Oppenheimer

 Patrick T. Fallon/AFP/Getty Images

La película de Nolan ya es historia del cine, y su Oscar a la mejor película es solo el colofón al impresionante recorrido que ha tenido desde su gestación

«Mis ojos ven Oppenheimer«, decía Al Pacino al entregar el séptimo Oscar de la noche y el más importante, el de mejor película, al equipo de Oppenheimer. Una entrega algo anticlimática para muchos, sin el clásico repaso en vídeo a las nominadas siquiera, pero igual de satisfactorio para los responsables de una cinta que, ya antes de arrasar cual bomba en el Dolby Theater de Los Ángeles, se había hecho un hueco en la historia del cine.

Este logro se empieza a gestar 3 años atrás, cuando en septiembre de 2021 Universal se hace con el guion de Oppenheimer tras una dura pugna con Warner Bros, casa de Christopher Nolan durante prácticamente toda su carrera. Unas semanas después, se anuncia el fichaje de Cillian Murphy para interpretar al padre de la bomba atómica. Esta será la sexta colaboración entre ambos (Murphy es el actor fetiche de Nolan por excelencia junto a Michael Caine) y la primera vez que tenga el papel principal. El rodaje empieza en febrero de 2022, y las primeras imágenes y avances salen a la luz meses después, en julio, un año antes de su estreno en salas el 21 de julio de 2023.

Antes de dicho estreno tiene lugar un fenómeno social que todavía a día de hoy cuesta explicar. Bien como pulla o por pura causalidad, Warner Bros fecha el estreno de su gran apuesta del año, Barbie, para ese mismo día, y las redes sociales hacen su magia. Algo tan habitual y básico como que dos grandes películas se estrenen el mismo día se convierte en una especie de acontecimiento precedido de memes, que van de lo divertido a lo hortera. Se le apoda Barbenheimer, y muchos acabarán achacando parte del éxito de ambas cintas (pero sobre todo de la que nos ocupa) a esta rareza de la era de Twitter, Instagram y compañía.

Oppenheimer debuta en plena huelga de actores y guionistas de Hollywood; el equipo abandona la premiere en Londres a mitad del evento por el arranque de dicha huelga. Los actores ya no pueden promocionarla, pero eso no perjudica al film en absoluto. La crítica y la audiencia se rinden ante la obra Nolan, algo que se refleja en webs de valoración como Rotten Tomatoes, donde ostenta un 93% de aprobación por parte de la crítica profesional; o IMDb, donde los usuarios le otorgan una nota media de 8,4.

La taquilla explota: un biopic de un científico parcialmente en blanco y negro y compuesto principalmente por diálogo recauda más de 950 millones de dólares, provoca una fiebre por las salas de cine que muy pocos films consiguen, y causa un interés inusual por el espectacular formato IMAX; presente desde hace años en Hollywood, pero que nunca había sido tan popular como lo es ahora, gracias a Oppenheimer.

Por todo esto y más, se habla de una gesta cinematográfica sin precedentes, y el hito crece según se van conociendo detalles de cómo se ha creado la obra maestra. Nolan ha escrito el guion en primera persona, ha pedido a Kodak que cree un tipo de película en blanco y negro en 65 mm que no existía, ha recreado la prueba Trinity sin usar CGI…

Oppenheimer
Christopher Nolan y Hoyte van Hoytema grabando con una cámara IMAX a Cillian Murphy

Cuando arranca la temporada de premios a finales de noviembre, Oppenheimer ya arrasa en pequeños premios de asociaciones de críticos americanos, una tendencia que se repite en los grandes como los Globos de Oro, los BAFTA… hasta llegar a los Oscar, el colofón y, no lo neguemos, los más codiciados. Hasta 7 estatuillas: mejor película, director, actor (Cillian Murphy), actor de reparto (Robert Downey Jr.), montaje, fotografía y BSO.

Así culmina Oppenheimer un recorrido histórico, con unos premios que sí, pueden verse como un reconocimiento tardío a un Nolan que ya debería tener más de uno; pero los Oscar no van de carreras ni de injusticias históricas (o no deberían), van de lo mejor del año, y Oppenheimer lo es.

Esto se ve una vez cada mucho tiempo. Una película de 3 horas que es una montaña rusa con saltos temporales, cambios de color y formato, y una mezcla magnífica de biopic, thriller y drama judicial. Actuaciones épicas, sobre todo la de un Cillian Murphy descomunal en una interpretación compleja, con muchísimas capas y matices, adentrándose en la figura de un hombre amado, odiado e indudablemente trascendental; con Murphy asegurando en su discurso al recibir el Oscar que “vivimos en su mundo”. Sí, y los amantes del cine vivimos en el de Nolan, que de manera poética recibía el Oscar de manos de otro maestro indiscutible del séptimo arte en las últimas décadas, Steven Spielberg, cuyo cine ha influenciado a Nolan y al mundo entero.

Oppenheimer
Steven Spielberg entregando a Christopher Nolan la estatuilla dorada

En unos años, será el propio Nolan el que entregue el Oscar a otro grandísimo director, y le miraremos con la misma veneración que a Spielberg, si es que no lo hacemos ya. Y en gran parte, será gracias al hito de Oppenheimer. Un hito por los siglos de los siglos.

Por Sergio Vega Calderón

Estudiante de Cuarto año Periodismo y Comunicación Audiovisual en la UC3M (Getafe, Madrid). Fanático del cine y las series.

Descubre más desde 22 minutos con

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo