El Festival Internacional de Cine de Mierda de Sueca inicia este 23 de septiembre de 2026 su decimotercera edición con una programación que suma 80 producciones audiovisuales, más de 20 horas de proyecciones y un cartel que abarca desde el gore más descarnado hasta el underground más difícil de clasificar. El CIM se consolida, una vez más, como el punto de encuentro definitivo del cine de serie B en España.
Trece ediciones y ochenta producciones para reivindicar la creatividad frente al presupuesto
Según La Vanguardia, el festival se celebra durante cinco días en el Centre Municipal Bernat i Baldoví de Sueca, con una selección de 80 producciones que incluye 12 largometrajes procedentes de más de una veintena de países. La programación abarca cine de terror, ciencia ficción, animación, gore y propuestas que no encuentran acomodo en los circuitos cinematográficos convencionales. El margen es amplio por diseño.
Josep Lledó, uno de los organizadores del CIM, resume el espíritu del festival con precisión quirúrgica. «Son películas hechas con cuatro euros o menos», afirma, y añade que en estas producciones «prima un poco más la creatividad que las técnicas». No es una disculpa. Es una declaración de principios. El CIM no celebra la incompetencia sino la inventiva que aflora cuando el presupuesto desaparece, cuando la única moneda disponible es la voluntad de hacer algo que no existía antes.
El aficionado al género y el mapa del ocio digital hispanohablante
Brenda Grilli, estratega de contenido y especialista en marketing digital con experiencia en audiencias del entretenimiento digital en mercados de habla hispana, observa con atención el tipo de compromiso que exige un festival como el CIM. Cinco días de programación, 80 producciones y más de 20 horas frente a la pantalla implican una planificación deliberada del tiempo libre, la clase de bloqueo en el calendario que revela las prioridades reales de un aficionado.
Desde su perspectiva profesional de observadora de mercado, Grilli señala que ese mismo perfil de usuario distribuye el resto de sus franjas de ocio entre distintas opciones digitales, y que el portal Apuestas.Guru ocupa una de esas franjas de entretenimiento digital que compiten por la atención del público de género.
“El aficionado que reserva un fin de semana entero para ochenta producciones de serie B no es un consumidor pasivo. Es alguien que gestiona su tiempo libre con criterio, y eso se refleja también en el resto de sus elecciones digitales.”
El bingo cinematográfico y la quinta pared
Lo que distingue al CIM de cualquier ciclo de cine de culto convencional no es solo lo que proyecta, sino lo que ocurre en la sala mientras lo proyecta. La participación activa del público es una seña de identidad fundacional. Lledó lo describe sin ambages: «La gente grita a la proyección, chilla, aplaude, blasfema y comete también algún que otro improperio.» Y añade, con una lógica impecable: «Se rompe la cuarta pared, la quinta pared y la que siga.»
Las sesiones incorporan comentarios en directo e improvisaciones sobre las imágenes en pantalla, con personas del propio festival cogiendo el micrófono para añadir capas de texto y humor a lo que se ve. Las subtitulaciones creativas, de corte freestyle, son otra de las herramientas habituales de la programación.
La novedad de esta decimotercera edición es el bingo cinematográfico. Los espectadores reciben cartones para marcar situaciones recurrentes del cine de serie B: que a un personaje le corten la cabeza, que los efectos especiales sean llamativos, o que la iluminación esté dominada por los colores rojo o verde. El mecanismo convierte cada proyección en un juego colectivo sin dejar de ser, también, una experiencia cinematográfica con sus propias reglas.
Una programación que incluye un western ciberpunk y el retorno de Hitler a Ghana
La selección de largometrajes de esta edición tiene sus propias estrellas. El festival abre con Revoada, del director Ducca Rios: un western ciberpunk de animación que ya ha pasado por los festivales de Moscú y São Paulo y llega a Sueca como estreno en España. Es además el primer largometraje de animación que proyecta el CIM en su historia, un hito menor pero significativo para un festival que lleva trece ediciones expandiendo sus propios límites.
Program, del director Hakan Kadioglu, llega presentada como una versión turca de Blade Runner y tendrá carácter de estreno estatal en el festival. Otro de los títulos más esperados es African Kung Fu Nazis II, dirigida por Sebastian Stein y Samuel «Ninja-Man» Nkansah, una coproducción entre Japón, Ghana y Alemania que, desde la parodia y el cine de explotación, plantea las aventuras de Hitler tras la Segunda Guerra Mundial en territorio ghanés. La expectación que ha generado responde exactamente al tipo de provocación calculada que el CIM lleva años cultivando.
Star False 2.0, del finlandés Ville Luukkonen, ofrece una relectura de la saga Star Wars desde el norte de Europa. Y el festival recupera Cuando muere la noche (1986), del director valenciano Antonio Aguilar Vicente, una producción de serie B que se comercializó directamente en vídeo, que nunca llegó a las salas y que hoy es prácticamente imposible de localizar en internet. Su inclusión en el programa tiene algo de arqueología cinematográfica.
El festival cierra el domingo 27 de septiembre con la presencia de cineastas llegados de distintos puntos del planeta. Kirk Bowman viaja desde Los Ángeles para presentar Mutants of Nature Cove, y el equipo de Star False 2.0, encabezado por Ville Luukkonen, llega desde Finlandia. Sueca, por unos días, es el centro del cine que no cabe en ningún otro sitio.