El director estadounidense de cine independiente Jim Jarmusch, conocido por rodearse tanto de grandes estrellas como de viejos amigos, vuelve a sus raíces con su nueva película. Tras la comedia de zombis ‘Los muertos no mueren’, regresa al minimalismo, la lentitud y las conversaciones de café episódicas para desentrañar las complejas relaciones familiares y triunfar en el festival de Venecia.

La película se compone de tres relatos —Father, Mother y, por último, Sister Brother cuyas historias giran en torno a la figura familiar que da título a cada uno. Dos de ellos tienen un tono más cómico, mientras que el último es claramente más sentimental. Juntos conforman un tríptico que refleja esos silencios familiares que congelan relaciones muy cercanas.

Observamos costumbres y manías propias de cada familia; el director nos introduce en ese micromundo, transmitiendo un mensaje algo desesperanzador en las dos primeras historias y un optimismo precioso en la última. Cada relato está protagonizado por tres actores principales, alrededor de los cuales gira toda la trama. Es una película muy centrada en el diálogo (o en los silencios) y en las interpretaciones contenidas y gélidas de su reparto.

En la primera historia participan Tom Waits, Adam Driver y Mayim Bialik. Los dos hermanos protagonistas visitan a su padre después de varios años. Allí descubren aspectos que, en el fondo, ya conocían y seguirán reconociendo, pero que, por mantener la calma y no remover el pasado, deciden no confrontar.

La segunda historia, protagonizada por Vicky Krieps, Cate Blanchett y Charlotte Rampling, muestra otra reunión familiar donde una de las hermanas intenta ser lo suficientemente buena para su madre, mientras la otra ya ocupa ese lugar, aunque desde un evidente caos.

Estas relaciones y, junto a las interpretaciones frías del elenco, contrastan con los personajes de Tom Waits y Charlotte Rampling, que son el eje de sus historias y la fuerza que impulsa al resto del reparto a alcanzar las grandes cotas. Ambos funcionan como puntos de catarsis y de unión dentro de sus respectivas tramas, sosteniendo el pulso y la fuerza frente a sus «contrincantes»: hijos e hijas. Por un lado, un Tom Waits loco y granuja; por otro, una Charlotte Rampling firme y contenida.

He unido las dos primeras historias no solo por su temática o su intención cómica, sino también por la desesperanza que las atraviesa. El director muestra una tristeza y una lejanía que se instalan en algunas familias. A través de los diálogos y las interpretaciones, lo que en apariencia es comedia se revela como un retrato de la distancia, la soledad y la incapacidad de reconocer a tu propio hijo, hija, madre o padre.

En la última historia participan dos actores menos conocidos, Luka Sabbat e Indya Moore, pero tan magníficos como el resto del reparto. Ambos construyen una relación fraternal de fuerza magnética y preciosa, que envuelve y embruja al espectador. Esta historia cierra heridas y contradice todo lo mostrado anteriormente. Resulta catártica tras dos relatos contenidos y fríos, y es una oda al amor, al recuerdo y a las heridas que nos conforman.

Las tres historias conforman este tríptico que conecta mediante pequeños gags y elementos comunes. Ofrecen momentos cómicos y conexiones sutiles que nos recuerdan que, al final, todas las familias son similares: simplemente son familias. A su ritmo pausado en diálogos e interpretaciones se suman los planos largos, que refuerzan la sensación de distancia y contemplación.

Es una película difícil y distinta, que va a contracorriente de las tendencias actuales. Lenta, con un humor complejo —no busca el chiste fácil—, es ácida y profundamente real. Ni los actores ni el director persiguen una conexión directa con el espectador. Sin embargo, esto cambia en la última historia: se vuelve cercana, sencilla, llena de capas en sus personajes y con una complicidad palpable.

Si eres fanático de Jarmusch en su estado más puro, esta es tu película; si aceptas su juego, también lo será. Lo que cuenta es muy potente, pero cambia el cómo lo cuenta, y ese es el reto.

Descubre más desde 22 minutos con

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo