegar a la sala, una especie de prólogo visual que terminaba exactamente donde empezaba la noche: sobre el escenario.

A partir de ahí, el directo arrancó con ‘Séptimo sentido’, ‘Patio andaluz’ y ‘Novio Golden’

“Es un puto sueño por segunda noche consecutiva”, dijo, y lo dijo como alguien que todavía no sabe muy bien cómo procesar lo que le está pasando. Contó que no es de los que viven pegados al móvil ni a las redes, y que llegar hasta aquí siendo él mismo es lo que entiende por éxito. En boca de otro sonaría a frase hecha. En la suya sonó a algo que lleva tiempo pensando.

El repertorio siguió con ‘Escala en Palma’ y un momento acústico a guitarra que bajó las revoluciones de la sala para poner el foco en las letras. Fue una de esas pausas que permiten entender mejor por qué sus canciones conectan con tanta gente.

Uno de los momentos más celebrados llegó con ‘Lady Madrizzz’. El propio artista bromeó con la canción antes de interpretarla: “Me encanta este tema. La gente se piensa que le tengo asco por haberla escuchado tantas veces… pero me encanta lo que habéis hecho vosotros, tenerla entre vuestras parejas”.

Céro

 

Canciones como ‘Mi momento’, ‘Piloto automático’, ‘Tiempos de Dios’, ‘Llámame’ fueron construyendo una segunda mitad de concierto que ganó en intensidad sin perder en intimidad.

Llegó entonces ‘Padre Nuestro’. Antes de cantarla, Céro se tomó un segundo para explicar: que es su letra más bonita, que la escribió siendo más una carta que una canción. Mientras la interpretaba, la emoción se le notaba en la voz y el público respondió coreando su nombre artístico. 

«Siento que vamos acelerados, así que me quiero parar un poco para disfrutar. Siento que sois mi familia”, dijo después. “Vamos a por más. Gracias por vivir parte del proceso y ser parte del camino”.

La noche también dejó espacio para una versión muy celebrada de ‘Tenía tanto que darte’ de Nena Daconte, cantada casi al unísono con la sala, y luego ‘De la noche a la mañana‘, ese tema que funciona como promesa más que como canción, un recordatorio de que la distancia entre el sueño y la realidad a veces se acorta de un día para otro.

«Gracias por este día y por hacerme tan feliz», dijo antes del último tema.

Cerró con ‘Una Mina’. Cuando se encendieron las luces, nadie tenía mucha prisa por irse, la sensación era clara: había sido una de esas noches en las que artista y público se reconocen mutuamente. 

Y quizá por eso, mientras la gente abandonaba la Sala But, quedaba flotando la misma idea que Céro había dejado caer durante la noche: que algunos sueños, cuando se comparten, dejan de parecer imposibles.

Por María Peinado Lafuente

Periodista. Puedes leerme también a través de mis redes sociales. Instagram y Twitter: maria_peinado22

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