Este 10 de mayo llega a los cines Nina, la segunda película de Andrea Jaurrieta y ganadora del Premio a la Crítica en el 27º Festival de Málaga.

La directora navarra presenta un western moderno en el que se refleja de manera ambiciosa el conflicto interno de la identidad de una mujer cuya historia se ve envuelta en torno al abuso sexual. La película realiza una denuncia a la complicidad del silencio a través de la historia del personaje de Nina, interpretado por Patricia López Arnaiz (Ane, 20.000 especies de abejas), y su versión adolescente por Aina Picarolo.

El guion de la película, escrito por la propia Andrea Jaurrieta, está basado en la adaptación de la obra teatral “Nina”, de José Ramón Fernández. Completan el reparto la interpretación de Darío Grandinetti e Iñigo Aranburu. Además, el rodaje de la película abarca distintas localizaciones de Mundaka y Bermeo (Vizcaya).

Sinopsis

Nina es una actriz que años atrás huyó de su pueblo en busca de éxito en su carrera. 30 años después decide regresar al pueblo para vengarse del hombre que abusó de ella siendo tan solo una adolescente en un reencuentro vengativo con el pasado. Nina se enfrenta a espacios reprimidos en el recuerdo y a personas de su infancia como su amigo Blas, que la acompañarán en la superación de su trauma.

La interpretación de Patricia López Arnaiz se adapta con gran soltura al género del thriller y western ofreciendo al espectador sensaciones de nervio y angustia de manera empática. El uso de la banda sonora de Zeltia Montes refuerza esto de manera inteligente y acertada.

El montaje juega con el presente y el pasado permitiendo ver el cambio visual y psicológico del pueblo junto con el de los personajes. Por otro lado, la fotografía resulta atractiva con un estilo que remarca la idea de la soledad en la que se encuentra Nina.

Fuente imagen: Twitter

Si bien es verdad que se repiten algunos elementos comunes con otras películas dedicadas a desvirtuar el marco rural de los pueblos, utiliza la película como un arma sin ningún tipo de censura o elipsis que evite al espectador de sentirse en algún momento incomodado de manera pertinente por los hechos. La película apunta de manera clara y precisa lo que supone la invisibilidad de este tipo de violencia.

Cabe destacar el gran trabajo de Aina Picarolo. Su actuación es la clave para remarcar el efecto del cambio psicológico por el que pasará Nina.

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