Warner estrena de la mano de Kenji Kamiyama una nueva entrega de una de las franquicias más exitosas de los últimos tiempos

Si tuviera que describir esta película con una sola palabra, sería la de oportunidad. Una oportunidad de contar una nueva historia ambientada en el universo de El Señor de los Anillos desde un formato diferente, abriendo todo un mundo de posibilidades para explorar que, tristemente, no es aprovechado.

ALERTA SPOILERS

La Guerra de los Rohirrim es una película aburrida, pero vayamos directamente a lo interesante, a la sangre, al chisme, y es que la película dura dos horitas y cuarto aproximadamente, pero se te hace interminablemente larga. Le sobran entre cuarenta minutos y una hora que, si los recortas, te quedaría una película mucho más potable. La película es tan aterradoramente trepidante que la pobre persona sentada a mi lado, sucumbió ante la adrenalina y tuvo que echarse una siestecita de entre 40/50 minutitos para recuperar el aliento, no sabe de la que se libró.

El principal problema de la cinta es que se ve venir desde el minuto uno lo que va a pasar, todo es tan predecible que yo me hice un cartón de bingo en la primera media hora y pude cantarlo al final porque pasó exactamente lo que había predicho.

La película nos narra la historia de Héra, hija de Helm Mano de Hierro, que es un personaje que no hace nada durante toda la película, solo se pasea por esta hasta el tercer acto, donde por fin se espabila y dice -ush, si soy la prota, quizá debería hacer algo útil-. Un personaje que realmente no resulta interesante pues entre que su participación «real» en la cinta es poca y que lo que hace te lo ves venir, pues queda poco material rescatable de la misma.

Héra

El villano, hablemos de nuestro amigo Wulf, o Lobito (mal escrito) para sus amigotes. Helm mata a su padre de un solo puñetazo, está más fuerte que el vinagre el colega, por lo que este decide vengarse. Una trama realmente original y magistralmente ejecutada y es que Wulf es más tonto que las piedras, tiene a un jambo a su lado diciéndole todo el rato lo que tiene que hacer y llevando la razón, y el idiota de Wulf hace siempre lo contrario, condenando su plan al fracaso, vamos, simplemente un genio estratega.

Wulf

Le toca el turno a Helm, que muere y revive y muere otra vez en menos de lo que va a tardar Marvel en sacarme la segunda temporada de Moon Knight. El tío muere por culpa de unos flechazos, revive al rato, va descamisado por la montaña helada sin que le dé hipotermia (así como el que se va de paseo a por castañas) y muere al rato congelado, aunque antes no tuviera frío, pero como vino una nevada, pues se murió congelado, definitivamente cine.

Helm

Los demás personajes son puro relleno así que pasamos de ellos olímpicamente; si el guionista Arty, apellido impronunciable, no tuvo tiempo de desarrollarlos, yo no tengo tiempo de escribir sobre ellos, las cosas equitativas.

El guion, dios mío es horrible, es lento, aburrido y predecible, el malo es completamente idiota, la protagonista se pasa la película haciendo el paripé sin sentido… Es terrible. Hablemos del plan de Wulf, hacerse con la corona, pero se la ofrecen y la rechaza, perfecto, así me gusta, empezamos fuerte. Luego le dicen, señor es una trampa y sí, obviamente era una trampa y Wulf allá que va, de cabeza a la trampa, y es que es tonto, solo tenía que hacer todo lo contrario a lo que hizo y habría ganado la guerra. Así no vale, Señor de apellido impronunciable, contra este cabestro hasta yo parezco un genio militar.

Lo de que la fortaleza donde se habían escondido era El Abismo de Helm estaba en mi quiniela y lo clavé, también muy predecible y realmente no se siente que Helm haya sido un personaje tan importante como para darle su nombre a la fortaleza, porque es que nadie se siente realmente importante en la cinta. La película sigue la estructura de -oh no, nos atacan, pues nos encerramos y a tanquear lo que podamos hasta morirnos de hambre- y yo me pregunto ¿Y la guerra del título? Porque yo lo que vi, fue una batalla que duró como cinco minutos y listo a correr, eso no es LA GUERRA DE LOS ROHIRRIM, es la cutrez de un director al que se le olvidó meter una guerra o no le dio el presupuesto, una de dos.

Música olvidable, animación a ratos mejorable, un cameo algo turbio de Saruman porque el actor falleció, pero tiene su voz y una mención a Gandalf; después la película se termina y yo, lo más destacable que he sacado de esta experiencia, son las risas que me eché con el de antipiratería hablando sobre mi grado de la Universidad y sobre mi cartón de bingo, un genio el tipo.

Conclusión rápida, peñazo histórico de película que no merece la pena ver. Hace entretenido Los Anillos de Poder y realmente me da pena, porque creo que tenían la base para construir algo realmente interesante.

Por Jorge Robles Barrientos

Estudio Comunicación Audiovisual en la Universidad Nebrija. Me gusta el cine y los videojuegos.

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