TRES- dijo Son con los dedos.
El partido empieza con el césped rascando de verde la puntilla de los botines. Toca el Tottenham el balón, la mueve con alegría, estos chicos tienen ganas de jugar. La primera ocasión del partido es para los rivales. Cuidado muchachos que es el primer esférico se nos pasea por el área pequeña y los perros de enfrente saben lo que se hace. Estos muerden, grita Bentancur desde la zaga. No se preocupen, responde el larguilucho Vicario mientras distribuye el balón con los pies. La toca para Bentancur, limpia y sin precipitación. Los engranajes están bien engrasados. Pase en largo, tuya mía, mía tuya, tuya suya y suena un uyyy en la grada con el primer remate de Udogie. La olla está caliente, el gol se está cocinando. A estos nos los comemos, gritan desde la grada y vuelve el erre que erre de atacar. Llevamos 15 minutos jugando como los dioses. Kulusevki le da al palo. Su cuerpo plumizo y desmesurado de rubio nórdico tiembla con la grada. Tengo la pierna de madera, dice en tono de disculpa, pero esto lo ganamos, si no con el corazón con la garcha.
Sigue el run run en la grada. ¡Si no la están oliendo! chilla Postecoglu en un inglés raro, y de qué nos sirve, responde Lo Celso mientras hace malabares y cabriolas con el balón en el centro del campo. El Villa está persiguiendo sombras. Son sonríe. El balón le llega delante del portero, está solo para rematar. Esa se la sabe el asiático como la tabla de multiplicar, pero el balón se va por las nubes. De todos modos es fuera de juego. Los jugadores se desesperan: no entra ni pagando. Son escupe al suelo. Los perros se ríen, esta me las pagáis responde el coreano en su lengua. El balón sigue rodando entre camisas blancas, la chamba se menea, entre los olés de la grada y los hay que ver cómo estamos jugando hoy. Un saque de esquina llega sin aviso, Lo Celso la empala de rosca al fondo de la red. Todos miran al linier, no lo anula. Es válido, que sí, que esta sí que ha sido gol, gritan todos extasiados y abrazados en piña. Se hace justicia para los de blanco.
Rueda el balón otra vez y gol del Villa al instante, fuera de juego por los pelos. De la que nos hemos salvado, grita Vicario. Tú calla y la siguiente me la paras, se oye desde alguna esquina del rectángulo un grito con acento de La Pampa. La próxima me la aguantás, añade la voz. Estos sudamericanos… , piensa Vicario, pero se lo guarda. El partido sigue como antes, ganan los de blanco. Los muchachos están disfrutando. Golazo de Son. Esta era fácil se dice a sí mismo mientras lo celebra. El linier lo anula, es fuera de juego. Antes a los perros también le anularon uno, las gallinas que entran por las que salen. Siguen los ataques y la batalla. Nos están dando de palos, ya se nos han lesionado dos, estos perros parecen que están en la guerra y no en un partido. Menos mal que somos mejor que ellos, que si no se nos llevaría Dios con él. Gol. De repente, sin aviso. En el último minuto de la primera parte con un cabezazo inapelable. Vicario no llega. Nos han empatado, carajo, todo lo que hemos hecho para nada. Está todo abierto, se decidirá en la segunda parte.
Veniros todos que ya comienza. El balón vuelve a rodar. Que bueno que es Son, juega como con retrovisor. Han entrado al campo dos nuevos de los perros y ni la huelen. Los de blanco somos los mejores. El público nos alienta y al rato se enmudece con un chicharro de Bailey al palo. Nos la estamos ganando, no nos relajemos. Al tiempo Watkins se resbala, parece que tiene los botines lisos. Todos en la cancha nos reímos de su caída y a la siguiente que tiene nos la marca. Es el segundo de los perros. Vamos perdiendo maldita sea, esto que chiste es, ¿dónde están las cámaras? pregunta Porro indignado. Ahí, dice Hojlund señalando a la grada. No te pases de gracioso, rubio; le contesta Porro.
Vá, que esta la remontamos. Otro gol de Son. Otra vez en fuera de juego. Al linier lo esperamos cuando acabe el partido, se va a llevar una buena tunda. El juego está disfrutón, palomitero, pero los minutos se nos pasan volando. No vayas tan rápido, le grita Udogie a Bryan Gil desde la banda: juega despacio que tenemos prisa. El partido está precioso, reluce, ocasiones por aquí y allá. Vicario despeja de cabeza a lo Van Persie y Postecoglu se lleva las manos a la cabeza. Mcginn la intenta a puerta vacía desde su casa y la falla. Bailey huye por la banda como el correcaminos, no le cogemos ni en moto. Los tiros se suceden, el sudor nos apura, el tiempo pasa. GOL de Son. Anulado. Compramos un bote de miel y se nos caduca jefe, no había visto nada igual en mi vida. Son ha marcado un hat trick en fuera de juego. ¿Dónde está el tuerto que nos está mirando?
Son se enfada con el colegiado cuando da seis minutos de añadido. Tres le dice con los dedos, tres me has anulado. Nadie le presta atención. Los del Villa juegan al fútbol como perros, muerden y luego se alejan. Calla, calla que esta puede ser gol. Uyyy, casi llega a rematar Brendan Jhonson, pero se le escapa por milímetros un gol a puerta vacía. No era la última, pero casi, tenemos el reloj pegado al culo. El balón parece que pesa, creo que lo han rellenado de cemento para que no les marquemos. Malditos perros tramposos. Pi, pi, pi, se oye desde el costado. Es el árbitro, que ha señalado el fin del partido. Postecoglu está de brazos cruzados en la banda, serio, puede matar a un hombre con la mirada. Hemos perdido muchachos, pero la cabeza alta, les dice a sus futbolistas con la mirada clavada en sus rostros desencajados, otro día se nos dará mejor.