Neurociencia para la vida real

Vivimos en una época de sobreestimulación de información: notificaciones constantes, miles de datos allá donde miremos y un mundo que nos exige niveles de rendimiento elevados. Nuestra mente necesita estímulos positivos, como la neurociencia, que nos ayuda en llegar al bienestar.

Sin embargo, nuestra mente no está diseñada para vivir en un estado de alerta casi permanente, y por tanto este estilo de vida provoca un cerebro saturado, dificultades para concentrarse, descansar y gestionar el estrés.

El lado bueno es que como sociedad nos hemos dado cuenta de ello, y muchas personas utilizan precisamente estos espacios mediáticos para transmitir herramientas que nos ayuden a afrontar un mundo tan dinámico y frenético. Una de ellas es Ana Ibáñez, una reconocida neurocientífica española y una de las voces más relevantes en el país en el ámbito del alto rendimiento y el bienestar mental. Ha desarrollado un innovador método con el que entrena no solo a futbolistas de la FIFA, equipos de alto rendimiento profesional y directivos del IBEX 35, sino también a niños y adultos para mejorar su vida y fortalecer su cerebro en sus centros MindStudio de Madrid, Barcelona y Valencia.

Ana Ibáñez

En Neurociencia para la vida real, Ana Ibáñez parte de una idea fundamental: el cerebro se puede entrenar igual que el cuerpo. Gracias a la neuroplasticidad, la capacidad del cerebro para reorganizarse y crear nuevas conexiones a lo largo de toda la vida, podemos modificar rutinas mentales que afectan a nuestro bienestar y aprender a funcionar de manera más saludable. «Nuestro cerebro tiene una capacidad asombrosa de transformación. Cuando rompemos una limitación, reorganiza sus circuitos y crea nuevas conexiones» explica Ana.

El libro se apoya en diez pilares, diez ideas, que, tras ser puestas en práctica, pueden ayudarnos a tener una vida más plena.

1. HAZ POSIBLE LO IMPOSIBLE

Para que el cerebro pueda reorganizar sus circuitos neuronales, es necesario romper con limitaciones preestablecidas, convirtiendo algo que antes parecía imposible en algo cotidiano. Por eso, la confianza y la motivación son dos aspectos clave a desarrollar. Entender por qué queremos cambiar cierto aspecto de nuestra vida es muy importante, ya que nos ayudará a mantener la visión a la hora de introducir ese nuevo cambio, ayudándonos a ignorar esa voz interior que nos querrá empujar de vuelta a la zona de confort.

2. FABRICA MEJORES SENSACIONES

Si hay algo que afecta a la calidad de nuestra vida, son los pensamientos que dejamos que tomen protagonismo en nuestra mente. Trabajar en nuestro diálogo interno tendrá un impacto positivo en nuestra actitud ante la vida. Como si se tratase de un efecto dominó, cuando empezamos a generar movimiento físico, enfoque atencional, microacciones repetidas y estados corporales de mayor energía, el cerebro comienza a modificar su química, y empezamos a experimentar algo esencial: una sensación interna de control. Algo que resulta, además, uno de los antídotos más potentes contra enfermedades como la depresión.

3. TRANSFORMA TU ENERGÍA

En este capítulo, la idea es simple: cualquier energía que recibas, transfórmala en una mejor. Ana propone elegir no ser un eco de lo que recibes si esa energía no resuena contigo. Si alguien transmite tensión, tú respondes con calma. Si sientes rechazo, tú ofreces respeto. No es ingenuidad, sino una búsqueda de paz mental, evitando así que la energía se disperse ante la falta de poner límites.

4. MANTÉN EL ESTRÉS A RAYA

El estrés, en su forma más básica, es una respuesta de supervivencia que todos necesitamos. Es el mecanismo que nos ha permitido adaptarnos, reaccionar y seguir adelante durante miles de años, y está diseñado para activarse cuando algo amenaza nuestro bienestar o rompe nuestro equilibrio. El problema es cuando se convierte en algo constante, en ansiedad.

Sin embargo, tenemos el potencial de cambiarlo en una fuente de «adversidad positiva» Aprender algo nuevo, tomar una decisión difícil, cambiar nuestra rutina o hablar con alguien que piensa diferente son buenos ejercicios para este fin. La respiración consciente, pausada y profunda, y los ejercicios de relajación son muy útiles también, ya que calman la mente, regulan el sistema nervioso autónomo, equilibran el ritmo cardíaco y reducen la inflamación.

5. OLVÍDATE DE LOS DRAMAS

Cómo te tratas, si te hablas bien o mal, depende de cómo hayas interiorizado que es «normal» hacerlo. Para ello, es necesario identificar qué valores queremos que estén presentes en nuestra vida, cuáles definen la persona que aspiramos a ser, cuáles nos hacen respetarnos más. Tener claro nuestro sistema de valores nos servirá como una brújula ante una circunstancia inesperada, e incluso para influir positivamente en la vida de otros. Un espíritu abierto, de aprendizaje y flexible aumenta nuestra calidad de vida.

6. VUELVE A CONCENTRARTE COMO ANTES

Nuestro cerebro está diseñado para explorar, por eso nos puede costar concentrarnos en un mundo con tantos estímulos. Pero la concentración no es cuestión de fuerza de voluntad, sino de entrenamiento, y el primer paso para desarrollarla es identificar cuál es el momento del día en el que más nos concentramos. Cuando lo respetas, tu cerebro deja de trabajar a la contra y empieza a acompañarte: no forzarlo es el primer paso para que empiece a colaborar contigo.

En el caso de las personas con TDA/H o «déficit de atención», la dificultad aparece sobre todo cuando el cerebro no puede elegir un solo objeto en el que concentrarse, ya que perciben muchos estímulos al mismo tiempo, los procesan, encuentran relaciones nuevas y generan ideas originales. Su estilo de aprendizaje no es lineal y rígido, así que debemos adaptarlo para que su mente se sienta «como un pez en el agua».

Otra clave es la motivación: encuentra un motivo que merezca tu atención y concentrarte te resultará más fácil.

7. QUIERE BIEN

En este capítulo, Ana habla del amor y de lo fascinante que es no solo como emoción, sino a nivel mental y neuronal. Un cerebro que siente amor se ilumina y despliega conexiones mucho más profundas, así que es una fuente de fortaleza y mejora nuestra capacidad de sanarnos.

Ana habla también del concepto de amor sano, uno que nos acepta como somos, nos acompaña en nuestras vulnerabilidades y disfruta nuestra esencia. Eso sin olvidar que, para amar a otros, primero debemos aprender a amarnos a nosotros mismos.

8. REGRESA A TI

Hay momentos en los que no sabemos explicar qué nos pasa, pero sí sentimos que no estamos donde deberíamos estar. Este pequeño pensamiento es suficiente para seguir un camino que nos haga reencontrarnos, siendo la ilusión nuestra mejor herramienta en este caso: el simple acto de conectar con algo que nos despierta entusiasmo activa la corteza prefrontal, encargada de planificar, decidir y proyectar. Comenzamos a ver posibilidades, alternativas, la dopamina aumenta y nos empezamos a sentir mejor. Para intensificar este proceso y saber en qué dirección moverte, presta atención a lo cotidiano durante unos días y fíjate en detalles que te hagan sentir bien y enciendan tu ilusión.

9. CONSIGUE UN SUEÑO REPARADOR

El sueño es un proceso activo en el que la mente se reorganiza, elimina lo que sobra, repara lo que está dañado y reajusta todo lo que te mantiene funcionando. Es vital para el cuerpo, mejorando el sistema inmune, equilibrando tus hormonas y recuperando los tejidos. Dejar de usar las pantallas antes de irnos a dormir y fomentar un ambiente de relajación ayudarán a que podamos conciliar el sueño. La actividad física y las pausas sensoriales de 10 o 20 segundos en los que no consumimos información también tienen un impacto directo en nuestra calidad de sueño, así como descansar la vista mirando a un punto lejano, beber agua o trabajar en técnicas de relajación.

10. EMPIEZA A CREAR

Normalmente asociamos el concepto de creatividad a lo artístico, a la pintura o a la música, pero se trata de una habilidad que abarca mucho más: esencialmente, trata de de idear algo inédito, de abrir nuevos caminos mentales o de innovar. Pero claro, a veces nos invade la procrastinación, esa incómoda sensación de postergar continuamente, muy común en los procesos creativos. Para vencerla, habrá que encontrar algo que a tu cerebro le resulte atractivo porque le reporta un beneficio claro, y aumentar tu energía utilizando el cuerpo y el movimiento.

Y confía en ti. Entonces la inspiración se convertirá en lo que siempre fue: «un regalo que se manifiesta cuando le das espacio«.

«Nuestra capacidad de transformación es extraordinaria.

Los cambios que podemos lograr están mucho más allá

de lo que creemos posible».Ana Ibáñez

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