Gwai Lou: “Quería hacer una radiografía de lo que ocurre con los valores y la moral Europea”

Esta película disecciona la visión poscolonial del mundo en un viaje de ida y vuelta a las entrañas de este paraíso tropical, que es Manila, de cerveza barata y mujeres “en venta”. Un drama, con partes de acción, trata grandes temas cómo la corrupción, la prostitución, el colonialismo, la violencia, el crimen y la delincuencia… Desde la mirada de un turista español recién llegado al país.

Somewhere Over the Rainbow es una película escrita, dirigida y filmada por Gwai Lou, también conocido como David Yáñez. Esta cuenta la historia de Sancho, un español que viajó hasta Manila (Capital de Filipinas) en busca de trabajo, un trabajo que había sido prometido por su amigo Alonso Quijano. Sin embargo, cuando llega a Manila descubre que su amigo Quijano ha desaparecido bajo circunstancias misteriosas. El desarrollo de la película cuenta la búsqueda de Quijano, por parte de Sancho, mientras que poco a poco se va adentrando en el submundo de la prostitución, del tráfico de drogas, de la policía corrupta… Descubriendo a nuevas personas como Clarisse, una joven prostituta pareja de Quijano.

Esta es la segunda película del director Gwai Lou. Es una producción independiente rodada completamente en Filipinas.

Somewhere over the Rainbow, ha participado en la X Edición del Festival Rizoma de Cine (2022), en la sección de Eterna Juventud, tras su éxito en dicho festival en 2020 con Desaparecer. También, ha sido premiada en el Fant Festival Cine Fantástico Bilbao, en la Sección Panorama. En el Festival de Cortometrajes de Aguilar de Campo, en la Sección Oficial por Anomaly, y en la Sección Cortometrajes por El nuevo mundo. Y en Alcine, en la sección oficial por The Girls Are Alright.

GWAI LOU, DAVID YÁÑEZ

Gwai Lou es el pseudónimo de David Yáñez, que significa “Demonio extranjero”. Esta es una expresión cantonesa que se utiliza para referirse a los occidentales. Un término que la gente utilizaba para referirse al director cuando llegó a Malasia, tiempo después el mismo lo adoptó como su nombre artístico.

Ha trabajado como director y director de fotografía intercalando ficción y documental. Se formó en artes plásticas, y cuando trabaja en sus películas lo hace prácticamente en solitario, ya que es quien se ocupa de dirigir, hacer el guion, editar

También, ha sido director de fotografía de algunos de los cineastas más reconocidos en Malasia, como: Tan Chui, Saw Teong Hin y Jacky Yap. Y ha participado en diversos workshops como: Fantastic film School (2020) de Bifan international Film Festival (Corea). Berlinale Talents ( 2016) de Berlinale Film Festival (Alemania).

ENTREVISTA

-¿Qué ha supuesto para ti esta película?

La idea de grabar una película en Filipinas surgió porque uno de mis actores se acababa de mudar a Manila y pensamos que podría ser divertido liarse la manta a la cabeza y hacer una película en Filipinas a lo salvaje. Teníamos algo de dinero ahorrado y no andamos pidiendo ayudas ni permisos. 

En un mes estábamos grabando. Fue muy divertido… pero también muy duro. Toda una aventura de principio a fin. Uno no se imagina la cantidad de cosas que le pueden pasar en el Sudeste Asiático cuando va a la aventura con una cámara al hombro hasta que empieza. La película se hizo mitad con las ideas que traía de casa y mitad con lo que me encontré en Filipinas. Hay veces que la estulticia te supera… el mundo de los expatriados es muy muy turbio.

-¿Por qué decidiste presentarla en el Festival Rizoma?

El año pasado presentamos también en Rizoma mi anterior largometraje, Desaparecer, en el que también aparece Pepe Gros, el protagonista de Somewhere Over the Rainbow. Fue una experiencia fantástica y muy entrañable. La organización y los programadores realmente se toman su tiempo en buscar la mejor forma de presentar la película a la audiencia y buscar formas para “conectar” al público con las películas. Eso se agradece como creador. Este año no nos lo pensamos dos veces cuando nos ofrecieron realizar la premiere de la película en Madrid.

-Cómo crees que va a ser la acogida de tu película?

Para ser sincero no tengo ni idea de cómo se va a ver la película desde España. Yo vivo en Malasia desde hace años y se notan los 15.000 kilómetros de distancia. La gente de mi entorno que la ha visto dice que es mi película más accesible, más “comercial” si quiere llamarse así, pero la gente del equipo no tiene distancia para juzgar, así que no tengo ni la más remota idea. De todas maneras, yo hago mis películas para mí, no para la audiencia. Otra gente se hace selfies para recordar quiénes eran y dónde estaban en un determinado momento, yo hago películas.

-¿Crees que el festival Rizoma te puede ofrecer una proyección nacional e internacional?

Desde niño siempre he querido hacer cine y ahora estoy en un momento de mi vida en el que lo puedo hacer sin depender de nadie más que de mí mismo, así que considero que ya he triunfado. Lo que venga o no venga, la verdad que no me quita el sueño. Muchas veces ni los festivales de clase tienen verdadera repercusión más allá de inflarte el ego. A mí lo que me pone es la conexión personal, cuando un desconocido me escribe diciéndome que la película le ha roto algo por dentro. Lo demás me sobra.

-¿Cuáles son tus referentes en el cine?

Me gustan los locos. La gente que empieza una película sin saber cómo va a terminar. Me interesa mucho más el proceso que el resultado. La gente que usa el rodaje como un proceso de descubrimiento y autodescubrimiento, Herzog, Malick, Wong Kar Wai, Lynch… y también me interesa mucho la gente que pone toda la carne en el asador por sus actores sin ínfulas de ningún tipo, rollo Greta Gerwig o Joe Swanberg.

-¿Qué quieres transmitir con la película? ¿Crees que lo has conseguido?

Quería hacer una radiografía de lo que ocurre con los valores y la moral Europea una vez que se ven en un país donde al cambio se vuelven millonarios, dónde todo el mundo los mira con admiración por “tener la piel un poquito más clara”, como dice el personaje de Quijano en la película. El tema del turismo sexual parece sencillo de juzgar desde una casa con luz eléctrica y agua corriente, pero cuando has estado en las chabolas empiezas a poner las piezas en su lugar. Hay mucho más de documental en esta película de lo que parece a primera vista.

Esta va a ser la primera vez que la gente vea la película así que aún no sé qué va a pasar. Para mí es muy difícil evaluar mi trabajo, no tengo perspectiva, la película es como una hija para mí. A mí, claro que me parece la más guapa de su clase.

-¿Podrías describir tu película con tres palabras?

Describiría la película como un “Viaje al backstage”. La película empieza mostrándote eso que todos vemos por Instagram de Filipinas: la cervecita fría, las palmeras y los bikinis, y luego abre la cortina y te invita a pasar al otro lado. Y al otro lado, además, hay un espejo.

-¿Qué proyectos nuevos tienes?

Ahora estoy trabajando en una película de terror que va a rodarse en Malasia donde fundí dos de mis grandes pasiones, el horror cósmico de H.P. Lovecraft y el folklore del Sudeste Asiático. Ganamos un premio en el Pitch del Festival Internacional de Cine de Malasia y estamos ya en desarrollo.

-Por último, ¿quieres añadir algo sobre ella?

Añadiría un “No lo hagáis en casa niños” para jóvenes cineastas. Rodar una película así, a lo salvaje, plantándose en los poblados de chabolas y colándose en todos sitios donde está prohibido rodar tiene sus riesgos y más si encima no tienes un presupuesto serio detrás. Yo lo hago sin que me tiemble el pulso porque tengo la experiencia de rodar documentales en el Sudeste Asiático y ya me ha pasado de todo y varias veces, pero correr delante de la policía con la cámara o meterse hasta la cocina en el barrio rojo igual es una anécdota muy guay de vuelta a España que igual te sale mal y deja de ser divertido de repente.

Por elenacvelasco

Estudiante de Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid.

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