El autor, especialista en temas ocultos, nos propone un recorrido a lo largo de la crónica más tenebrosa y misteriosa de grandes temas universales. Los códigos secretos, la alquimia mágica, o los manuscritos que enloquecen a sus lectores forman parte de este libro, cuya clave para descifrarlos, según su autor, radica en saber leer entre líneas.
El conocimiento en sí mismo es poder, dicho por Francis Bacon (1597), solo que no lo sabemos usar adecuadamente (dicho por mí, muy modestamente); en el principio de los tiempos, por imposibilidad de acceder a él y ahora, por una sobrecarga de información, que hace muy difícil desgranarlo. De hecho es fundamental saber el origen de las cosas, tanto es así que, por ejemplo, la palabra Demonio, derivado del griego Daimon, significa conocimiento, inteligencia; Lucifer, del latín Lucem Ferre indica portador de luz, claridad. ¿Cómo te quedas?
Luego, claro está, el significado va adquiriendo otras acepciones, pero su raíz está ahí; capricho no es. El libro de Thot (dios egipcio de las letras), Malleus Maleficarum (usado por la Inquisición como detector de brujas), Manuscrito Voynich (un códice misterioso a día de hoy sin resolver), Excalibur (escrito por el fundador de la cienciología, L Ronald Hubbard basado en su propia experiencia cercana a la muerte), El libro de Dzyan (de donde tomó sus referencias Helena Blavatsky, fundadora de la sociedad teosófica), son algunos ejemplos de los considerados como libros malditos.

Hay muchos, y son aquellos que hablan de fuerzas más poderosas que, pocas veces, tienen que ver con lo terrenal. El más allá, el universo, sortilegios, hechizos y encantamientos son elementos recurrentes; las energías, los cielos estrellados, adquirir el máximo potencial para poder distribuirlo a nuestro deseo. El esoterismo nos propone premisas siempre interesantes: ¿es posible captar los pensamientos de otras personas, conocer el futuro o mover objetos con la mente? Cuestiones muy humanas no respondidas por la ciencia. También es verdad que, para no ser considerada una ciencia, hay múltiples universidades que imparten la carrera de parapsicología.
Acciones que no tendrían mucho recorrido en el día a día más común y popular, más allá del entretenimiento, como la quiromancia, luego se revela que es usada por muchos gobernantes y gente con poder, que tienen entre sus recursos habituales la consulta a videntes. En España se ha usado la parapsicología en la resolución de crímenes. La guardia civil recurrió en varias ocasiones al jesuita José María Pilón, fundador de Hepta, un equipo formado por profesionales de distintas disciplinas que se dedica a la investigación de campo del fenómeno paranormal, literalmente según su página web. Para los incrédulos de esto último está la comedia de terror Fenómenas, protagonizada por Belén Rueda, que recoge estas colaboraciones.
La magia, el misterio, son propios y exclusivos de la mirada humana.