La película Tierra de Nadie narra la historia de tres viejos amigos: un narco, un guardia civil y un depositario judicial, quienes se ven obligados a poner a prueba su amistad en una peligrosa aventura. El traslado rutinario de un yate incautado se convierte en una misión de vida o muerte.
Con un elenco compuesto por Luis Zahera, Karra Elejalde, Jesús Carroza, Vicente Romero, Paco Mora, Antonio Gil, Antonio Gómiz, Paula Díaz, Emilio Palacios, Tamara Casellas, Mona Martínez, Jero Medina, Damián Alcázar, Mila Fernández y Óscar Rodríguez, Tierra de Nadie es una propuesta cinematográfica que aborda la realidad del narcotráfico en la región de Cádiz, sin perder de vista las complejas relaciones humanas que se desarrollan en medio de este peligroso contexto. La película ya está en cines.
Pudimos hablar con Damián Alcázar, Paula Díaz y Emilio Palacios, quienes nos contaron su experiencia en este emocionante thriller.
Pregunta: El narcotráfico en Cádiz es un tema muy actual en la sociedad. ¿Creéis que la película refleja bien este tema?
Emilio Palacios: Hay que aclarar una cosa, y es que la película parte de un guion que se escribió hace bastante tiempo. Entonces, que nadie se confunda, porque no va de los últimos acontecimientos ni por asomo. Pero sí que trata muy bien el peligro del mundo del narcotráfico y el riesgo que asumen los guardias civiles en Cádiz. En ese sentido, yo creo que es una película muy necesaria.
Paula Díaz: Yo creo que sí, que está muy bien retratado. Se focaliza en Cádiz, pero claro, esto pasa en muchas ciudades costeras en general. Es un problema generalizado. La droga no es solo de Cádiz, por desgracia. Así que creo que se adapta muy bien a la situación en Andalucía, pero podría aplicarse perfectamente a otras ciudades del mundo.
Damián Alcázar: Yo, del narcotráfico, te podría contar cosas terroríficas. Para empezar, sí: se volvió una plaga, una epidemia tremenda a nivel internacional. Nadie se ha salvado, y los países reciben este estigma de violencia cargada de muchísima muerte, que rompe con la armonía de las sociedades.
Creo que es un problema muy contemporáneo y que deberíamos enfrentar de manera abierta. Ver si es posible, por lo menos, legalizar la mayoría de las drogas blandas para terminar con la violencia. Es una opinión, pero a mí, como persona, nadie puede prohibirme absolutamente nada. Yo sabré qué consumo y qué leo. Porque si alguien va a venir a decirme “eso no lo puedes hacer”, perdón… ¿qué?
Más vale enfrentar eso que a un señor violento con armas, que va a matar a cualquiera por conseguir sus objetivos. Ese es el gran problema del narcotráfico a nivel internacional: que lo que acarrea es violencia y muerte. Y hay que quitarle eso.
P: En los últimos años, en el cine hemos visto un auge de narcotráfico y acción. ¿Qué diríais que diferencia esta película del resto de películas de narcotráfico?
Damián Alcázar: El problema es que en el cine lo hemos visto, pero en la realidad existe. Lo maravilloso de esta película, Tierra de Nadie, es que el tema no es solo el narcotráfico, sino la armonía, la amistad y el amor dentro de una pequeña sociedad, y cómo esa armonía se ve rota y penetrada por la violencia y la muerte. Lo más importante en esta historia son las relaciones interpersonales, que son muy interesantes.
Paula Díaz: Estoy de acuerdo. No es solo una película de acción o tiros, sino que los tres protagonistas son personajes muy complejos. Se profundiza bastante en sus historias y cómo cada uno de ellos reacciona de manera diferente ante los mismos problemas. Eso le da una riqueza y profundidad a la película que la hace distinta a otras del género.
Emilio Palacios: Yo también creo que esta película tiene algo que la diferencia. No es solo una película de narcotraficantes. La Guardia Civil juega un papel importante, pero es más humano. No se trata de glorificar el narcotráfico ni la acción, sino de explorar las consecuencias de este conflicto en las personas. Creo que eso le da una capa de profundidad que otras películas del género no tienen.
P: La película refleja otra realidad, que es que dentro del cuerpo de policía hay gente que está metida en el mundillo de las drogas, ¿no?
Emilio Palacios: En la película se ve que todo eso surge de una necesidad de protegerse, de un miedo real al peligro. No es una película que trate sobre gente que se dedica al narcotráfico o sobre policías involucrados en ese mundo. Lo que realmente crítica es el peligro al que se enfrentan las personas en situaciones extremas y cómo eso puede afectar incluso a alguien normal, fuera de ese contexto. La película señala cómo, cuando estás rodeado por ese ambiente, es fácil caer en una espiral de decisiones difíciles, pero todo viene de la necesidad de sobrevivir.
P: ¿Cómo fue prepararos cada uno vuestros papeles?
Damián Alcázar: Lo más emocionante para mí fue que estaba haciendo, al mismo tiempo, dos películas, y tenía que interpretar dos personajes relacionados con el narcotráfico: uno es un jefe y el otro un sicario. Ambos personajes tenían guiones muy interesantes, bien escritos y muy divertidos. El desafío más grande fue lograr hacer dos personajes distintos con la misma imagen, y eso fue lo que más me gustó de la experiencia. Además, es maravilloso trabajar en cine en España.
Paula Díaz: Mi personaje cambió mucho de la idea inicial que tenía a lo que finalmente se quedó. Con el trabajo que hice con las chicas de vestuario y maquillaje, el personaje terminó siendo completamente diferente a lo que tenía en la cabeza al principio. A partir de ahí, tuve que reconstruir y construir algo nuevo, lo que fue un reto interesante.
Emilio Palacios: Yo, la verdad, siempre había interpretado personajes de delincuentes, pero nunca había hecho de Guardia Civil ni de Policía. Lo primero que hice fue leer muchos artículos sobre el trabajo de la Guardia Civil. Luego, entrevisté a cuantos guardias civiles y policías nacionales pude para conocer mejor ese mundo en general, y sobre todo, para entender bien el trabajo de la Guardia Civil. Esa fue una parte crucial de mi preparación.
P: Si pudierais definir a vuestros personajes en una sola frase, ¿cómo lo definiríais?
Damián Alcázar: Diría que es un comerciante insensible, dispuesto a pasar por encima de quien sea para conseguir sus objetivos económicos.
Paula Díaz: Mi personaje es una chica que no tiene ambiciones desmedidas; simplemente quiere tener un trabajo, una familia, y con eso le basta.
Emilio Palacios: Un chico joven e impetuoso, con muchas ganas de hacer bien su trabajo y ser un buen compañero, que cree firmemente en lo que hace, pero que se enfrenta a una situación que no es consciente de que le está llegando hasta que tal vez sea demasiado tarde.
P: ¿Hubo alguna escena difícil de grabar?
Damián Alcázar: La dificultad principal fue grabar en las marismas de Cádiz, en un pantano con tanto fango que, por ejemplo, Karra casi pierde una bota al caminar. Era muy complicado moverse allí, y el clima tampoco ayudó mucho. Yo, como pesaba menos, pasaba por encima del agua sin problema (risas), pero otros compañeros se metían y les costaba salir, lo que hizo que tomáramos mucho tiempo para grabar. Son los gajes del oficio, pero, en general, todo bien.
Paula Díaz: Mis escenas fueron muy emotivas, pero lo complicado era mostrar toda la profundidad de una relación de mucho tiempo en solo una o dos escenas. Ese fue mi reto: transmitir toda esa emoción en poco tiempo.