Big Time RushIria Fernández Patiño (@p4ticam) | Live Nation España

En 2009, Nickelodeon presentaba Big Time Rush, una serie que, sin saberlo entonces, marcaría a toda una generación. Kendall Schmidt, James Maslow, Logan Henderson y Carlos Pena Jr. protagonizaban la trama de cuatro chicos de Minnesota intentando abrirse paso en la industria musical.

Y lo lograron. Lo que empezó como una ficción televisiva terminó convertido en un fenómeno real: la banda consiguió discos de oro y platino, giras por todo el mundo y una legión de fans que siguieron escuchando su música incluso después de que la serie finalizara en 2013 y el grupo decidiera separarse.

Pero el tiempo y la nostalgia juegan a favor cuando el cariño del público nunca desaparece. Y Big Time Rush, más de una década después, volvió. En 2023 sorprendieron con Another Life, su cuarto álbum, y desde entonces están inmersos en una gira mundial que acaba de pasar por Madrid y Barcelona.

Crónica desde el Palacio Vistalegre de Madrid

El concierto en Madrid tuvo lugar este domingo en un Palacio Vistalegre repleto y expectante. Asistir a un show de Big Time Rush es, inevitablemente, un viaje directo a la adolescencia. Y lo más sorprendente es que, desde el primer minuto, parece que el tiempo no ha pasado para ellos… ni para nosotros.

Antes de la entrada del grupo, los teloneros calentaron motores. Stephen Kramer Glickman —el inolvidable Gustavo Rocque— apareció para abrir la velada y, más tarde, regresaría al piano para acompañar los solos de los integrantes de la banda. También Katelyn Tarver, la Jo Taylor de la ficción, actuó como telonera.

La noche comenzó con la icónica intro de la serie proyectada en pantalla. Los gritos, fueron inevitables.

Durante varios momentos del concierto se proyectaron imágenes de la serie, pequeñas píldoras que funcionaban como hilo conductor entre el pasado televisivo y el presente musical.

El punto más íntimo de la noche llegó cuando los cuatro se bajaron a la pista y caminaron entre el público hacia un segundo escenario donde interpretaron varias canciones en acústico.

Pero si algo define a Big Time Rush es la cercanía. Pocas bandas mainstream se comportan de manera tan espontánea con su público: repartieron camisetas, abrazaron a fans e incluso, subieron a varias seguidoras al escenario para bailar, charlar y cantar junto a ellas Worldwide.

Un final a la altura

Tras un despliegue de coreografías hipnóticas y un repertorio que no dejó fuera ninguna de las imprescindibles, Big Time Rush puso el punto y final con Boyfriend, un cierre redondo para una noche donde música y nostalgia caminaron de la mano.

El éxito de la gira ha sido tan rotundo que la banda ya ha anunciado nuevas fechas para 2026. Y es que su regreso confirma que siguen siendo capaces de reconectar con un público que nunca dejo de seguirlos.

Por María Peinado Lafuente

Periodista. Puedes leerme también a través de mis redes sociales. Instagram y Twitter: maria_peinado22

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