Desde la filosofía griega más clásica, hasta la actual, sobre todo la occidental, Rafael Narbona se ha sometido a las enseñanzas de sus autores para equilibrar una mente que aspira a la felicidad
Definir qué es la felicidad no es tarea fácil. De hecho diríase que es una labor muy compleja, puesto que hay tantas maneras de ser feliz como personas existen; como ocurre en el amor. Dice el autor que pasó por una profunda depresión y que los remedios habituales, tratamientos médicos y farmacológicos, no consiguieron resolver su situación. Este ex profesor de filosofía, crítico literario y periodista comenzó a obtener bienestar releyendo a Sócrates, entre muchos. Fue ahí cuando recogió e hizo suyas las reflexiones que estos sabios han acumulado a lo largo de los siglos. Con esta obra hace un llamamiento a la esperanza y al optimismo.
La filosofía tiene la habilidad de congregar todos los aspectos reflexivos que atañen a la condición espiritual del ser humano. Pero claro, adentrarse en leer a Sócrates, así, de sopetón, tampoco parece que pueda ofrecer mucha claridad en momentos de sombra. Por este motivo, Rafael Narbona ha recopilado lo que, a su juicio, puede proporcionar una lectura más ágil y adecuada para un público menos habituado a este tipo de narrativa.
El contenido y el propósito del libro, en síntesis, lo explica perfectamente él mismo aquí.

Es cierto que para mentes muy sesudas, muy entrenadas intelectualmente, ciertas cuestiones puedan no ser resueltas de manera más común. De hecho, leer, por ejemplo, El hombre en busca de sentido, de Victor Frankl puede ofrecer incontables herramientas para sustentarse en una situación extrema. Podemos encontrar calor y abrigo e inspiración en grandes pensamientos que están ya escritos de situaciones ya resueltas; pero nunca han de denostarse los cauces ya establecidos para ello a través del campo de la medicina.