Casa y hacienda, herencia son de los padres, pero un buen partido, eso es harina de otro costal y en lo que a ti te concierne, supongo que no estarás satisfecho. Supongo yo, vamos. Y mira que me has dado alegrías, las únicas en mi vida que me han durado más de cinco calos de un cigarrillo, y no es que yo me queje, que soy la primera que no dormía por las noches teniéndote a ti en el pensamiento, contando la horas para verte otra vez, tan bien puesto, con esas maneras con las que tú te movías, pero es que te digo una cosa, lo de hoy no se ha podido ni aguantar. Yo que siempre te he pedido poco y como a ningún otro yo te he querido, y eso que flores en la puerta no me han faltado, te lo digo para que tú me entiendas, no como un reproche, pero las cosas no se hacen así, de hacerlas y sanseacabó, con desatención. A las cosas hay que tenerles cariño, o, al menos, respeto. Tú no has tenido ni lo uno ni lo otro. El balón que ni se movía y la gente bostezando en las gradas, ¿eso dónde se ha visto en un partido de esa alcurnia como la tuya?, que te crees que por más millones que eches al pasto el balón va a rodar mejor y los botines van a ir más rápido, pero que va, que va, esos son invenciones de otras latitudes que mejor no voy a mencionar. Que me coja Dios confesada si lo hago. Total, que tú naciste para dar espectáculo, para que la gente rehuyera de sus preocupaciones, aunque fueran por noventa minutos, que no te creas que es poco. Menos han durado algunas guerras, imagínate. Pero tú no, tú erre que erre con que los jugadores fueran al gimnasio y los fueras de juego al milímetro, que para cuando tiran la líneas y dan el gol yo ya me he olvidado de cuánto iban, que no lo ves que la gente se ríe de ti a cada instante y yo, pues cariño mío, yo estaría encantada de defenderte, pero es que no hay manera. Yo soy tradicional, a mi me gustan las cosas como eran y los partidos eran con goles, eso es como el sol para el domingo, no se negocia. A mi de qué me vale saber la vida de los jugadores y verles los peinados esos raros que tienen si luego no marcan. Si no hay goles, la afición no sonríe, entérate, y hoy el estadio se te ha dormido, hasta los periodistas, imagínate, esos paletos que, de desgraciados que son, tienen que pedir permiso hasta para escribir, como si el escribir fuera una cosa de permiso. Pues hasta ellos se durmieron, y no es que solo yo lo diga, cariño, es que tú siempre has sido de tener muchas novias y yo nunca he sido celosa, pero fíjate lo que te digo y escúchame bien, que yo sé lo que hay, que la nostalgia es tan intransigente como la muerte misma, pero más corta que la mentira, y tú últimamente vives mucho de la nostalgia, pero esas cosas no duran toda la vida. Aplícate el cuento, queda dicho.