Hace más de un siglo que el cine nació en España, y, desde entonces, se ha desarrollado una industria dominada al completo por el sector masculino. Sin embargo, y a pesar de las limitaciones, abusos y desconsideraciones que han sufrido las mujeres de esta industria, cabe destacar que, si por algo sobresale el cine español, es por las mujeres que vuelcan su alma en él.
Es habitual que, al pensar en cine español, se recurra a los clásicos, Almodóvar, Saura o Buñuel. No obstante, hay múltiples y excepcionales mujeres directoras que han superado todos los obstáculos posibles. Hablamos de las que abrieron camino como Elena Jordi, Helena Cortesina o Rosario Pi. Hablamos de las que cuyos nombres no se olvidan, Pilar Miró o Josefina Molina. Hablamos de las ya consagradas, Icíar Bollaín, Isabel Coixet o Gracia Querejeta. Pero, también de las contemporáneas, las que continúan con este legado y las que elevan el cine español a lo más alto, Carla Simón, Pilar Palomero, Alauda Ruiz de Azúa o Belén Funes. En definitiva, cineastas que luchan por ocupar sus espacios y cuentan sus historias desde su mirada femenina.
Por otra parte, no es de extrañar que destaquen también numerosas actrices del país que, desde hace años, han irrumpido en el cine internacional. ¿Qué hubiese sido del cine español sin la mirada de Carmen Maura, sin el magnetismo de Penélope Cruz, o la pasión de Ángela Molina? Verdaderamente, ¿Qué sería el cine sin las mujeres? Nada bueno, por supuesto.
Todas ellas han revolucionado el cine español, se han salido de los márgenes, se han quejado, han sido y son referentes. Y, es por ello, que hoy día 8 de marzo, se habla de ellas, a modo de homenaje y, a modo de impulso y ánimo a todas esas niñas y jóvenes que no se atreven o se sienten indecisas de arrancar en el mundo del cine.