60º aniversario de Mafalda60º aniversario de Mafalda

El 2024 es un número redondo para conmemorar el nacimiento de una niña de 60 años: Mafalda. Esta prejubilada, que siempre permanecerá en activo, es todo un icono a nivel mundial; reconocida por su espíritu reivindicativo que sigue más vigente que nunca. Al argentino Quino, padre de su universo, también se le festeja su primera viñeta humorística, hace 70 años, en el semanario Esto es. La editorial Lumen recopila y reimprime todo en Mafalda.

Joaquín Salvador (1932-2020), más conocido como Quino, supo desde joven que lo que hacía su homónimo tío, (de ahí el diminutivo diferenciador), era lo que quería para él mismo: ser ilustrador. Tal vez, para el común denominador, la ilustración se vea ligada únicamente a crear imágenes; pero, para mentes preclaras, es la excusa y oportunidad perfecta que da rienda al ejercicio cultural e intelectual que lo soporta. La crítica satírica es la expresión sostenida en toda la obra de Quino. De hecho, Mafalda sólo se mantuvo durante 9 años, por las firmes y honradas (de las que pocas quedan ya) convicciones de su artífice, quien reconoció que el personaje ya no daba más de sí. No quiso estirar un suculento chicle. Aunque el nombre de Mafalda lo tomase de la novela Dar la cara, de David Viñas, hay que tener en cuenta que su significado, proveniente del germano, es: fuerza en el combate; casualidad no es.

En un principio estaba Mafalda (¿a que no te sabes su apellido?) y sus padres. Que le gusten los Beatles y los Rolling, es lógico, representa su espíritu rebelde con causa; pero ¡por qué tanta sopafobia! Lo explica Quino, estableciendo un paralelismo entre el simbolismo de la sopa y los regímenes militares; ahora ya se entiende mejor. El círculo de Mafalda se vería ampliado con la aparición de su amigo Felipe; posteriormente vendrían todos los demás: Susanita, Manolito, Libertad, Miguelito y Guille, su hermano pequeño. Con perspicacia básica, es fácil reconocer los roles que juegan cada uno de ellos.

Propongo un ejercicio de imaginación sobre su futuro. Manolito, ¿se habría hecho dueño de Mercadona? Susanita, ¿sería Influencer? Guille sería, ¿encargado de Juguettos? Libertad, ¿trabajaría en una ONG? Miguelito, ¿consultor junior en Alvarez & Marsal? Felipe, ¿psicólogo en la Seguridad Social? y Mafalda, mi mayor apuesta, ¡maestra en un colegio público!; de eso no tengo ninguna duda. Sea como fuere, para nuestra suerte, están peterpanizados, y ¡que siga siempre así!

60º aniversario de Mafalda
Quino, por Marilina Calós

Aunque Mafalda sea su trabajo más emblemático, la obra gráfica de Quino no decae en cuanto a calidad, denuncia, ingenio e ironía. Quinoterapia, Déjenme inventar, Sí, cariño, Yo no fui…, son solo algunos de los títulos que recogen esa percepción, un tanto pesimista, que de la sociedad tenía el autor. Afortunadamente, su excelencia laboral, fue reconocida en vida, (¡cuántas veces no sucede!) con numerosos reconocimientos, premios, y distinciones. Ha sido traducido a 30 idiomas. El que más se resistió, fue el inglés; el mercado anglosajón no cedió ante su ingenio hasta el 2001. En esta nueva reedición también han recogido el catalán. Gran parte de la generación Z sabe que existe Mafalda, pero no conoce su figura. Esperemos que este lanzamiento sirva para que vuelva, y revuelva, nuestra conciencia.

Por Lou Prieto

Bilbaíno, con diptongo (es lo que hay). Superviviente ya desde un hostil útero materno. Convertido en periodista y en un súper hombre Nietzschiano. Una vez acabe este viaje vital de reconocimiento en la tierra, volveré a las estrellas.

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