Las figuras de edición limitada y solo disponibles en nuestro país en la SDCC Málaga han acabado en polémica

Son las 9:52 de un viernes y todavía se respira cierta calma en el Exhibitor Hall de la San Diego Comic-Con de Málaga, el mayor espacio del evento que reúne a marcas, tiendas y artistas. Solo la prensa, el personal y algunos invitados recorren los pasillos mientras esperan la apertura al público general a las 10:00.

Sin embargo, una cola inusualmente larga comienza a llamar la atención: es para el stand de Funko, la popular marca de figuras «cabezones» que reina entre coleccionistas y amantes de la cultura pop. Casi cualquier personaje de cine, serie o videojuegos cuenta con su propio réplica en vinilo, y en la SDCC Málaga se presentan cuatro figuras exclusivas, disponibles únicamente en España en este evento y casi imposibles de conseguir fuera de nuestras fronteras: el superhéroe Spider-Boy, el General Grievous de Star Wars, el pequeño Tim Murphy de Parque Jurásico y el luchador Cody Rhodes.

A pocos minutos de que el reloj marque las 10, Funko abre la cola y los fans salen corriendo, mientras algunos aprovechan para colarse. La escena desata el enfado tanto de fans como de organizadores. El staff y el personal de seguridad intentan controlar a la multitud, pero justo en ese momento comienza otro problema: con la entrada masiva del público general se ha formado una segunda cola, y ahora ambas intentan acceder al stand al mismo tiempo.

Se necesitan varios minutos para recuperar el orden, en medio de algunos enfrentamientos verbales entre quienes persiguen las codiciadas figuras. La tensión acaba dejando a varios fans decepcionados, que abandonan el improvisado amago de fila. «Se pierde la ilusión», dice uno. «Esto es Funko España», grita otro mientras graba la escena, que muchos asistentes no dudan de calificar de vergonzosa. 

El Funko exclusivo del General Grievous, uno de los exclusivos de la SDCC Málaga

Cuando por fin se establece el orden y se forma una cola civilizada, la espera para quienes quedan al final ronda ya las tres horas, y apenas acaba de comenzar la jornada.

«Desde antes de abrir ya se sabe que se van a agotar», comenta una trabajadora de Funko. Explica que, aunque escalonan la salida de las figuras exclusivas, el desenlace es inevitable: con 300 personas aguardando desde primera hora, el stock desaparece con rapidez. Cada modelo cuenta con unas 150 unidades disponibles al día. 

Lo ocurrido en el tercer día de la San Diego Comic-Con de Málaga no es un hecho aislado, sino un patrón que se repite desde la inauguración del evento. Las reclamaciones se acumulan: clientes enfadados por no haber conseguido su Funko aseguran que se les había prometido disponibilidad también por la tarde. Hubo dos personas que incluso llegaron a las manos por el muñeco. 

Lo más curioso es que, a cualquier hora del día, apenas hay niños en la cola de Funko, a pesar de que gran parte de sus productos provienen de proyectos familiares o directamente infantiles. Como ha ocurrido también ha ocurrido con marcas como LEGO, el coleccionismo adulto ha superado claramente al juego de los más pequeños.

La imagen que mejor retrata a los compradores de Funko no es la de los adultos peleándose —literalmente— por las figuras, sino la de esos Funkos exclusivos que en la Comic-Con se veden por 22 euros y que las páginas web de reventa alcanzan el doble o incluso el triple de precio. Varios ejemplares del General Grievous se podían encontrar por 250 o casi 300 euros, lo que ayuda a entender por qué muchos fans sienten que, al final, «se pierde la ilusión». 

Por Sergio Vega Calderón

Estudiante de Cuarto año Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UC3M (Getafe, Madrid). Fanático del cine y las series.

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